domingo, noviembre 29

Kallfv mapu . Tierra azul - Selección de Néstor Barron




Kallfv Mapu . Tierra Azul
Antología de la poesía mapuche contemporánea
Selección de Néstor Barron
Prólogo de Osvaldo Bayer
Ediciones Continente
2008

(Buenos Aires)

Dice Osvaldo Bayer en el prólogo:

“…Néstor Barron transmite lo que le dijo un poeta de esa tierra sureña: “La lengua sólo existe para poder nombrar las cosas sagradas de la naturaleza, el agua, el árbol, el río”. Y así termina su canto el poeta azul: “quisieron arrancarnos la existencia. Por eso es que cantamos todavía…”.
Sí, no fueron derrotados para siempre. Resistieron con la palabra. Cantan todavía. Se los persiguió, se les quitó su Sur, se los llevó esclavos o fueron muertos con el remington en sus propias tierras por generales y gente de uniforme, se les quitó hasta sus hijos. Pero esos hombres y mujeres de la tierra siguieron escuchando a las piedras, a las aguas, a los senderos que ellos habían marcado en siglos, y siguieron respondiendo a los pájaros, a los árboles, a los vientos, a la lluvia...".

Dice Néstor Barron en la introducción:

“…No soy, por fortuna, un Hombre de Letras. Las letras sólo me sirven para emborracharme de goce o alucinación en noches de espanto o de alegría (nunca he sabido distinguir bien unas de otras).
      Todos están invitados a la ceremonia poética de estas páginas, pero debo advertir a los Hombres de Letras que serán decepcionados. No hallarán aquí análisis semiótico ni antropología literaria, no hallarán profundización teórica, derroche conceptual, postulados de correcta política de la diversidad, ni ninguna de las banderas de la vanidad intelectual. No hallarán aquí más que poesía. No me excuso por eso, más bien me sumo a la celebración…”.


Algunos poemas
Los poemas están en lengua mapuche y en castellano.

(se transcriben sólo en castellano)

Graciela Huinao

La voz de mi padre

En lenguaje indómito
nacen mis versos
de la prolongada noche
del exterminio.


Elicura Chihuauilaf

Podría ser inmensamente feliz

Podría ser inmensamente feliz, me digo
Pero cómo, si tú lejana-estás
                                 Llorando?


Leonel Lienlaff


Palabras dichas

“Es otra tu palabra”,
 me habló el copihue,
 me habló de la tierra.
Casi lloré.
“Tus lágrimas debes
Dárselas a las flores”.
me habló el pájaro
chucao.  

lunes, octubre 19

El mar de los silencios Jorge del Río - Por Reinaldo E. Marchant




(Santiago de Chile) Reinaldo E. Marchant


 El mar de los silencios
                    
“Este mar de los silencios/el torrente invisible de la claridad/ que todo lo dice sin hablar”, con este poema, casi a modo de epígrafe, Jorge del Río – Santiago 1955- comienza su nuevo libro, quizás uno de los más duros y notables escrito en el presente año y, sin duda, el de mayor calidad literaria que el autor ha publicado.
El texto, sacado a luz por Pequeño Dios Editores, contiene en esta primera edición el cuidado y la lectura de los poetas Oscar Hahn y Mauricio Barrientos. Es un poemario que le llevó tiempo y largo trabajo a del Río, se aprecia en la pulcritud, economía de lenguaje y exactitud de cada palabra.
Desde principio a fin hay audacia en soltar las metáforas y las bestias interiores enjauladas desde tiempos inmemoriales.
A pesar de ser un autor metafísico, existencialista por naturaleza, la profundidad de sus inquietudes las expresa claramente, con ritmo y musicalidad, con descripciones del cuerpo y el alma humana que van cayendo a la manera de un escalofrío, de luces y sonidos, como el nacimiento monocorde de las vidas que se mueven sin  explicar sus itineraios, “si es que transcurre acaso algo/en este tiempo/el vacío/la línea uniforme/de su laboreo enrarecido/con herramientas fijas/y los ojos fijos también/desteñidos (página 15)”.

Asombra la vorágine, que cautiva, inserta en las palabras, lo hacen regresar y volver a adentrar en la poética demasiado terrenal, “continúa paseando/creyéndose inmortal/la pestilencia imparable/de sus restos por los alrededores/del entumecimiento/de las aceras/su mortaja/de cadáver vivo/sin que nadie/nadie le  pregunte/siquiera/cuándo será/o si será por fin/ enterrado…(página 17)”.

Está, especialmente, el diálogo eterno  con el mar, “Hablar con el océano/ por su boca llena de olas/y oírlo despedazarse (página 19)”, “Dejé de temerle/cuando comencé a embeber el miedo a los latidos/aburrido de mirar el mar/vaciándose a la orilla de mis pies (página 35)”.






Jorge del Río, habitante solitario de su  mundo, camina, se detiene, pregunta con dolor, hace giros poéticos, filosóficos, devela la miseria existencial, la bruma que acecha a quien haya traspasado el umbral de las cosas permitidas: “Cuando al otro mundo pase/si es que hay otro mundo a donde pasar/igual no sabré que en éste anduve/ni que fui un muerto más entre estos muertos/un desnacido llegado al otro/ esperando jamás volver desde lo remoto (página 33)”.

Se sabe y reconoce que “los locos abren los caminos que más tarde recorren los sabios (Carlos Dossi)”, del Río pareciera seguir esta regla, husmeando las huellas,  las imágenes que van legando esos personajes oscuros, anónimos, que viven de espalda a las abúlicas tradiciones: “Bajando se le vio al orate/al costado poniente del cerro Santa Lucía/el pelo le  ensuciaba  los hombros/la barba crespa su pecho/una mano mendigaba a la otra el último sorbo/de ese día descalzo y sucio expiraba el invierno (página 43)”, y más adelante insiste: “Hay demasiados sonámbulos saboteando las madrugadas/misioneros del enfeudado fabricándose en grupos…”, “Y aquel desesperado cabizbajo/ese disonante en los cascabeles del reproche/levanta deshilachado su refugio de triunfo/desde la misma ceguera de los muertos (página 75)”.

Jorge del Río ha escrito un texto poético con mayúscula, un  poemario lleno de metáforas, insinuaciones literarias, meditaciones por geografías nocturnas, donde el dolor de la carne es el dolor de los transeúntes ausentes. Se ve una mano con oficio, se ven tenazas para tomar y levantar, como en las ruedas de molino, desde las aguas, en cestos lúdicos, el viaje eterno e inútil de los demás, y el propio, por supuesto.

 (c) Reinaldo E. Marchant

Reinaldo E. Marchant es un escritor chileno.

Jorge del Río está en el Espacio de autor de la Revista Archivos del Sur

http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=secciones.VisualizaArticuloSeccionIU.visualiza&proyecto_id=2&articuloSeccion_id=7350

jueves, octubre 8

Negrita - a Mercedes Sosa - Silvia Spinazzola (Silsh)




 Como homenaje a Mercedes Sosa quien murió hace pocos días  se publica este poema de Silsh:





































Duerme, duerme "negrita"


que la luna tucumana te despide
                                                                                                                
Pachamama en reunión con los descalzos 


frente al tambor legüero  y con la zamba.









