En el siguiente enlace se puede leer acerca del I Festival Internacional de Poesía de Lima:
http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2012/02/i-festival-internacional-de-poesia-de.html
revistaarchivosdelsur.poetas
Revista cultural argentina Archivos del Sur se edita desde Buenos Aires- Argentina- Año 10- Edición 130- febrero de 2012 - Registro de la propiedad intelectual Nro. 931800. La revista Archivos del Sur es propiedad de Araceli Isabel Otamendi Directora- Editora: Araceli Isabel Otamendi- Blog de poetas de la revista Archivos del Sur
lunes, febrero 13
sábado, febrero 11
Rubén Amaya

los poetas populares
Los poetas del Olimpo
ejercen la poesía como un sacerdocio,
es comprensible que se sientan alarmados
por nuestra irreverente presencia,
ateos incorregibles del Olimpo,
eternos anarquistas de la mitología.
Si hay que llamar a las cosas por su nombre,
somos los concubinos de la poesía,
los amantes ilegales de la palabra.
Ella baja de los castillos de cristal,
frágil y danzarina como una corzuela.
Nosotros la acechamos desde el viejo bodegón
donde solemos amanecer con nuestras sombras.
Allí a pleno sol la desvestimos.
hasta descubrirle cada poro del sonido,
hasta sentirla abandonada a nuestra sangre.
Después, la echamos a caminar el mundo,
a entregarse bravía a cada pueblo,
a sumergirse en la fogata
donde el hombre muere y resucita,
a tatuarse la piel de tierra, mar, acero,
cielo con la contradicción humana.
A ser abeja reina para ser fecundada,
ser colmada de vida por la vida,
a parir una y mil veces cada día,
y esparcir su oral simiente por el viento,
para que se transformen en susurro, gemido,
inundación de voces en la tierra.
Por las noches, cuando vuelve,
temblando en sus caderas una sílaba,
cansada de beberse tanto idioma,
con maldiciones y juramentos de amor hasta en el pelo,
desfloramos su verbo hasta hacerlo canción.
Finalmente, emprende su regreso al Olimpo,
inexorablemente preñada de nosotros.
(c) Rubén Amaya
Los poetas del Olimpo
ejercen la poesía como un sacerdocio,
es comprensible que se sientan alarmados
por nuestra irreverente presencia,
ateos incorregibles del Olimpo,
eternos anarquistas de la mitología.
Si hay que llamar a las cosas por su nombre,
somos los concubinos de la poesía,
los amantes ilegales de la palabra.
Ella baja de los castillos de cristal,
frágil y danzarina como una corzuela.
Nosotros la acechamos desde el viejo bodegón
donde solemos amanecer con nuestras sombras.
Allí a pleno sol la desvestimos.
hasta descubrirle cada poro del sonido,
hasta sentirla abandonada a nuestra sangre.
Después, la echamos a caminar el mundo,
a entregarse bravía a cada pueblo,
a sumergirse en la fogata
donde el hombre muere y resucita,
a tatuarse la piel de tierra, mar, acero,
cielo con la contradicción humana.
A ser abeja reina para ser fecundada,
ser colmada de vida por la vida,
a parir una y mil veces cada día,
y esparcir su oral simiente por el viento,
para que se transformen en susurro, gemido,
inundación de voces en la tierra.
Por las noches, cuando vuelve,
temblando en sus caderas una sílaba,
cansada de beberse tanto idioma,
con maldiciones y juramentos de amor hasta en el pelo,
desfloramos su verbo hasta hacerlo canción.
Finalmente, emprende su regreso al Olimpo,
inexorablemente preñada de nosotros.
(c) Rubén Amaya
San Miguel de Tucumán
Provincia de Tucumán
Argentina
Provincia de Tucumán
Argentina
Acerca del autor
Rubén Amaya es autor de canciones entre otros con Andrés Fernández, Ángel Crego, Lucho Oyos, Rubén Cruz, Luis "Pato" Gentillini. Ha realizado espectáculos con Armando Tejada Gómez, Luis Enrique Mejía Godoy, Hamlet Lima Quintana, Norma Elena Gadea, Julio Lacarra, Teresa Parodi, Pablo Milanés, Los Andariegos, Moncho Miérez, Andrea Torres, Los Pregoneros, Claudio Sosa, Rubén Cruz, Litto Nebia, David Lebon, Silvina Garré y tantos más.
Ha recibido diversos premios municipales, nacionales y también en el exterior. También dos obras de teatro de su autoría se vieron en Buenos Aires. Ocupó cargos relevantes en diversos movimientos y organizaciones artísticas como por ejemplo Co-fundador del Movimiento Tiempo Abierto en La Matanza (Provincia de Buenos Aires), Co-fundador y Co-Presidente del Movimiento de la Nueva Canción en su segunda etapa y también fue tres veces Presidente de la Sociedad Argentina de Escritores de Tucumán.
imagen: fotografía y collage intervenido (c) Araceli Otamendi
miércoles, febrero 8
Maximiliano Barrientos
Western
Mi viejo juega con fósforos.
Dice que prenderá fuego a la casa,
Que será hermoso ver las llamas trepando por las paredes.
Sueña con botellas de Coca Cola enterradas en el desierto,
Son sueños hermosos que nada significan.
Lo abrazo cuando tiembla.
Le pido que mire por la ventana.
¿Qué son todas esas luces ahí afuera?,
Pregunta.
No hay nada allí,
Digo.
Están en tu cabeza.
Es hermoso,
Responde al cabo de unos segundos.
*
A veces rompemos los vidrios de las ventanas y las cubrimos
Con periódicos.
Eso lo divierte.
Ríe estrepitosamente y baila solo.
Es nuestra fiesta privada.
Son los únicos momentos en los que nuestras cabezas
Están conectadas por la misma frecuencia de pensamientos.
¿Alguna vez pensás en mamá?,
Pregunto.
Hablo con ella todo el tiempo,
Responde.
Camina descalzo por el patio.
Un vaso de whisky
Entre sus dedos y mamá muerta,
Mamá como un poco
De polvo en una caja.
Mamá como un cometa perdido en las entrañas de Dios.
Papá es el único que puede verlo.
*
Suelo bañarlo por las mañanas.
Sus ojos se quedan fijos en los míos durante largos segundos,
No hablamos.
*
Estará muerto al año próximo,
Pienso,
Y paso la esponja por sus piernas y por su vientre
Y por su barba rala,
Crespa.
Una vez maté a un hombre porque quiso estafarme,
Dice escupiendo agua.
Mi padre desnudo,
Con el pelo cubierto de shampoo,
Forma una pistola con su mano derecha y me la pone en la cabeza.
Boom,
Dice.
Y ríe.
Y su risa es un sonido helado,
Totalmente nuevo,
Que no se conservará
En el recuerdo de nadie.