El oído será un broche en la memoria
de tu inmensa geografía solidaria.
Siempre que haya una voz cantando al pueblo
será la carnadura que te nazca
y te vuelva a nacer de las cenizas.

Duerme, duerme "negrita"
que aunque nos gane la orfandad bajo tu árbol
siempre será posible ser por tu garganta.




Por el río va la Eulogia en su canoa
la Violeta te regala el cumpleaños
Alfonsina y el mar le hacen un nudo
al pañuelo que el Cuchi va agitando.





Y no bailarás sola.
Tendrás toda la tierra florecida
por un coro de quenas y cigarras.

Toda la trova con la Walsh van a cantarte
su serenata con armónica y charango 
al compás de Serrat, Heredia y Charly.




Duerme, duerme "negrita"
aunque nos dejes  pedazos de tu poncho
cubriéndonos de luto, vino y arte.

Un zorzal te llevará a destino
donde Tejada juega al tute con don Ata.

Será  el polaco quien recite en tu gran fiesta
junto a Matus, Tuñón, Castilla y Jara.
Allí Piazzolla discute con  Falú

si el bandoneón puede arrimarse a una vidala.



Duerme, duerme "negrita"
que te arrullan tu hijo, tus queridos
al calor de una caja de guitarra
y se encienden fosforitos en la noche
de aquellos que no están y aún esperan.


Nuestro aplauso será canción de cuna,
polleritas al viento del futuro.
La palma de la lengua, una bandera
de América latina y su coraje.





Será un himno tu voz, una esperanza.
Y la estrella del Sur dará las gracias
a la vida, a tu canto
sólo por coincidir 
en esta travesura de creer, de pensar
de amar la libertad para elegir
cómo amasar el pan.






 Duerme, duerme "negrita"
que tu mama está esperándote ... 
                                                                     "negrita".
© Silsh
(Silvia Spinazzola)
Argentina -  4/10/09 
ecreado por Silsh  con dibujo de Celso Agretti      ----       http://www.silsh.com.ar










martes, septiembre 8

Siguiendo huellas - Javier Claure C.


Siguiendo Huellas
Jorge Laserna Trullenque
Jorge Laserna Vargas
Latinas Editores

(Oruro, Bolivia, 2005)

(Estocolmo) Javier Claure C.


El conjunto de poemas que componen el libro "Siguiendo huellas", de Jorge Laserna Trullenque (1895, Bolivia) y Jorge Laserna Vargas (1948, Bolivia) publicado en Latinas Editores en noviembre de 2005 en Oruro (Bolivia), deben ser leídos siguiendo un hilo rojo entre dos generaciones. Se trata de dos personas familiares que han vivido, como es de suponer, historias y experiencias diferentes. Sin embargo, existen, en estos poemas, un común denominador que los sitúa en las mismas coordenadas.
Los primeros poemas de Jorge Laserna Trullenque, abuelo paterno de Jorge Laserna Vargas, fueron creados en Cochabamba (Bolivia). Pero también es cierto que la mayoría de sus poemas están escritos en La Macacona (Costa Rica) durante las primeras décadas del siglo pasado. Son poemas inspirados en la vida, la muerte y el amor. Por lo demás, temas comunes a todos los poetas del mundo desde que la poesía existe como poesía.

Laserna Trullenque se vale, en muchos poemas, del verso libre. Asimismo, la rima final está presente cumpliendo el aspecto fónico. A veces utiliza la rima alternada, logrando así su efecto para transgredir el lenguaje que lo lleva por caminos que van cambiando de color; según el estado de ánimo del poeta.

En su poema "Llora, llora", nos dice:

“Llora, corazón, tu herida

debe seguir sangrando

por ser la mujer querida

la que te hace estar llorando...”

(La Macacona, 23.04.1922, Costa Rica)

Es aquí una mujer la causante de un sufrimiento que hace sangrar el corazón del poeta. O de aquel enamorado que no es correspondido por su novia.

El lector que transita por las páginas de este poemario, observa además un par de poemas dedicados a los seres más pequeños:

“Pequeñuela,

que a la escuela triste vas

porque solito has dejado

a tu muñeco pintado

nada más...”

(La Macacona, 28.11.1922, Costa Rica)

Por otra parte, nos recuerda esa condición a la que el poeta, el escritor y el artista, en general, está sometido para plasmar sus ideas y sentimientos por medio de su arte.

En el poema "Horas de soledad", escribe:

“... Busco el silencio, la oración, la calma

la sencillez, la soledad que el alma

tiene en sí misma, su mejor amigo ...”

(La Macacona, 25.10.1922, Costa Rica)

Al referirnos a Jorge Laserna Vargas, se puede decir que, en cierto modo, va siguiendo las huellas familiares. Pero no es proclive a utilizar rimas en su discurso poético. Sus poemas más bien están escritos en verso libre. Así descarga destellos de luz, imágenes, metáforas; pero también algunos de sus poemas, porque no decirlo, están impregnados de profundo dolor. La vida suele mostrar, a los seres humanos, sus ángulos malvados independientemente de la edad, raza, color, posición económica, social o política y nos sorprende con una guadaña mortal en el momento menos indicado.

En los siguientes versos confiesa:
“... Mis sueños son realidades inalcanzables

portones sellados con cerraduras inimaginables

oscuros callejones que terminan en amplias avenidas

son ilusiones de ávida vida, son pesadillas de muerte placentera.”
Y, por su puesto, la mayoría de los sueños son inalcanzables. Son, por así decirlo, una serie de paisajes o escenas asociadas a nuestros sentimientos que están vagando en el límite de la fantasía. Pero al menos el poeta abre esos portones herméticamente cerrados y hace fluir la musa para expresar lo que siente en su universo interior.

Laserna Vargas nos entrega, en este libro, un telón de varios poemas, cuyo fondo está empapado de amor. Un amor que se intensifica en las últimas páginas de este poemario.

Tampoco es ajeno a la soledad, porque así lo manifiesta él mismo en su poema "Soledad amiga mía":

“Soledad amiga mía

sin alma, triste y perdida

íntima de noches eternas

de días perdidos en el abismo...”



En todo este juego de palabras, que van de un lugar a otro como entre dos paredes de algodón, no se descuida de su amada y le susurra delicadamente a sus oídos:
“... Hoy siento que necesito

que impregnes tus sábanas con mi esencia

que envuelvas mi piel con tus caricias

que cubras mi boca con tus labios de miel...”



El escritor y poeta portugués, Fernando Pessoa, escribió: "O poeta é um fingidor". Pero esta frase no cumple su veracidad en el caso de Laserna Vargas, especialmente cuando leemos los poemas dedicados a su hijo que, por esas cosas extrañas que tiene la vida, ya no está entre nosotros.

Si hacemos una simplificación de este poemario, más o menos como cuando simplificamos una ecuación matemática; para extraer la esencia de las estrofas, enseguida nos damos cuenta que Jorge Laserna Vargas reflexiona, con todas sus premisas e hipótesis sobre un caso fortuito del que nadie está libre. Y por consiguiente se lanza, con su pluma en la mano, por los senderos sublimes de la poesía.

(c) Javier Claure C.

Javier Claure C. es un escritor boliviano residente en Suecia

viernes, agosto 28

La poesía es como el aroma Poética de Luis Benítez





La poesía es como el aroma
Poética de Luis Benítez
Ensayo
Camilo Fernández Cozman

Editorial Nueva Generación

(Buenos Aires)

El profesor Camilo Fernández Cozman, Miembro de Número de la Academia Peruana de la Lengua, ha publicado un ensayo sobre la obra del poeta argentino Luis Benítez .
El ensayo se titula “La poesía es como el aroma” -Poética de Luiz Benítez y Fernández Cozman dice que “el objetivo esencial de este libro es dialogar con la obra de uno de los poetas argentinos más representativos de la generación del ochenta. Nos referimos a Luis Benítez (Buenos Aires, 1956), quien maneja el ritmo y las metáforas con inusual destreza y se sitúa, con ribetes distintivos, en el ámbito de la tradición poética hispanoamericana…”.

Acerca de los poetas de la generación del ochenta, el académico peruano sostiene que: “Los poetas de la generación del ochenta se alejan de Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine, para aproximarse al tratamiento directo de la cosa (sea ésta de índole objetiva o subjetiva), procedimiento del cual hablaba Pound en su famoso manifiesto imaginista de 1913...".

Camilo Fernández Cozman afirma también que “Nuestro acercamiento a la obra de Benítez implica privilegiar un enfoque intertextual y se sustenta en la Retórica General Textual, representada por Giovanni Bottiroli y Stefano Arduini. Del primero tomamos la noción de provincia figural como ámbito conceptual, de manera que la metáfora, la metonimia, la sinécdoque y la negación (léase antítesis) presuponen operaciones lógicas de índole cognitiva; vale decir, leemos el mundo a partir de una racionalidad imaginativa, por la cual concebimos que, por ejemplo, la vida es un viaje y nosotros somos pasajeros que quisiéramos llegar a cierto destino, es decir, materializar nuestros más importantes proyectos. Aquellos que nos aconsejan (nuestros padres y amigos, verbigracia) son como guías turísticos que tratan de encauzar rigurosamente nuestro anhelo de llegar a la tan ansiada meta. He ahí el funcionamiento de una inteligencia figural que conduce nuestro accionar en el mundo…”.

Este completo ensayo sobre la obra de Luis Benítez revela el conocimiento de la obra del poeta argentino que Fernández Cozman sitúa en la tradición de grandes poetas como César Vallejo, Pablo Neruda y Octavio Paz. El académico sostiene que “la poesía de Luiz Benítez se aleja del modernismo y se sitúa en la tradición fundada por Vallejo, Neruda y Paz con el fin de reconstruir el referente indígena prehispánico…”.

Benítez, dice Fernández Cozman, “es un creador de enorme intensidad. Cuando el lector se aproxima a su obra, percibe una musicalidad envolvente que, a través del mecanismo de la sugerencia, llega a decirnos:

En la mañana ardiente de los ojos cerrados,
Escucha los susurros, las vetas minerales,
Acaricia las sombras, reclama otra estatura,
La trae hasta los nombres.


(...)"

Sin duda, se trata de un excelente ensayo para profundizar en el conocimiento de la obra de este poeta argentino.

Un poema de Luis Benítez se puede leer en el espacio de autor de la Revista Archivos del Sur.

www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=galerias.VisualizaImagenIU.visualiza&proyecto_id=2&galeria_id=450&pagina_actual=12

Camilo Fernández Cozman
(Lima, 1965) es Miembro de Número de la Academia Peruana de la Lengua, también una de las miradas críticas más prestigiosas, rigurosas y valoradas de América Latina. Es Doctor en Literatura Peruana y Latinoamericana y profesor de la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Universidad San Ignacio de Loyola, además de haber sido conferencista en universidades de varios países. Forma parte del Consejo Editorial de la revista electrónica Tonos digital (www.tonosdigital.com) de la Universidad de Murica y de la Asociación Brasileña de Literatura comparada (ABRALIC). Ha recibido diversos premios como el Primer Premio en el Concurso Nacional de Ensayo Raúl Porras Barrenechea, Premio Internacional de Ensayo sobre Poesía, Primer Concurso Nacional del Libro Universitario entre otros reconocimientos.

imagen: fotografía de Camilo Fernández Cozman

lunes, agosto 17

Aquella luz, la que estremece - Nela Rio


Aquella luz, la que estremece
Nela Rio
Edición bilingüe castellano - inglés
traducción al inglés :Hugh Hazelton

Broken Jaw Press Inc. (Fredericton, Canadá)
Ediciones Enana Blanca (Montreal, Canadá)


(Buenos Aires)

Se publicó en Canadá, país donde reside, el libro Aquella luz, la que estremece de la escritora argentino -canadiense Nela Rio. El poemario ha sido Finalista del VIII Premio «Carmen Conde» de Poesía de Mujeres 1991 y fue publicado en 1992 por Ediciones Torremozas, Madrid. El lanzamiento tuvo lugar en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, Madrid, con la presencia de la autora. En 1993, el lanzamiento en EE.UU. fue en Los Ángeles en UCLA; en Dallas en el Metroplex Spanish Literary Series (que incluye las universidades de University of Texas at Arlington, Texas Christian University, Southern Methodist University, así como en Latin American Studies, SMU International Office, Mundo Cultural Hispano, Dedman College). El libro ha sido incluido en varios cursos universitarios en Canadá y en EE.UU. Zheyla Heriksen, de UCLA at Davis, California, ha trabajado sobre este libro y ha dado varias ponencias en conferencias nacionales e internacionales, y ha publicado artículos relacionados con Aquella Luz, la que estremece. Hugh Hazelton tiene varios artículos sobre el tema de lo erótico, especialmente en el capítulo dedicado a la poeta, "Eros and Thanatos in the Work of Nela Rio" en Latinocanadá.
Nela Rio es además Presidenta del Registro de autores creativos.

Aquella luz, la que estremece / The Light that Makes Us Tremble con la completa traducción del castellano al inglés por el premiado traductor literario Hugh Hazelton, presenta el trabajo poético y la traducción lado a lado, en esta edición bilingüe.
La introducción es de Marjorie Agosín, quien dice acerca del libro:

"...Estos poemas son luminosos, las palabras cada vez más parecidas a los pétalos de las flores recién abiertas. Es decir, son poemas de una frescura exquisita. El cuerpo humano y el placer ante el amor y el deseo son descriptos majestuosamente. Las palabras de Nela Rio son caricias, delicadas cadencias sobre las páginas...".