Huesos
La rabia se come a todas esas otras cosas en el cerebro.
Es un zumbido torpe esta tarde.
Pronuncio nombres de mujeres y me acerco a la ventana y
Juego un poco con la imaginación.
Al otro lado sólo hay un montón de autos destrozados.
*
Las pesadillas tienen un resplandor extraño,
Como si soñar fuera una electricidad
Que recorriera nuestros huesos en las noches.
*
En esta pesadilla en particular camino desnudo en el desierto
Y busco aviones en el cielo.
Es hermosa la claridad, a pesar del temblor, es hermosa.
Hielo
Con mi mujer vemos nuestros cuerpos desnudos en el espejo.
Están cubiertos de barro. No decimos nada
Durante unos minutos. Luego ella entra en el baño
Y comienza a ducharse. Me quedo solo mirando
La distribución de la mugre. Mis ojos brillan
Como dos estrellas muriendo. El hielo que
Dejamos crecer en los corazones me susurra
Palabras monstruosas en el oído. Y yo espero
Adormecido por el sonido del agua golpeando los azulejos,
Por el llanto de mi mujer que crece como si sólo lloviera aquí adentro.
Sangre en el asfalto
Maté a estos animales y ahora
Me persiguen en sueños.
Muestran las heridas de balas.
Muestran los agujeros que causé cuando
Apreté el gatillo. Quieren estar conmigo.
Camino por la calle con mi
Ejército de animales muertos.
Les habló de una mujer que quemó la casa donde vivimos.
Una mujer de otra época. Lejana.
Al caminar dejan rastros
De sangre en el asfalto.
Es una forma de no perderme, pienso. Las marcas
Que debo buscar para volver.
(c) Maximiliano Barrientos
Bolivia
Mi viejo juega con fósforos.
Dice que prenderá fuego a la casa,
Que será hermoso ver las llamas trepando por las paredes.
Sueña con botellas de Coca Cola enterradas en el desierto,
Son sueños hermosos que nada significan.
Lo abrazo cuando tiembla.
Le pido que mire por la ventana.
¿Qué son todas esas luces ahí afuera?,
Pregunta.
No hay nada allí,
Digo.
Están en tu cabeza.
Es hermoso,
Responde al cabo de unos segundos.
*
A veces rompemos los vidrios de las ventanas y las cubrimos
Con periódicos.
Eso lo divierte.
Ríe estrepitosamente y baila solo.
Es nuestra fiesta privada.
Son los únicos momentos en los que nuestras cabezas
Están conectadas por la misma frecuencia de pensamientos.
¿Alguna vez pensás en mamá?,
Pregunto.
Hablo con ella todo el tiempo,
Responde.
Camina descalzo por el patio.
Un vaso de whisky
Entre sus dedos y mamá muerta,
Mamá como un poco
De polvo en una caja.
Mamá como un cometa perdido en las entrañas de Dios.
Papá es el único que puede verlo.
*
Suelo bañarlo por las mañanas.
Sus ojos se quedan fijos en los míos durante largos segundos,
No hablamos.
*
Estará muerto al año próximo,
Pienso,
Y paso la esponja por sus piernas y por su vientre
Y por su barba rala,
Crespa.
Una vez maté a un hombre porque quiso estafarme,
Dice escupiendo agua.
Mi padre desnudo,
Con el pelo cubierto de shampoo,
Forma una pistola con su mano derecha y me la pone en la cabeza.
Boom,
Dice.
Y ríe.
Y su risa es un sonido helado,
Totalmente nuevo,
Que no se conservará
En el recuerdo de nadie.
Huesos
La rabia se come a todas esas otras cosas en el cerebro.
Es un zumbido torpe esta tarde.
Pronuncio nombres de mujeres y me acerco a la ventana y
Juego un poco con la imaginación.
Al otro lado sólo hay un montón de autos destrozados.
*
Las pesadillas tienen un resplandor extraño,
Como si soñar fuera una electricidad
Que recorriera nuestros huesos en las noches.
*
En esta pesadilla en particular camino desnudo en el desierto
Y busco aviones en el cielo.
Es hermosa la claridad, a pesar del temblor, es hermosa.
Hielo
Con mi mujer vemos nuestros cuerpos desnudos en el espejo.
Están cubiertos de barro. No decimos nada
Durante unos minutos. Luego ella entra en el baño
Y comienza a ducharse. Me quedo solo mirando
La distribución de la mugre. Mis ojos brillan
Como dos estrellas muriendo. El hielo que
Dejamos crecer en los corazones me susurra
Palabras monstruosas en el oído. Y yo espero
Adormecido por el sonido del agua golpeando los azulejos,
Por el llanto de mi mujer que crece como si sólo lloviera aquí adentro.
Sangre en el asfalto
Maté a estos animales y ahora
Me persiguen en sueños.
Muestran las heridas de balas.
Muestran los agujeros que causé cuando
Apreté el gatillo. Quieren estar conmigo.
Camino por la calle con mi
Ejército de animales muertos.
Les habló de una mujer que quemó la casa donde vivimos.
Una mujer de otra época. Lejana.
Al caminar dejan rastros
De sangre en el asfalto.
Es una forma de no perderme, pienso. Las marcas
Que debo buscar para volver.
(c) Maximiliano Barrientos
Bolivia
Acerca del autor:
Maximiliano Barrientos (Santa Cruz de la Sierra, 1979)
La editorial Periférica publicó en España simultáneamente los libros Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer, una selección revisada y corregida de cuentos de sus dos primeros libros, y la novela Hoteles. Ganó el Premio Nacional de Literatura de Santa Cruz en dos ocasiones: por la colección de relatos titulada Diario y por la novela Western.
Maximiliano Barrientos (Santa Cruz de la Sierra, 1979)
La editorial Periférica publicó en España simultáneamente los libros Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer, una selección revisada y corregida de cuentos de sus dos primeros libros, y la novela Hoteles. Ganó el Premio Nacional de Literatura de Santa Cruz en dos ocasiones: por la colección de relatos titulada Diario y por la novela Western.
imagen: fotografía intervenida con color (c) Araceli Otamendi
domingo, febrero 5
Luis Raúl Calvo
foto: Luis Raúl Calvo
Poema XIV
Hay diferentes momentos
para poder arribar
al conocimiento de la vida.
Por aquellos días
la luz era luz
la oscuridad, oscuridad
el padre y la madre
seres sin tiempo ni memoria.
Debieron suceder cosas
crecer haciendo la vista gorda
a los diarios pesares
-acaso una de las formas
más penosas del olvido-
comprender que ni la luz
ni la oscuridad, ni los padres
se asemejan a esas primitivas
sensaciones.
Lo recuerdo hoy, cuando la bruma
se torna inapelable a los sentidos.
Hoy, que la luz es sólo oscuridad.
Poema XXII
La casa donde reposan los recuerdos
no reconoce dueños ni pertenencias
del pasado.