Un poema:


El leopardo de la piel de estrella



En la casa de la primera madre
llora abandonado el leopardo de la piel de estrella
ha llegado la primera hija
a la casa de la primera madre

el agua inmutable de los ojos que lo saben todo
se ha transformado en espejo y la primera hija
contempla su piel de seda
luminosa, ardiente, apasionada
intensamente
la acaricia descubriendo
deliciosos temblores
profundidades de vértigo, explorando, conociendo,

Cuando lleguen lunas trayendo edad de mareas
la hija saldrá a los bosques armoniosos de deseos
y enseñará al hombre elegido las caricias aprendidas.

domingo, agosto 16

Ella ríe sin embargo- Perla Rotzait



Ella ríe sin embargo
Obra reunida 1962-2008
Perla Rotzait
Ediciones Bajo la luna


(Buenos Aires)



Perla Rotzait (Buenos Aires, 1920) nació un 12 de febrero, día de Carnaval. Dato éste que siempre la perturbó; por aquello de las máscaras / personas, seguramente.
Ediciones Bajo la luna ha publicado su obra reunida que incluye trece libros: entre 1962 y 2006. Son dos libros muy bien encuadernados que además se presentan en una cajita.


Perla Rotzait lleva publicados trece libros de poemas, en Argentina y en España: Cuando las sombras(Losada, 1961; Pre-textos, España, 2007), con un poema de Rafael Alberti a modo de prólogo; El temerario (Losada, 1965); La postergación (Losada, 1966); El otro río (Ediciones Testigo, 1970); La seducción (Ediciones Dead Weight); Quieras que no (Ediciones Dead Weight, 1978); Antología poética (Grupo Editor Latinoamericano, 1988); Es un largo camino(Grupo Editor Latinoamericano, 1991); Puertas que se abren (Grupo Editor Latinoamericano, 1996); Tu cabello de ceniza Sulamita (Grupo Editor Latinoamericano, 1999); Dos poemas inexorables, largos y con argumento (Tsé-Tsé, 2001); Todo se ha dicho (Tsé-Tsé, 2002); Alguien leía mis poemas (Random House Mondadori, España, 2002 ) y El cuerpo (Alción Editora, 2007). ella ríe sin embargo incluye las obras inéditas: y tendrá tus ojos y Siete veces cero siete veces noche.
Recibió premios de la Sade, del Fondo Nacional de Poesía, del Centro Cultural de España y el Premio Municipal.
Compartió su amistad con María Teresa León y Rafael Alberti, Aurora Bernárdez, Miguel Ángel Asturias, Chichita e Italo Calvino, Olga Orozco, Arnaldo Orfila Reynal, Alejandra Pizarnik, Elizabeth Azcona Cranwell, Jorgelina Loubet, Alberto Girri, Miguel Roig, Ernesto Schoo, Lorenzo Varela, Susana y William Shand, Juan Batlle Planas, María Granata y otros.

Algunos poemas

El rey sabía que el condenado a muerte era inocente.
y no tenía atribuciones ante el Tribunal de la
ocupación.
recordó una vieja ley de la sustitución de los
cuerpos.
y exigió ser ajusticiado en el lugar del condenado.
el rey sabía que un pueblo que odia es un pueblo
condenado y que un acto ejemplar puede salvarlo.


(de Poemas con destino y prosa)

Llevo puesto un impermeable largo y abro mi paraguas lleno de
flores. El paraguas y el impermeable son de color naranja. El
color naranja y las ventanas son imprescindibles: la habitación se
llena de pájaros que vuelan en silencio alrededor de la lámpara. La
magia dura sólo un instante: se acerca un grito. Cada vez más y más cerca
y persistente. Los pájaros se pelean, luchan, destrozan los objetos de la
habitación, me destrozan.


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No bastaba matarlos. Primero debían degradarlos, convertir al
hombre en una cosa, hueso y piel, en un esclavo, en un oso al
que se le hace bailar desnudo, besarles las botas, correr hasta
que los perros furiosos lo destrozaban. Porque esos hombres no
merecían vivir porque no eran hombres. Así, denigrados, quitándoles
su existencia, su propia estima – su condición de seres humanos-, cerraban
el círculo de sus creencias: no eran hombres. El resto, ya se sabe, lo hicieron
las cámaras de gas.

No puedo imaginar
No puedo entender

(de Tu cabello de ceniza sulamita)

Antología poética - Rolando Revagliatti






Antología poética
Rolando Revagliatti
Selección y prólogo de Eduardo Dalter
Ediciones La luna qué

(Buenos Aires)

La poesía de Rolando Revagliatti (Buenos Aires , 1945) ha sido difundida en medios gráficos y electrónicos y traducida a varios idiomas: francés, italiano, vascuence, esperante, alemán, asturiano, portugués, inglés, neerlandés y rumano. Sus poemas están incluidos en unas cuarenta antologías y volúmenes colectivos de la Argentina, Brasil, México, Panamá, España, Alemania y la India. También ha publicado dos libros con cuentos y relatos y cinco piezas teatrales.
Ediciones La luna qué publicó recientemente una antología de los poemas de Rolando Revagliatti con selección y prólogo de Eduardo Dalter.

“…Un poeta que escribe – tantas veces así lo imaginé – contra las cuerdas, a veces mirando conmovido el ring-side, sabiéndose solo, para sacar finalmente, apoyado en ese espaldar de sogas, su seguidilla de golpes más precisos. Otras veces, no pocas, seguramente en la calma de su hogar, en tardes o noches lentas, el poeta juega, ríe, se da un respiro, como quien avanza en las páginas vacías, no para más que por eso mismo y para situarse mejor en su trabajo, donde la materia prima es su propio cuerpo, su propio tiempo, el tiempo de todos, comprendiendo que el juego, el sainete de los cuatro vientos nacionales, es serio, muy serio. O bien sale a caminar, a embeberse del aire de parques tan distintos, indagando en las grietas, y regresando, bajo su camisa y su pantalón puesto a prueba…”

(del prólogo de Eduardo Dalter)


Un poema

Felino en el dormitorio

respira conmigo
en mi pecho dormita nuestra gata
reposa sobre mí
apagó ya el motorcito emocionante
no dormirá mucho
pronto despertará
me mirará desde la especie
acercará sus bigotes a mi barba
y como si tal cosa
hundirá sus patas en mi estómago
y saltará hacia otros ensueños en una orilla de la cama



www.revagliatti.com.ar

martes, julio 28

Relámpagos de lo invisible - Olga Orozco


Relámpagos de lo invisible
Olga Orozco
Fondo de Cultura Económica


(Buenos Aires)

El Fondo de Cultura Económica ha reeditado el libro Relámpagos de lo invisible, antología de poesía y relatos de Olga Orozco (Toay, La Pampa, 1920- Buenos Aires, 1999) como una celebración y homenaje a la poeta argentina.
Olga Orozco es reconocida como una de las poetas hispanoamericanas más sobresalientes del siglo XX. Recibió numerosos premios entre los que se destacan el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes, el Premio Gabriela Mistral de la Organización de Estados Americanos y el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.
Fue también periodista en diversos medios gráficos y radiales.
La selección y el prólogo está a cargo de Horacio Zabaljáuregui.
Además de los poemas y relatos, en el libro también fotografías de distintas épocas de la poeta sola y acompañada por familiares, también por otros poetas como Octavio Paz, Gonzalo Rojas, Ricardo Molinari, Alejandra Pizarnik, Enrique Molina, Alberto Girri, Rafael Alberti, entre otros.

Dice Zabaljáuregui :

“…A través de una docena de libros, Olga Orozco ha construido una de las constelaciones poéticas más originales de nuestra lengua cuyos rasgos distintivos exceden las clasificaciones a las que son tan proclives los críticos literarios. En efecto, ubicada dentro de la generación del cuarenta, a menudo se la vincula al neorromanticismo por su sensibilidad y al surrealismo por su caudal de imágenes, sus elementos oníricos, por la presencia de lo mágico en lo cotidiano. Si bien hay puntos de contacto con estas vertientes de la generación del cuarenta, la obra de Olga Orozco, con su ritmo oracular, de expansión contenida, de estructura rigurosa, presenta desde un comienzo su tono propio e inconfundible…”.
“…La poesía de Olga Orozco surge del desgarramiento, de la tensión entre el vacío y la plenitud, entre la elevación y la caída, entre la fascinación y la repulsión. Así se inscribe en esa corriente poética que iniciaron los románticos, que continúa con los padres malditos de la modernidad: Baudelaire, Rimbaud, Lautréamont, que abreva en las fronteras últimas de la inspiración, según los surrealistas, pero que también recoge la nostálgica ensoñación de Lubicz Milosz, la música secreta de los simbolistas, la venturosa transmigración del ángel de Rilke. Poesía que se sitúa entre la aventura y el orden, según la divisa de Apollinaire. Nace de esa brecha, de ese punto ciego que la emparenta con la experiencia de lo sagrado y con el erotismo. Como señala Octavio Paz hay en esa tensión, en ese movimiento “la nostalgia de la vida anterior que es presentimiento de la vida futura, que son aquí y ahora y se resuelven en un instante relampagueante…”.

En esta antología se encuentran poemas fascinantes como conjuros y también como exorcismos, como por ejemplo “La mala suerte” – de Con esta boca, en este mundo -, donde mediante el poema la poeta pareciera querer exorcizar “el signo avieso de los elegidos por los sicarios de la desventura” que marcó sus manos tal vez hasta la sombra de sus manos. Donde también se lamenta de esa suerte que no le permite la ascesis buscada: “faltan siempre peldaños para llegar y siempre sobran emboscadas y ausencias”.
En otros poemas dedicados a su gata, Berenice, coinciden la acompañante cotidiana y la guardiana del umbral de las sombras. Es el animal tutelar que evoca la transmigración de las almas, las inefables genealogías del azar y el destino.


Orozco por Orozco:

“La poesía puede presentarse al lector bajo la apariencia de muchas encarnaciones diferentes, combinadas, antagónicas, simultáneas o totalmente aisladas. De acuerdo con las épocas, los géneros, las tendencias, puede ser, por ejemplo, una dama oprimida por la armadura de rígidos preceptos, una bailarina de caja de música que repite su giro gracioso y restringido, una pitonisa que recibe el dictado del oráculo y descifra las señales del porvenir, una reina de las nieves con su regazo colmado de cristales casi algebraicos, una criatura alucinada con la cabeza sumergida en una nube de insectos zumbadores, una señora que riega las humildes plantas de un reducido jardín, una heroína que canta en medio de la hoguera, un pájaro que huye, una boca cerrada…”.

“…Con sol en Piscis y ascendente en Acuario, y un horóscopo de estratega en derrota y enamorada trágica, nací en Toay (La Pampa), y salí sollozando al encuentro de temibles cuadraturas y ansiadas conjunciones que aún ignoraba. Toay es un lugar de médanos andariegos, de cardos errantes, de mendigass con collares de abalorios, de profetas viajeros y casas que desatan sus amarras y se dejan llevar, a la deriva, por el viento alucinado. Al atardecer, cualquier piedra, cualquier pequeño hueso, toma en las planicies un relieve insensato. Las estaciones son excesivas, y las sequías y heladas también. Cuando llueve, la arena envuelve las gotas con una avidez de pordiosera y las sepulta sin exponerlas a ninguna curiosidad , a ninguna intemperie. Los arqueólogos encontrarán allí las huellas de esas viejas tormentas y un cementerio de pájaros que abandoné. Cualquier radiografía mía testimonia aún ahora esos depósitos irremediables y profundos…”.

miércoles, julio 1

Lectura:Al -Rihla (El viaje) -Luis Luna



Al-Rihla (El viaje)
Luis Luna
Ediciones Amargord



(Buenos Aires)

Según Jorge Luis Borges cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro, cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto. También el texto es el cambiante río de Heráclito. Esto puede llevarnos a la doctrina de Croce, dice Borges, que no sabe si es la más profunda pero sí la menos perjudicial: la idea de que la literatura es expresión. Lo que lleva a la otra doctrina de Croce que suele olvidarse: si la literatura es expresión, la literatura está hecha de palabras y el lenguaje es también un fenómeno estético.
Casi nadie profesa la doctrina de Croce, dice Borges y todos la aplican continuamente.
En los poemas de Luis Luna publicados en el libro Al-Rihla (El viaje) puede decirse que encontramos el fenómeno estético del que habla Borges:


“…Alguien de todos los que soy
no se marchó.
humedece la arena
edifica una casa
para cuando retorne…”

-----------
“…Un caballo que sufre sobre el verde
y el blanco. Su agonía es longeva
discurre en la moneda azul
que el río porta. Qué pérdida
relincha en su caída.

Qué promisión oculta en su sosiego…”

En este viaje que es la lectura de este libro Al-Rihla, el lector traza su camino, para volver a leer cuando quiera y renovar así las palabras, los significados. Como dijo Borges, la belleza está acechándonos. Si tuviéramos sensibilidad, la sentiríamos así en la poesía de todos los idiomas.
Luis Luna (Madrid, 1973). Su obra se desarrolla tanto en gallego como en castellano. Junto a Oscar Curieses ha publicados los poemarios Hidroemas e Ignicións en la editoria Acef. También ha publicado en castellano Cuaderno del Guardabosque. Su obra ha sido publicada también en numerosas publicaciones periódicas y aparee en libros colectivos y antologías como salida de emergencia o Todo es posible menos la poesía.
Ha organizado algunos espectáculos escénicos y participado en numerosos proyectos interdisciplinarios junto a otros creadores.
© Araceli Otamendi -Archivos del Sur

Bibliografía: Jorge Luis Borges, Siete noches, Fondo de Cultura Económica

sábado, junio 6

Poema a Mario Benedetti, por Manuel Lozano




EL CLARO REGRESO

a Mario Benedetti


Cuando el río sube con sus desperdicios
(en la difunta alegría de lo que ha sido revelado),
la mujer abre la jaula.
Una fotografía de impaciencia dirá ser su verdugo,
pero es otra la tormenta entre bambúes;
hubiera sido preciso desterrarse
hasta el no-castigo, hasta la parálisis
de quienes moran la noche
con forma de camelia y maneras de pelícano.


Es probable la escarcha,
como el amor es probable su ácido
y las lívidas rotaciones plegadas sobre el porvenir.
Acaso el testigo,
siempre el acaso merodeador
guardará la muralla.
El altísimo, acaso, ligeramente
profanara las enredaderas de tu heroica pureza.
Se inclina un insecto.
Simulado Antonin Artaud barre los desperdicios:
La vajilla está rota,
Nishapur está en llamas.
No te prepares para el encuentro.