En su entraña se cobijaron
historias vividas y no vividas.
Allí nacieron cuentos de hadas
voces parciales de un drama
creado a imagen y semejanza
de un héroe de fantasía.
Alguien debería narrarnos hoy
otros espejismos, para saber
que conjeturaban el lobo
el villano, la bruja de alcoba
sobre esos mezquinos relatos.
La casa donde reposan los recuerdos
es una deuda pendiente, un sueño inconcluso.
Antigua Soledad de la Casa
Ha de perpetuarse
en un espacio inabordable
a la razón.
En la marginal espera
del silencio
la prolongación de su voz
echará raíces
y el sueño de la muerte
tomará los restos
de una tierra fértil.
En esa zona, inhabitable
a los deseos
la gestación del huésped
llenará el vacío.
(c) Luis Raúl Calvo
Hay diferentes momentos
para poder arribar
al conocimiento de la vida.
Por aquellos días
la luz era luz
la oscuridad, oscuridad
el padre y la madre
seres sin tiempo ni memoria.
Debieron suceder cosas
crecer haciendo la vista gorda
a los diarios pesares
-acaso una de las formas
más penosas del olvido-
comprender que ni la luz
ni la oscuridad, ni los padres
se asemejan a esas primitivas
sensaciones.
Lo recuerdo hoy, cuando la bruma
se torna inapelable a los sentidos.
Hoy, que la luz es sólo oscuridad.
Poema XXII
La casa donde reposan los recuerdos
no reconoce dueños ni pertenencias
del pasado.
En su entraña se cobijaron
historias vividas y no vividas.
Allí nacieron cuentos de hadas
voces parciales de un drama
creado a imagen y semejanza
de un héroe de fantasía.
Alguien debería narrarnos hoy
otros espejismos, para saber
que conjeturaban el lobo
el villano, la bruja de alcoba
sobre esos mezquinos relatos.
La casa donde reposan los recuerdos
es una deuda pendiente, un sueño inconcluso.
Antigua Soledad de la Casa
Ha de perpetuarse
en un espacio inabordable
a la razón.
En la marginal espera
del silencio
la prolongación de su voz
echará raíces
y el sueño de la muerte
tomará los restos
de una tierra fértil.
En esa zona, inhabitable
a los deseos
la gestación del huésped
llenará el vacío.
(c) Luis Raúl Calvo
Buenos Aires
Acerca del autor:
Luis Raúl Calvo
Nació –y vive-en Buenos Aires, Argentina en 1955. Poeta y ensayista. Autor y compositor de música, cantautor. Licenciado en Psicología.
Dirige la Revista “Generación Abierta” (Letras-Arte-Educación) desde su fundación en 1988, publicación “Declarada de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires”, en el año 2000, por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Dirige desde 1992 el Café Literario “Antonio Aliberti”, en el Café Montserrat.
Desde 2007 co-conduce y produce el programa radial “Generación Abierta en Radio”, los martes a las 17 hs por FM Cultura, 97.9 MHZ.
Ha recibido diversas distinciones literarias.
Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, rumano y portugués.
Obra publicada en poesía: “Tiempo dolorosamente resignado”(Ediciones “Generación Abierta”, 1989); “La anunciación de la partera” (Ediciones Correo Latino, 1992); “Calles asiáticas” (Editorial Plus Ultra, 1996)); “Bajos fondos del alma” (Ediciones “Generación Abierta”, 2002); ”Belleza nómade” (Ediciones Generación Abierta, 2007); “Nimic pentru aici, nimic pentru dincolo”, Antología Poética, en lengua rumana, con traducción de Flavia Cosma (Editorial Gens Latina, Rumania, 2009); “Nada por aquí, nada por allá”, Antología Poética, en español (Ediciones Generación Abierta, 2009); “Profane Uncertainties” (“Profana Incertidumbre”), Antología Poética, en lengua inglesa, con traducción de Flavia Cosma (Editorial Cervena Barva Press, Estados Unidos, 2010).
En 2010 grabó su primer álbum musical, “¿Cuál es la verdad de lo vivido?”-Canciones urbanas- con temas de su autoría y la musicalización del poema “¿Será verdad que cuando toca el sueño?”, de Gustavo Adolfo Bécquer.
Email: luisraulcalvo@yahoo.com.ar
http://www.generacionabierta.com.ar/
Luis Raúl Calvo
Nació –y vive-en Buenos Aires, Argentina en 1955. Poeta y ensayista. Autor y compositor de música, cantautor. Licenciado en Psicología.
Dirige la Revista “Generación Abierta” (Letras-Arte-Educación) desde su fundación en 1988, publicación “Declarada de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires”, en el año 2000, por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Dirige desde 1992 el Café Literario “Antonio Aliberti”, en el Café Montserrat.
Desde 2007 co-conduce y produce el programa radial “Generación Abierta en Radio”, los martes a las 17 hs por FM Cultura, 97.9 MHZ.
Ha recibido diversas distinciones literarias.
Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, rumano y portugués.
Obra publicada en poesía: “Tiempo dolorosamente resignado”(Ediciones “Generación Abierta”, 1989); “La anunciación de la partera” (Ediciones Correo Latino, 1992); “Calles asiáticas” (Editorial Plus Ultra, 1996)); “Bajos fondos del alma” (Ediciones “Generación Abierta”, 2002); ”Belleza nómade” (Ediciones Generación Abierta, 2007); “Nimic pentru aici, nimic pentru dincolo”, Antología Poética, en lengua rumana, con traducción de Flavia Cosma (Editorial Gens Latina, Rumania, 2009); “Nada por aquí, nada por allá”, Antología Poética, en español (Ediciones Generación Abierta, 2009); “Profane Uncertainties” (“Profana Incertidumbre”), Antología Poética, en lengua inglesa, con traducción de Flavia Cosma (Editorial Cervena Barva Press, Estados Unidos, 2010).
En 2010 grabó su primer álbum musical, “¿Cuál es la verdad de lo vivido?”-Canciones urbanas- con temas de su autoría y la musicalización del poema “¿Será verdad que cuando toca el sueño?”, de Gustavo Adolfo Bécquer.