¿Cómo creer que lo ignora,
como si hubiera arrojado los granos
de la más fría soledad en su totem?
Nunca más recuerdos para lamer,
ni almendras dispersas.
Jamás un himno para estos perros del adiós.
Que me instiguen a huir.



Anudo la desposesión frente al prodigio.
Dejo las vanidades de este mundo.
Atrás las palabras indulgentes,
Transformadas de arriba abajo por el sacrificador.
¿Hablábamos de paraísos?
¡Sí, sí! ¿Y entonces?
¿Cuándo me embriagaron con el nacimiento?
Aquellas fueron las frutas de tu linaje.



(c) Manuel Lozano

París, diciembre de 1996/Buenos Aires, septiembre de 2002


(Este poema inauguró la edición de "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor", del 4-VI-2009)

imagen: pintura del artista ecuatoriano Eduardo Moscoso

martes, mayo 19

Vilariño y Benedetti en viaje eterno-R. E. Marchant


VILARIÑO Y BENEDETTI, EN VIAJE ETERNO

Por Reinaldo Edmundo Marchant


La lúdica coincidencia comenzó en el año 1920, fecha en que casualmente llegaron al mundo dos grandes poetas y escritores de Sudamérica: Idea Vilariño y Mario Benedetti.

Los dos, codo acodo a con la poesía y la narrativa, los sueños y las luchas, caminaron juntos ochenta y nueve años: ambos pertenecieron al grupo de escritores denominado Generación del 45, conformada además por otros literatos ilustres, Juan Carlos Onetti, Sarandy Cabrera, Amanda Berenguer, Emir Rodríguez Monegal, Ángel Rama, etcétera.

Idea Vilariño, cuyos libros están traducidos a varios idiomas, legó una significativa obra poética, en que destacaron Nocturno (1955), y su texto más conocido y con mayor éxito, Poemas de Amor, publicado en 1958, y dedicado al gran amor de su vida, el novelista Juan Carlos Onetti.

Mario Benedetti traspasó las fronteras con La Tregua (1960), una novela adaptada al cine por Sergio Renán. Luego vendrían decenas de poemarios, novelas, cuentos, guiones de teatro, artículos, ensayos…Benedetti fue uno de los más prolíficos creadores de los últimas décadas.

La amistad de Idea Vilariño y Mario Benedetti fue tan lúdica y llena de casualidades que el 26 de abril del 2009 ambos fueron internados en Montevideo.

Días después la poetisa moría luego de una operación urgente por una obstrucción intestinal. Tenía 89 años. Semanas más tarde, su amigo escritor abandonaba este mundo por un asma pertinaz y una grave dolencia intestinal. También tenía 89 años.

Las orillas del Río de la Plata, los boliches de Montevideo y los bellos lugares de Uruguay están llorando: han perdido a dos de sus mejores hijos.

Quiso la casualidad que a los dos los conociera y tratara durante un par de años, en mi estadía diplomática en Uruguay ( 1994- 1997). En el departamento de Benedetti, de Ejido con 18 de Julio, pasamos largas horas conversando de lírica, narrativa y de ese futuro incierto de nuestros pueblos.

Ahí conocí la poesía delicada y profunda de Vilariño, y la auténtica timidez de Benedetti, que prefería escuchar en vez de hablar. Idea siempre evocaba momentos felices que vivió con Juan Carlos Onetti.

Poco antes de terminar mi estadía en la embajada de Chile, logré que aceptaran ser condecorados con la Orden Gabriela Mistral que otorga el gobierno de Chile a quienes se han destacado en las artes y la cultura.

En una sencilla ceremonia, como a ellos les gustaba, concretamos la distinción en un boliche montevideano. Las fotografías que aparecen son imágenes de aquella actividad.

Ahora Idea Vilariño y Mario Benedetti van en viaje. No podía ser de otra forma. Los sueños de los poetas no se interrumpen. Desde acá, nosotros, pequeños mortales, quedamos alimentando nuestro espíritu con el ejemplo de sus vidas y la riqueza de sus libros que perdurarán al olvido.

(c) Reinaldo Edmundo Marchant
Santiago de Chile

domingo, mayo 10

Libros: El corazón del limo - Javier Cubero






(Buenos Aires)

El corazón del limo
Javier Cubero Egea
Paralelo Sur Ediciones

Jorge Luis Borges escribió en el Prólogo de “Luna de enfrente” que la única obligación era ser moderno, ser contemporáneo, ser actual: todos fatalmente lo somos.
Se refería a Hermann Bahr que decía" El único deber, ser moderno".
Cuando leo los poemas de Javier Cubero publicados en El corazón del limo, percibo como actuales las palabras del poeta. Hablan de cosas de siempre, con lenguaje contemporáneo.
Metáforas e imágenes en los poemas hablan de la contradeclaración al mundo del poeta, según dice George Steiner "Todo arte, música y literatura serios constituyen un acto crítico. Lo son, en primer lugar en el sentido de la expresión de Matthew Arnold "una crítica de la vida". Ya sea realista, fantástica, utópica o satírica, la composición del artista es una contradeclaración al mundo".

En los últimos versos,

Extraña voz
rumor del agua
entre sombras de luz a pleno dìa
has venido a entregar
tu corazón al limo


la voz poética entrega finalmente sus palabras a quien quiera escucharlas, sus lectores.






Ya corazón del limo, vida en delta
que frente al mar se extiende,
desemboca
rumor, mece los juncos
como limpia
la ceguera quebrada
por la luz del mes de mayo,



Ya no es cruel la tarde
de la espera
que oblicuo sol obliga y
noche atiende,
ya no me esperas tú, ya
no me dejas
un cálculo de tiempos,
esa suerte
temblor de lo impreciso.



Las traiciones
son el oscuro aliento
dela muerte,
la sal en las heridas,
el pálpito, el espectro del ausente.
mira a los niños, juega
en la orilla,
arrojan cantos romos
a la muerte.



Francisco Javier Cubero nació en Badalona (Barcelona, España) en 1960.
Es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona y Técnico Especialista en Artes Gráficas, en la actualidad desempeña su labor docente en el programa de Graduado Superior de Diseño de la Escuela Elisava, centro adscrito a la Universidad Pompeu Fabra, y en el Colegio Santa Teresa de Lisieux de Barcelona, donde es profesor de lengua y literatura.

Autor de varios libros inéditos de poesía, ha publicado en varias revistas españolas y de otros países como Argentina, Colombia, México o Perú.

Es el creador y editor del portal de Internet eldigoras.com y director de la revista de literatura Paralelo Sur, publicación semestral en papel editada en Barcelona.

jueves, mayo 7

Alfredo Ariel Carrió de la Vandera


LA NAVE Y SUS AÑOS.


La vida el primer elemento es el agua,

todo lo demàs las manos de tu rostro

y la ventana que envuelve la visión de los lagos,

la navegaciòn de los soles

y esa extraña cuestión de ahogadas ausencias

que jamás reconocen el tiempo extraviado

de acuarelas que quedaron atràs.



Estamos igual.

Hemos perdido la importancia de las verduras

a la exacta hora de tocar con las uñas

el horizonte que se nos viene encima

y no sabemos cual.