Email: luisraulcalvo@yahoo.com.ar
http://www.generacionabierta.com.ar/
imagen: fotografía intervenida con color (c) Araceli Otamendi
jueves, febrero 2
Adán de Maríass

Música de presentimientos
quizás tenga que imaginar
otro amanecer
para que mis ojos puedan ver
sin esa odiosa puntualidad
de las tinieblas depresivas
que al tropezar conmigo
dejan un espacio vacío
entre la sombra que proyectaba y yo
el dolor entra en mis ojos
como una luz invisible y punzante
que daña la reposada penumbra del alma
racimo de angustias
que se cuelgan de mis párpados caídos
hasta caer ensuciando violentamente mis pies de vidrio
a mis ojos que hablaron con miradas
nadie le quiere hablar
qué difícil es aprender a mirar
cuando todos se han ido
lejos de sus propios ojos
animal oscuridad que devoraste
la última posibilidad de luz
que regresaba a mis ojos
encierras mi cuerpo en sí mismo
y niegas hasta el alma que la sostiene
ojos desiertos ojos humeantes ojos abandonados
ojos de cielo cerrado
silencio visual que se acompaña de presentimientos
en lo más profundo de mis ojos
no estoy yo
sino la silenciosa imagen
de una habitación vacía
que pronto se va llenando de agua iluminada
hasta que los gritos de la oscuridad
la hacen salir por mis oídos
---------------
Composición del amor puro
soy como la ausencia que aparece
el que no esperabas
el que amanece y permanece
el que sueña y ensueña
el que besa tu sonrisa
el que cae y se levanta para llegar hacia ti
el que desliza entre tus largas piernas mucha agua de caricias
el que ve en tus ojos la desesperación del amor
el que interrumpe el paso del viento para abrazar tus deseos
el que te ama sin pausas conjugando tus latidos
el querer que te quiere y mucho
él de ti lo que perturba y consagra
tú con él lo que trasciende y encarna
soy yo y la luz reflejada en el inquieto y suspirado mar de tu corazón
amorosos
intensos
inagotables
devorados
soy como la ausencia que enloquece tu destino
el que nunca esperabas
tu amor de hombre
mi maravillosa preciosa
© Adán de Maríass
Lima
Perú
Adán de Maríass [seudónimo de Miguel Ángel Colán Ramos] nació en Lima, Perú el 15 de abril de 1960, y estudios no concluidos en Universidad San Martín de Porres en la Facultad de Educación, y Literatura en La Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Pertenezco a la A.N.E.A. y a la Asociación Peruana de Autores y Compositores desde 1990.
El 2 de setiembre de 1980 escribió en un block sus primeros poemas, acumulando tantos poemas en 7 años que hasta hoy permanecen inéditos. En julio de 1987 empieza a escribir el poemario titulado «Sol de Madrugada», y luego «Júbilo», que fueron publicados como un solo libro gracias al auspicio de CONCYTEC en 1989 a través de un Premio de subvención.
Ha participado en varios prestigiosos concursos de Poesía como el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines, en 2004, el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe en 2006 con el poemario «Donde apenas empezaba a ser yo» que ha sido publicado por Editorial Obrapropia en edición electrónica así como con otro libro de poesía «Poemas en Blog», y también el libro de cuentos titulado «Zona Vip». Actualmente ha colaborado con textos en diversas revistas literarias como Cinosargo, Revista Papirolas, Matemáticas y Poesía, Blackbird, AuroraBoreal.net. Escribe en seis blogs, uno de ellos Blog de Adán de Maríass en Bligoo, el otro en La Comunidad del diario El País España como Desde Adán de Maríass, Adán de Maríass en Transbordo, Adán de Maríass.Blog en Wordpress, y en Wattpad. Allí publica cuentos y poemas.
quizás tenga que imaginar
otro amanecer
para que mis ojos puedan ver
sin esa odiosa puntualidad
de las tinieblas depresivas
que al tropezar conmigo
dejan un espacio vacío
entre la sombra que proyectaba y yo
el dolor entra en mis ojos
como una luz invisible y punzante
que daña la reposada penumbra del alma
racimo de angustias
que se cuelgan de mis párpados caídos
hasta caer ensuciando violentamente mis pies de vidrio
a mis ojos que hablaron con miradas
nadie le quiere hablar
qué difícil es aprender a mirar
cuando todos se han ido
lejos de sus propios ojos
animal oscuridad que devoraste
la última posibilidad de luz
que regresaba a mis ojos
encierras mi cuerpo en sí mismo
y niegas hasta el alma que la sostiene
ojos desiertos ojos humeantes ojos abandonados
ojos de cielo cerrado
silencio visual que se acompaña de presentimientos
en lo más profundo de mis ojos
no estoy yo
sino la silenciosa imagen
de una habitación vacía
que pronto se va llenando de agua iluminada
hasta que los gritos de la oscuridad
la hacen salir por mis oídos
---------------
Composición del amor puro
soy como la ausencia que aparece
el que no esperabas
el que amanece y permanece
el que sueña y ensueña
el que besa tu sonrisa
el que cae y se levanta para llegar hacia ti
el que desliza entre tus largas piernas mucha agua de caricias
el que ve en tus ojos la desesperación del amor
el que interrumpe el paso del viento para abrazar tus deseos
el que te ama sin pausas conjugando tus latidos
el querer que te quiere y mucho
él de ti lo que perturba y consagra
tú con él lo que trasciende y encarna
soy yo y la luz reflejada en el inquieto y suspirado mar de tu corazón
amorosos
intensos
inagotables
devorados
soy como la ausencia que enloquece tu destino
el que nunca esperabas
tu amor de hombre
mi maravillosa preciosa
© Adán de Maríass
Lima
Perú
Adán de Maríass [seudónimo de Miguel Ángel Colán Ramos] nació en Lima, Perú el 15 de abril de 1960, y estudios no concluidos en Universidad San Martín de Porres en la Facultad de Educación, y Literatura en La Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Pertenezco a la A.N.E.A. y a la Asociación Peruana de Autores y Compositores desde 1990.
El 2 de setiembre de 1980 escribió en un block sus primeros poemas, acumulando tantos poemas en 7 años que hasta hoy permanecen inéditos. En julio de 1987 empieza a escribir el poemario titulado «Sol de Madrugada», y luego «Júbilo», que fueron publicados como un solo libro gracias al auspicio de CONCYTEC en 1989 a través de un Premio de subvención.
Ha participado en varios prestigiosos concursos de Poesía como el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines, en 2004, el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe en 2006 con el poemario «Donde apenas empezaba a ser yo» que ha sido publicado por Editorial Obrapropia en edición electrónica así como con otro libro de poesía «Poemas en Blog», y también el libro de cuentos titulado «Zona Vip». Actualmente ha colaborado con textos en diversas revistas literarias como Cinosargo, Revista Papirolas, Matemáticas y Poesía, Blackbird, AuroraBoreal.net. Escribe en seis blogs, uno de ellos Blog de Adán de Maríass en Bligoo, el otro en La Comunidad del diario El País España como Desde Adán de Maríass, Adán de Maríass en Transbordo, Adán de Maríass.Blog en Wordpress, y en Wattpad. Allí publica cuentos y poemas.
imagen: fotografía de agua intervenida con color (c) Araceli Otamendi
miércoles, enero 25
Lina Zerón

LETANÍA
Benditas las mujeres que protegen el fruto de su vientre
y ostentan la parábola de su belleza bajo un delantal,
aquellas que lavan su rostro con el manto de la rutina
y se atreven a alzar la voz, aunque sólo se tenga la voz.