No fuimos,

no somos lucecitas estables para la fecundidad.

Al menos peregrinos flotando,

remando en salud los hemisferios vacìos

de nuestra imprudente identidad.



Ay que sí,

que tu moño azul es mi sangre.

Leche de vientos.

Farolito de una buena amistad.



Mañana beberemos solo agua para disfrutar.

La nave su dulzura la tierra

y adiòs que me zambullo en los labios de avanzar.



Aunque los aguaceros penetren la cáscara

mis delirios se quedan en casa

junto a Rómulo y Remo y Garay.



Ahora se amanece la vieja granja de Rowayton.

Es la atlántica ventana que se escapa, que se va



Nosotros acunamos porvenires

en los veleros de una cama de miel.

Una aguja de sol asegura su popa

sólo en cabellos de vientos

que rozan el niño humor de la credulidad.



Apenas un silencio es virtud de glorietas.

Así nosotros podemos confundirnos

en cualquier cavidad.



Te abrazo debo volver.

Redimir un aviòn. Ser hermano del tren.



Darle cabida a una palabra

para que sume una alegría que diga y que va.



No dudes

que existe una carretera de destinos

y es ahora tiempo inaugural.



Tu moño azul.

Todas mis capas de jazmines

y la luna terminal.



Que te quiero mucho y no olvides:

la tierra el agua es el primer elemento.

Adiós que va.



LOS ACORDES DEL CAMINO


PORQUE es indispensable devolverle a la calle

su bullicio abrumador de asfalto maltratado,

y embestir con el grito del cartero

a los zaguanes y ascensores despiadados.



Hay una mañana que no entiendo,

unas tablas inquietas que se mueven sin aliento,

y otra vez la bolsa del cartero con mensajes

que llegaron sin sentir de nuevo

repetidos desgano que dibuja miedos.



El viento terminal me asombra los cuadernos

dejando que partan estas simples alegrìas de pueblo.



Dejaré, como transportan los expresos

su atado terminal de palabras y recuerdos.



Encontrarè la empalizada del reposo

para escuchar las hojas que olvidè en la ruta del misterio .



Será un acorde a cuatro manos

la campana que rescata tu silencio.



Por no poder ser más santo ni bandido,

atrozmente te sostengo.

Nadie en la ocasión afirmará este destierro.

El compañero roba rosas ya partió de otro puerto

y sin querer nos aproximan un indulto

que no pedimos ni queremos.



En el 76 la dignidad era fuerte

porque no creìamos en la concilaciòn del regreso,

y algunos sueños en el desfiladero

vieron con làgrimas una larga pena de almacigo

de labios y gatillos en la vida oculta,

y la estrategia de jazmín recuperado.



Muy verde será la naranja que toque la república del miedo.



Es linaje musical su regreso.



Fruto de cansancios regresarán los carteros

con sobres y estampillas de paises

donde se escarban los sueños,

de paises honrados con tormentas sin huecos

donde no tirita nadie por causal de canción.

Su silencio.





Pasaporte a la Espera

Hasta aquí llegaron los inmigrantes

de las boinas con colores de encontrar

y el prodigio del hambre

para conocer las justas manos de todos.

El dìa ronca sobre los alambrados.

Una luminosa garra pero no se enamoró.



Anteriormente te decía que debíamos reparar la casa




(c) Alfredo Ariel Carrió de la Vandera

Aldea Brasilera - Provincia de Entre Ríos
Argentina


imagen: fotografía: Naturaleza muerta encontrada en Puerto Iguazú, crédito: Araceli Otamendi

Martina Soto-Kohler











A mi pueblo, desde lejos

























Mi infancia

Yo crecí de golpe
en un país extraño
al sur de mi planeta.
En medio de un espacio
con playas calientes,
calladas y hechiceras.

En ese lugar parece
que los Dioses se callaron,
hace varios siglos.
Quizás se quedaron silenciosos,
hablando muy despacio.

Yo escuché a veces
sus voces embriagadas por el paisaje
Y el olor ocre de arena y sangre.

Yo nací allí,
donde las olas adormecidas
se llevan los secretos de pueblos antiguos,
con los rostros de pocas palabras
de mis abuelos ausentes..
Ellos se callaron para siempre
sin ver los capitanes con sus barcos anclados,
y los títulos de nobles europeos.

Mis abuelos se durmieron
para no ver a sus Dioses vencidos.
Allí donde se quedó mi historia,
enterrada cerca de la playa,
en un cuaderno sin memoria
entre los muertos y el olvido.

----------



El regreso

La primavera que vuelve,
me trae mi sueño
de verme
caminando en la orilla
de la playa de mi pueblo.

Veo los camalotes
con sus escamas verdes
y hojas en escudos,
para la calmar la furia
de mi rio desatado.

Veo a mi lado los pescadores
dormidos que me toman las manos,
y los camalotes que se pierden
taciturnos en mares lejanos.

Me siento dormir otra vez,
bajo los sauces llorones,
con el fuego de un sol de enero
y ser feliz sólo con eso.

Cuando vuelva a mi pueblo,
tendré pegada en mi piel
tantas tierras lejanas.

Tendré aún la nieve blanca,
casi eterna del gran norte,
allí donde se abrió en dos mi cuerpo,
una mañana de octubre,
para darle vida a mi niño maravilloso.

Tendré aún en mis maletas,
las montañas, silenciosas
y quietas, de este país pequeño,
con su gente discreta,
aquí donde otro niño
me miró por primera vez
con sus ojos claros y tiernos.

Y en el recuerdo voy a guardar
todos mis amores
en un mar de llanto,
también mis alegrías.
Tantos caminos andados,
como ríos inquietos,
a veces turbios, a veces claros.

Cuando reencuentre a mi pueblo,
tendré los pies cansados
de andar tanto el planeta.
Ya no distinguiré fronteras,
ni lenguas, ni banderas.

Cuando vuelva a mi pueblo,
voy amar mucho a mi gente
- los isleros que me enseñaron
a pisar firme la tierra,
y a poner la mirada extensa,
más allá de la playa,
más allá de los barcos antiguos,
en la corona azul de mi cielo
sureño.

(c)Martina Soto-Kohler

(poeta y psiquiatra argentino-suiza)

imagen: fotografía, (el sur, Puerto Madryn, crédito: Araceli Otamendi

Aldo Luis Novelli


Poesía

El sol amanece el nuevo día
su reflejo en la hoja en blanco
despierta a los gallos rojos
que gritan al viento
el dolor latente de los hombres mudos.