Benditas las mujeres que arrastran el estigma de impuras
regando su futuro con lágrimas de ausencias
aquellas que encuentran purificación
en el agua de cualquier río
y tejen amores dispersos en el manar del tiempo.
Benditas las mujeres que se enamoran,
las hechiceras de la noche,
las que comparten el fuego de las bodas del cuerpo
en la consagración de la piel.
Benditas las que gritan lo que el corazón profesa
las que escuchan y las que defienden su palabra
las que ocultar deben sus pasiones verdaderas
sobreviviendo como agua estancada y triste.
Benditas las que abrasan su nido vacío
y reviven cada noche el éxodo desde su origen.
Benditas las que son tormenta y ríos sin cauce,
a las que llaman locas, revoltosas, liberadas, feministas,
pero encaminan al viento con una mirada.
Benditas las hembras con fracturas y con fragmentos.
Benditas Nosotras, matriz del universo.
------------
NADA
Nada es sin ti,
nada en la nada
mi nada perdida naufraga
sin ti.
La ola nada sobre nada
sin ti sola la ola nada.
(c) Lina Zerón
México
Lina Zerón (México, 1959). Poeta, (13 libros). Narradora, (4 novelas y 1 de cuentos). Periodista y promotora cultural. Directora de Linajes Editores. Poemas traducidos a 12 idiomas. Aparece en más de 80 antologías, revistas y periódicos en el mundo. Entre los reconocimientos: Trofeo y Reconocimiento por parte del Parlamento Andino. Distinción otorgada por primera vez a un extranjero Perú, 2009. Doctora Honoris Causa por la Universidad de Tumbes Perú, 2007. Mujer del año 2002 en el Estado de México por su trayectoria poética.
Benditas las mujeres que protegen el fruto de su vientre
y ostentan la parábola de su belleza bajo un delantal,
aquellas que lavan su rostro con el manto de la rutina
y se atreven a alzar la voz, aunque sólo se tenga la voz.
Benditas las mujeres que arrastran el estigma de impuras
regando su futuro con lágrimas de ausencias
aquellas que encuentran purificación
en el agua de cualquier río
y tejen amores dispersos en el manar del tiempo.
Benditas las mujeres que se enamoran,
las hechiceras de la noche,
las que comparten el fuego de las bodas del cuerpo
en la consagración de la piel.
Benditas las que gritan lo que el corazón profesa
las que escuchan y las que defienden su palabra
las que ocultar deben sus pasiones verdaderas
sobreviviendo como agua estancada y triste.
Benditas las que abrasan su nido vacío
y reviven cada noche el éxodo desde su origen.
Benditas las que son tormenta y ríos sin cauce,
a las que llaman locas, revoltosas, liberadas, feministas,
pero encaminan al viento con una mirada.
Benditas las hembras con fracturas y con fragmentos.
Benditas Nosotras, matriz del universo.
------------
NADA
Nada es sin ti,
nada en la nada
mi nada perdida naufraga
sin ti.
La ola nada sobre nada
sin ti sola la ola nada.
(c) Lina Zerón
México
Lina Zerón (México, 1959). Poeta, (13 libros). Narradora, (4 novelas y 1 de cuentos). Periodista y promotora cultural. Directora de Linajes Editores. Poemas traducidos a 12 idiomas. Aparece en más de 80 antologías, revistas y periódicos en el mundo. Entre los reconocimientos: Trofeo y Reconocimiento por parte del Parlamento Andino. Distinción otorgada por primera vez a un extranjero Perú, 2009. Doctora Honoris Causa por la Universidad de Tumbes Perú, 2007. Mujer del año 2002 en el Estado de México por su trayectoria poética.
imagen: collage intervenido digitalmente (c) Araceli Otamendi
domingo, enero 22
Libro: Hojas de diario - Flavia Cosma

foto: Flavia Cosma
Hojas de diario
Flavia Cosma
Traductor Manuel Serrano Pérez
Revisión de textos Luis Raúl Calvo y Floriana Beneditto
Ediciones Maribelina, editora de la Casa del Poeta Peruano (Lima, Perú)
(Buenos Aires)
Flavia Cosma, escritora de origen rumano y radicada en Canadá desde hace muchos años, presentó en el mes de noviembre pasado, en Buenos Aires, el libro de poemas Hojas de diario. Una de las presentaciones del libro se hizo en la Embajada de Rumania, en el marco de la celebración del Día Nacional de ese país.
Hubo otras presentaciones y lecturas del libro, también, como en el Café Burlesque.
Según palabras del poeta Luis Raúl Calvo quien ha traducido otros libros de Flavia Cosma, "... Hojas de diario, es un acontecer de situaciones vividas y sentidas traídas a la memoria por la evocación poética de la autora.
Desde el comienzo de la obra aparece instalada la temática del dolor, del desarraigo, junto
a la aparición de personajes como el forastero a quien se lo emparenta con la de un ángel caído.
La visión del forastero nos retrotrae a la imagen del extranjero, aquel visitante que llega por pocos días a una ciudad, a un pueblo y luego se marcha raudamente....".
Flavia Cosma
Traductor Manuel Serrano Pérez
Revisión de textos Luis Raúl Calvo y Floriana Beneditto
Ediciones Maribelina, editora de la Casa del Poeta Peruano (Lima, Perú)
(Buenos Aires)
Flavia Cosma, escritora de origen rumano y radicada en Canadá desde hace muchos años, presentó en el mes de noviembre pasado, en Buenos Aires, el libro de poemas Hojas de diario. Una de las presentaciones del libro se hizo en la Embajada de Rumania, en el marco de la celebración del Día Nacional de ese país.
Hubo otras presentaciones y lecturas del libro, también, como en el Café Burlesque.
Según palabras del poeta Luis Raúl Calvo quien ha traducido otros libros de Flavia Cosma, "... Hojas de diario, es un acontecer de situaciones vividas y sentidas traídas a la memoria por la evocación poética de la autora.
Desde el comienzo de la obra aparece instalada la temática del dolor, del desarraigo, junto
a la aparición de personajes como el forastero a quien se lo emparenta con la de un ángel caído.
La visión del forastero nos retrotrae a la imagen del extranjero, aquel visitante que llega por pocos días a una ciudad, a un pueblo y luego se marcha raudamente....".
Así dice en el poema 1:
"...¿Quién es el forastero
con la frente de piedra?
¿Qué signo nuevo
le recubre el semblante
de ángel caído
y, como una máscara, la sonrisa?
¿Qué cuestiones le preocupan
mientras duermo
un sueño pesado,
prolongado...?