(c) Aldo Luis Novelli

(Provincia del Neuquén)
Argentina

imagen: algas, fotografía (Puerto Madryn) crédito: Araceli Otamendi

Harold Alvarado Tenorio



(Bogotá)

El director de la revista de poesía Arquitrave escribe acerca del Premio Reina Sofía al poeta mexicano José Emilio Pacheco:


J.E.PACHECO GANA EL REINA SOFÍA
Por Harold Alvarado Tenorio

José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939- ) ha trabajado con varia y singular fortuna diversos géneros literarios donde combina la protesta social y un lejano cosmopolitismo, suma, quizás, de su fascinación por las culturas de la antigüedad, los símbolos y rituales que han sobrevivido a la historia y la paradójica continuidad del pasado en el presente, que aprendió, sin duda, en Octavio Paz.
Lo primero que publicó fueron narraciones, confeccionadas luego de lecturas arquetípicas y personalísimas de Quiroga o Borges. Los elementos de la noche (1963) -su primer libro de poemas- mostró otra faceta de su talento: su maestría en el uso de formas y versificaciones. Cierta calmosa placidez dramática, que cubre las turbulencias de su angustia acerca de la cíclica destrucción del mundo, de saberse caído en el sin sentido del tiempo y el espacio, imposibilitado, por la naturaleza misma del arte, para nombrar lo indecible, son las máscaras y heterónomos que rigen estos poemas íntimos y líricos donde se anuncia además, el juego, la ironía y el humor que deciden su obra posterior. En Árbol entre dos muros la vida no tiene salvación alguna, es savia acorralada, ave que pasa de la noche a la noche a través de una habitación oscura. Pero si la existencia termina siempre en la oscuridad, su fugacidad es paralela a la vida efímera de la luz:

Sitiado entre dos noches
el día alza su espada de claridad:
mar de luz que se levanta afilándose,
selva que aísla del reloj al minuto.

Mientras avanza el día se devora.
Y cuando toca la frontera en llamas
empieza a calcinarse. De tu nombre
brotan la luna y su radiante armada,
islas que surgen para destruirse.
Es medianoche a la mitad del siglo.
Resuena el huracán, el viento en fuga.
Todo nos interroga y recrimina.
Pero nada responde.
Nada persiste contra el fluir del día.


Al centro de la noche todo acaba
y todo recomienza.
En la savia profunda flota el árbol.
Atrás el tiempo lucha con el cielo.
El fuego se arrodilla a beber rescoldos.
La única luz es la que da el relámpago.
Y tú eres la arboleda
en que el trueno sepulta su rezongo.


El reposo del fuego (1966) es un extenso modelo de búsqueda de un equidistante fiel de la balanza, -el poema-, entre el fuego y el hielo que ofrece la Historia. La estructura formal, tres secciones con quince textos cada una, es opuesta al tema recurrente de un pasado, mítico o exótico, que el presente conserva en México. En un mundo eliotiano, baldío, yerto de espacios, anulado por el fluir de Heráclito, Pacheco busca, -¿sin esperanza?, como un estoico, ¿con convencimiento?-, un principio de permanencia donde el fuego sea carnaza del cambio pero esencia del arte.

Hay que darse valor para hacer esto:
escribir cuando rondan las paredes
uñas airadas, animales ciegos,
ácidos perros del furor, guardianes
de un orden que estalló, y entre sus ruinas
quiere la lepra envenenar la tierra.


Hay que darse valor para hacer esto.
No es posible callar, irse al silencio,
y es tan profundamente inútil hacer esto.
Es tan doloroso hablar. Más doloroso,
más difícil aún, callarse a tiempo,
antes que los gusanos, los instantes
abran la boca muda de una letra
y le coman su espíritu.
Hay palabras
carcomidas, renqueantes: sonsonete
de algún viejo molino.
Cuántas cosas,
llanto de cuántas cosas inservibles
que en el polvo arderán.
Chatarra, escoria,
sorda, sórdida hoguera consumiéndose.
Fuego la luz. Ceniza. Un lirio
es cada
pobre rescoldo triste
al deshacerse.
(El reposo del fuego, II, 10)


Su libro más conocido sigue siendo No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969). Aunque influenciado por el Comment c´est de Samuel Beckett, que tradujo en 1966, en él, Pacheco da cuerpo entero a su idea de que el tiempo, la fugacidad misma, por su definitoria transmutación es lo que entendemos como Historia. Hecho de paráfrasis y profusión de formas, collages, variaciones que son eco de voces y miradas reconocibles, aproximaciones y traiciones a otros textos, con poemas largos y cortos, fábulas, un bestiario y haikús que desconciertan al lector viciado de vanguardismo, pero satisfacen el gusto más estrictamente post-moderno, No me preguntes cómo pasa el tiempo es uno de los libros definitivos de los años que cambiaron la historia del siglo e inauguraron el tercer milenio: La Plaza de las Tres Culturas, París-Mayo del 68, La Primavera de Praga. Como un vate medieval, Pacheco, bricoleur mexicano, anunció en, 1968 , el hoy:

Un mundo se deshace
nace un mundo
las tinieblas nos cercan
pero la luz llamea
todo se quiebra y hunde
y todo brilla
cómo era lo que fue
cómo está siendo
ya todo se perdió
todo se gana
no hay esperanza
hay vida y
todo es nuestro.
(1968, I)


Acumulación de sonoridades, momento de las grandes palabras
en voz alta ante las cámaras, micrófonos, multitudes, partidos.
Hora de tomar parte en la batalla.
Época heroica, edad homérica en que la vileza no borra la grandeza.
Página blanca, al fin, en que todo es posible: el futuro sin rostro
en que el doloroso paraíso redesciende a este mundo,
o bien crece el infierno, es absoluto y sube entre fragores
de su inmóvil voracidad subterránea.
(1968, II)

Piensa en la tempestad que lluviosamente lo desordena todo en jirones:
tributo para la tierra insaciable, elemental voracidad
de un orbe que existe porque cambia y se transmuta.
La tempestad es imagen de la guerra entre los elementos que le dan forma al mundo.
La fluidez lucha contra la permanencia; lo más sólido se deshace en el aire.
Piensa en la tempestad para decirte / que un lapso de la historia ha terminado.
(1968, III)

El poeta como arqueólogo está presente en Irás y no volverás (1973), un estudio de fósiles en el Gran Templo azteca o de la efímera realidad de la existencia, sentida en lugares y ciudades norteamericanas; y en Islas a la deriva (1976) y Desde entonces (1980), que retoman muchos de los temas caros a Pacheco como el río de Heráclito y la civilización azteca, agregando reflexiones sobre insectos y animales que nos sumergen de nuevo en presentes caducos. El tono es «inteligente» pero saltos, roturas y solecismos hacen difícil su disfrute mas allá del humor que invade varios de esos textos. Uno de los epigramas habla de un poeta orgulloso de que nadie le entienda; en Shopping Center, somos comparados, en nuestro frenesí consumista, con hormigas que mueren de saciedad, presas en la miel pantanosa del supermercado. Otro de los poemas de Islas a la deriva titulado La flecha reafirma la eterna convicción en que vida y obra, como quiere Kavafis en su poema Itaca, serán perdurables si demoramos en llegar:

No importa que la flecha no alcance el blanco
Mejor así
No capturar ninguna presa
No hacerle daño a nadie
pues lo importante
es el vuelo la trayectoria el impulso
el tramo de aire recorrido en su ascenso
la oscuridad que desaloja al clavarse
vibrante
en la extensión de la nada.


Pacheco ha recibido también los premios Magda Donato, Malcon Lowry, José Donoso, Octavio Paz, Pablo Neruda, Ramón López Velarde, Alfonso Reyes, José Asunción Silva, Xavier Villaurrutia y Federico García Lorca.

www.haroldalvaradotenorio.com/web


www.arquitrave.com