También el recuerdo de la casa de los abuelos, el hábitat de la infancia, el regreso a un momento de la vida donde nos sentíamos más protegidos es tema de sus versos:
"...Bebo inmóvil la savia demorada
de una vez, con todo mi ser,
tal como lo hacía
en el lecho duro de los abuelos
cuando el aroma azucarado
del heno sin fermentar
me fortalecía...".
La ciudad, uno de los temas, tal vez una ciudad que se liga con el pasado, es protagonista de la poesía de Flavia Cosma, como en el poema 34. No se trata en este caso, de una ciudad amable sino inquietante:
"En la ciudad amorfa,
ennegrecida por crímenes y pasiones,
goteando sudor en olas
sobre el empredrado,
tres generaciones se arrullan
con un cántico acerca del mar Egeo;
en un sueño verde,
con los pies descalzos,
sentados a orillas del agua,
sobre los labios de la historia ellos contemplan
el tiempo que pasa...".
Y en otro poema, con un clima onírico, "la ciudad plena de sueños se sumerge en la luz":
"...Permanezco al azar,
alma sin rumbo,
como el juego de las aguas profundas en la noche.
Fantasmas amargados y famélicos
pelean entre ellos, se dan muerte,
mientras, en el horizonte en calma,
la ciudad plena de sueños se sumerge en la luz".
La poeta expresa su decepción por este mundo terrenal, y como en el poema 13, la búsqueda
de un estado donde el espíritu se mantenga incontaminado:
"...Es más prudente
mantener los ojos cerrados
para que no te contaminen el espíritu
las salpicaduras sucias de la lluvia,
la arena, el polvo revuelto por el viento,
que no te mancillen tus coronas de flores,
y que tus grandes ojos de estrellas fugaces
no conozcan las lágrimas
de sangre y de lodo".
A pesar del desencanto que Flavia Cosma expresa en varios de sus poemas por este mundo
terrenal, hay en otros una esperanza de volver a creer, de recurrir a Dios para que nos redima
de la vida terrestre:
"...Jesús, crucificado
en el madero,
con ansiedad nos besa
y aguarda...".
La poesía de Flavia Cosma en el libro Hojas de diario es profunda, con imágenes de una gran fuerza expresiva.
nota relacionada:
http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2011/11/celebracion-del-dia-nacional-de-rumania.html
Acerca de la autora:
Flavia Cosma es una poeta canadiense de origen rumano, escritora y traductora, ganadora de varios premios. Se graduó en Ingeniería Eléctrica en el Instituto Politécnico de Bucharest. También ha ganado premios como productora independiente de documentales para televisión, como directora y guionista.
Publicó diecinueve libros de poesía, una novela, un diario de viaje y cuatro libros para niños. Su trabajo forma parte de varias antologías en diversos países e idiomas. Su libro 47 Poems (Texas Tech University Press) recibió el Premio ALTA Richard Wilbur Poetry in Translation.
Fue nominada para el premio The Pushcart tres veces por fragmentos de su colección de poemas Leaves of a Diary (2006), The Season of Love (2008) y Thus Spoke the Sea (2008).
Recibió el tercer premio en la competencia John Dryden Translation de 2007 por la co-traducción In The Arms of The Father, poemas propios (British Comparative Literature Association & British Literary Translation Centre). Los poemas Songs at the Aegean Sea fueron finalistas en el Canadian Aid Literary Award Contest en diciembre de 2007. Su traducción al rumano de Burning Poems de George Elliott Clarke fue publicada en Rumania en 2006. Su traducción al rumano de Nada por aquí, nada por allá, de Luis Raúl Calvo fue publicada en Rumania en 2009. Su traducción al ingles de
A Settlement of Words de Ioan Tepelea fue publicada en Estados Unidos en 2009. Su traducción al inglés de Profane Uncertainties, de Luis Raúl Calvo fue publicada en Estados Unidos en 2010. Su traducción al rumano de La Portile Raiulu, de Gloria Mindock fue publicada en Rumania en 2010.
Los poemas Danza, No hables, Resurrección y No se es un tigre… fueron finalistas en el 6° Certamen Internacional de Poesía “La lectora impaciente”.
Editorial Dunken publicó su libro Pluma de Ángeles en diciembre de 2008.
Flavia Cosma fue ganadora del Premio de Excelencia por su contribución a enriquecer y promover la cultura rumana en el espacio europeo y en el mundo” en la XXIX Edición del Festival Lucian Blaga, Alba-Sebes, Rumania 2009.
Flavia Cosma fue condecorada como “Miembro de Honor, con Medalla de Oro por ser una de las intelectuales y poeta que, en el ámbito internacional ha mostrado indesmayable labor de promoción cultural y docente” en la III Edición del Festival Internacional de Poetas , CADELPO, Peru 2010.
Puede obtenerse más información acerca de Flavia Cosma en el sitio
http://www.flaviacosma.com/
http://revistaarchivosdelsurpoetas.blogspot.com/2011/10/flavia-cosma-poemas.html
http://revistaarchivosdelsurpoetas.blogspot.com/2011/10/flavia-cosma-poemas.html
miércoles, enero 18
Victorio V. Suárez

foto: Victorio V. Suárez
ESPÍRITUS
La soledad inflamó
el óxido de la tarde
y cremó los poros del aire.
Los espíritus luminosos
quebraron su matriz fantasmal
y revelaron la palabra caída en sus venas.
No volvieron a rehacer sus besos
porque decidieron
las honduras del silencio.
VIGILIA
No se pueden conocer los rastros
de las manos en el agua,
tampoco la lividez del vacío
cuando apenas queda
un soplo intencional
en la robustez perpendicular
de la tarde.
Presencias aclimatadas
cada fin de semana,
resplandor de ansiedades
y luego la vigilia.
Las miradas se entrecruzan
ignorando lo que queda
a un costado de la vida.
La soledad inflamó
el óxido de la tarde
y cremó los poros del aire.
Los espíritus luminosos
quebraron su matriz fantasmal
y revelaron la palabra caída en sus venas.
No volvieron a rehacer sus besos
porque decidieron
las honduras del silencio.
VIGILIA
No se pueden conocer los rastros
de las manos en el agua,
tampoco la lividez del vacío
cuando apenas queda
un soplo intencional
en la robustez perpendicular
de la tarde.
Presencias aclimatadas
cada fin de semana,
resplandor de ansiedades
y luego la vigilia.
Las miradas se entrecruzan
ignorando lo que queda
a un costado de la vida.
(Poemas del libro Oficio del caminante)
(c) Victorio V. Suárez
Asunción
Paraguay
Acerca del autor:
Entre algunas publicaciones colectivas colaboró en “La década del 40”, obra de investigación colectiva de la Facultad de Filosofía (UNA), publicado por Criterio Ediciones. Desde marzo de 1994 a 1998, dirigió el Suplemento Cultural de Noticias El Diario, donde también escribió como columnista de temas políticos.
Como promotor cultural y periodista recorrió en cuatro oportunidades el continente europeo, destacándose plenamente por su labor profesional.
Se desempeñó como profesor universitario en la Facultad de Filosofía en la carrera de Letras. También forma parte de la “Dirección de Investigaciones” de la misma institución universitaria. Es fundador y director de la revista “Arte y Cultura”. Dirige el Taller de Literatura de la Universidad Iberoamericana (Asunción-Paraguay). Como promotor cultural recorrió en varias oportunidades el continente europeo y ofreció clases magistrales sobre literatura y cultura paraguaya e hispanoamericana en seis universidades de Taiwán.
Libro: Oficio del caminante - Victorio V. Suárez
foto: Victorio V. Suárez
(Buenos Aires)
Victorio V. Suárez (Asunción, 1952) es poeta, ensayista, periodista, catedrático, director y fundador de la revista Arte y Cultura.
Su libro de poemas Oficio de caminante ha sido prologado por Silvia Prida y por José Vicente Peiró Barco.
A continuación se publican los prólogos y algunos poemas del libro:
BREVEDAD CONCENTRADA Y EVOLUCIÓN ESTILÍSTICA
El título de una obra literaria es siempre un inductor de lectura, y “Oficio del caminante” define la actitud esencial del yo o hablante lírico de este nuevo poemario de Victorio Suárez.
El sustantivo “oficio” puede interpretarse en su doble acepción: como ocupación habitual o función que alguien desempeña o como rezo diario del sacerdote en la función religiosa, lo que le daría al conjunto de poemas y a la actividad de crearlos, condición de sagrados.
Pero se trata aquí de un oficio de caminante, y por ello a su vez, el libro se sitúa en la tradición occidental y cristiana que desde la “Divina Comedia”, pasando por las “Coplas” de Manrique y más cerca nuestro la poesía de Antonio Machado, concibe la existencia humana como un viaje, que nos lleva a distintos lugares según la cosmovisión de cada poeta.
En uno de los poemas del libro, titulado “Almas”, hay una recreación de la imagen manriqueña de los ríos, en la tercera copla por la muerte de su padre:
“Todo va llegando al mar
Para morir…”
pero la visión del mundo y la vida del más allá que se desprende de sus obras difieren en ambos autores sustancialmente:
“se tuerce la impotencia
de un espacio sin luz” .
Porque el sentimiento que predomina en el conjunto de poemas de Suárez es el desencanto por el tiempo que pasa sin dejarnos nada ni ofrecernos nada después de la muerte, mientras que en el pensamiento de Manrique existe la fe en la vida eterna y la seguridad del premio o el castigo.
La cosmovisión que se desprende de los textos en “Oficio del caminante”, se acerca más a la visión del mundo de la poesía machadiana:
“Caminante son tus huellas
El camino y nada más.
…………………………
Caminante, no hay camino
Sino estelas en la mar” .
Los famosos versos de Machado hablan de lo efímero de la existencia humana y del mínimo rastro que esa existencia deja en el mundo. Los de Suárez encierran un nihilismo extremo en el tono general del libro y en especial en versos como los del poema “Vigilia”, ya que hay seres que entrecruzan sus miradas sin verse:
“ignorando lo que queda
a un costado de la vida” ”
Se habla de la imposibilidad del encuentro con el otro, y de no poder conservar siquiera una imagen vívida de nuestra propia existencia, de todo lo que fue nuestra vida. Estos gestos vacíos suman su sentido a la imagen titular del caminante, que define al yo lírico como alguien que no descansa, que no tiene morada donde llegar, y por tanto su vida es un viaje permanente, sin descanso, cuyo único final es la muerte.
Otros versos del poema “Vigilia” pueden enlazarse una vez más con los de Machado:
“No se pueden conocer los rastros
de las manos en el agua…”
Se transmite una vez más la imposibilidad de perdurar o dejar rastros, pero como el agua es además símbolo del inconsciente, esos dos versos pueden sugerir también la imposibilidad de bucear en nuestro mundo interior, de acceder al conocimiento de nosotros mismos.
En estos textos todo muere o conduce a la muerte y en los títulos de varios poemas del libro la muerte está presente. Se percibe una sensación de cansancio, de agotamiento, de hombres que se mueven sin rumbo en un paisaje gris, con hospitales, baldíos y desechos: ni el mundo de la naturaleza, que fue refugio para los románticos, ni el placer del sexo exaltado por algunos modernistas, pueden colmar la sed o calmar la ansiedad del caminante.
Hay seres encerrados entre cubos ahumados, que no dejan pasar la luz, metáfora de las construcciones de las grandes ciudades, donde millones de hombres trabajan como autómatas en prisiones de vidrio, sólo para sobrevivir.
”Todo está herrumbrado” dice el yo lírico en el poema
“Visiones”.
Es cierto que a momentos, el encuentro erótico del que se habla en varios poemas, parece dar una tregua al dolor y a la soledad, pero las almas se muestran entonces como desconectadas de los cuerpos, no se entabla una comunicación plena.
Las imágenes más logradas son imágenes que expresan nostalgia de cosas perdidas, o que tienen una belleza amenazante:
“Un siniestro tulipán exhala su perfume
En el azul templado del aire…”
“Los días vacíos
no tienen tiempo de borrarse”
Un excelente ejemplo de lo que nos da el encuentro de la pareja humana aparece en el poema “Presagios”, en donde lo erótico no se limita simplemente al placer, pero el sentimiento es demasiado frágil:
“La afable ternura se desvanece
como una lágrima gigante…”
Y en el poema “Peregrino”:
“las piedras taponan la garganta
magullando las almas divididas…”
En “Matiz”, el hablante lírico afirma:
“Todo está listo
el último concierto
ha comenzado”
Hay en el libro y en especial en estos versos, una conciencia del acabamiento, de una vida ya vivida, que no tiene esperanzas ni expectativas.
El poema “Construir” se caracteriza por una brevedad concentrada que muestra una evolución estilística en la obra de Suárez, ya que en sus libros anteriores predominaban los poemas largos. El título funciona casi como un oxímoron con respecto al significado de los versos:
“Apretar la voz hasta el silencio
ver de qué manera se apaga
el cuerpo y la historia.
Hundir el clavo ardiente
en el centro mismo del corazón
y construir la calzada
hacia lo ignoto”.
La poética del desencanto se profundiza en este texto, la voz busca el no decir, para que el yo lírico sea un espectador silencioso de su propio dolor, y marca el punto culminante de la negación. Como en el final de la primera parte del “Martín Fierro” de Hernández, el cantor rompe su guitarra porque renuncia a la comunicación con los otros, el hablante atenúa su voz hasta el silencio.
Pero hay más; hemos transcripto completo el breve poema que condensa, creemos, el significado total del libro, y también sugiere algo nuevo: hay una intención
de autodestrucción, de regodeo en el sufrir, “de hundir el clavo ardiente…”, como manera de dar el salto hacia lo que está más allá de los límites de la vida humana, pero que no se sabe qué es y a su vez, es lo único que queda por afrontar. Es como si el yo construyera su propia muerte en un solo gesto.
Si bien el sinsentido y la angustia existenciales son temas obsesivos del libro, “Oficio del caminante” no se agota en ellos. El yo lírico trasciende su circunstancia individual y en la sección del libro titulada “Límite” su mirada se vuelca hacia el mundo exterior y los horrores
de las grandes ciudades que en la primera década del siglo XXI no han resuelto problemas como de la miseria y la marginalidad de una gran parte de sus habitantes.
Podemos decir que textos como “Letrina”, “Purgatorio” y varios que les siguen, implican una clara denuncia de la injusticia social que reina aún en el mundo.
La última sección de textos, titulada “Voz”, presenta en el poema “Caverna” el tema de la búsqueda metafísica de la verdad; hay en otros alguna alusión a temas mitológicos y autores antiguos que revelan la formación filosófica del autor, pero esos nuevos elementos de la serie final no encierran un cambio en los ejes que vertebran la totalidad de la obra, ni dejan entrever una cosmovisión más esperanzada.
El poema “Muerte” dice que: “no valen la pena el recuerdo ni el olvido” y los versos de “Sombras” presentan una de las imágenes más terribles y hermosas del libro, para mostrar
el destino implacable del hombre:
“El ojo de la muerte es una gota de agua
que cae tozudamente pronosticando la noche”.
Silvia Prida
Montevideo, 19/ 7 / 10
SENCILLEZ FORMAL PROVISTA DE UN VOCABULARIO PRECISO
No es necesario presentar a Victorio Suárez. Su consolidada trayectoria literaria, unida a la de crítico e impulsor de la revista Arte y Cultura, no precisa de muchos comentarios laudatorios. Desde aquellos tiempos en que dirigía el magnífico suplemento literario del diario Noticias, no ha dejado de figurar en el primer plano de las letras paraguayas. Ya en su primer trabajo publicado, Los fuegos del alba (1985), no dejó de deleitarnos con un oficio literario ejemplar y un conocimiento profundo del lenguaje poético, que como alguien dijo, “es un oficio más viejo que el oficio más viejo del mundo”.
Su nuevo trabajo lírico, Oficio del caminante, es un diálogo entre los sentimientos humanos y un entorno, casi siempre de la naturaleza. Ese diálogo suele traslucirse en indagación espiritual, dibujo de efectos interiores. Bajo una aparente frialdad y una sencillez formal provista de un vocabulario preciso, Suárez nos transporta al impacto físico y moral de las situaciones. La oscuridad o el silencio tienen una explicación conceptual si se le aplica la razón sin perder la emotividad.
Si algo cabe decir sobre la poesía de Victorio Suárez es su afán por el riesgo. En ocasiones, hemos hallado en sus poemarios un fuerte rasgo de opacidad expresiva, donde ha sido necesario el esfuerzo del lector para su comprensión. La irracionalidad ha presidido su concepto creador, hasta el punto de generar un compendio de metáforas próximas al surrealismo y, en ocasiones, al absurdo, para mostrar las interioridades del universoimperceptible. Pero Oficio del caminante es un giro consciente en su trayectoria lírica. La expresión y la extensión se han simplificado. La metáfora, aun sin perder el riesgo, ha ganado en limpieza y en profundidad.
Nuestro autor ya no se conforma con esbozar su pensamiento: pretende comunicarse con el lector y establecer un diálogo fluido entre la palabra y su pensamiento.
De esta forma, nos transmite un desasosiego vital que es preocupación permanente en su poesía. Un vacío existencial movido por la banalidad de nuestra vida.
Versos como “Nadie intentó mirarse / después de colgar sus sueños / en el duro silencio de las estatuas” revelan la carencia de ilusiones provocada por la despersonalización.
Somos carne, pero ¿somos espíritu? Incluso el erotismo plantea dilemas de incertidumbre.
Las tres partes del poemario sugieren su contenido:
“Presagios”, “Límite” y “Voz”. Lo mágico, lo tangible y la expresión. Pero, como expresa en “Interrogantes”, ¿por qué se agitan las voces en el viento? Si el lector desea saberlo, debe aprender el oficio del caminante después de leer y entender este poemario donde Victorio Suárez se muestra feliz entre las palabras.
José Vicente Peiró Barco
Valencia, España. 5 de julio 2010
CONFIGURACIÓN
ENVOLTURA
Restauró su simplicidad de arena
y trató de entender los presagios
que anunciaron la vigilia.
Había inflamado los poros de la carne
pero las moléculas de existencia
resguardaron sus plataformas.
Latidos de furia voltearon el aire,
las estatuas cortaron su envoltura
hasta llenar de talco la mañana.
Las crónicas registraron el incendio
y en las calles arriadas de almas prisioneras
ninguno volvió a caminar como debía.
VIGILIA
No se pueden conocer los rastros
de las manos en el agua,
tampoco la lividez del vacío
cuando apenas queda
un soplo intencional
en la robustez perpendicular
de la tarde.
Presencias aclimatadas
cada fin de semana,
resplandor de ansiedades
y luego la vigilia.
Las miradas se entrecruzan
ignorando lo que queda
a un costado de la vida.
PORTEZUELAS
Las jornadas filtran sensaciones
que golpean las portezuelas.
Se ahogan los fogones
y el poniente no serena el alma.
Ya nadie responde.
La soledad llena los sitios
de inexorable vejez en los espejos.
AGUAS
Una apacible conjetura
arrugó su orgasmo negligente
en la clandestina humedad
de regresiones impenitentes.
Colmó el abandono
y fue espinoso rescatar
las fantasías que cayeron
de bruces en el alba.
Enladrillaron los orificios
de aquellas que desgajaron
los cauces de la memoria
y el silencio reabrió su espectro
en el vacío de las aguas.
CONFIGURACIÓN
La embriaguez del sueño
perfora el corazón
y una configuración de almas
desabrocha su rebaño de signos caídos.
El jugo vaginal
no alivianó el deseo en los recodos
entristecidos del silencio.
CUBOS
Las articulaciones dolorosas
sellaron sus réplicas de manos
y el ser se vuelve polvo
en los cubos ahumados
que jamás podrán romperse
para dar paso a la luz.
Semblanza de Victorio V. Suárez
Nació en Asunción (1952). Poeta, ensayista y periodista. Forma parte de la llamada “Generación del 80”. Egresó de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, en la rama de Historia. Sus poemas y artículos aparecieron desde 1970 en los suplementos culturales de “La Tribuna” y “ABC color”. Publicó en todas las ediciones colectivas del “Taller de Poesía Manuel Ortiz Guerrero: “Y ahora la palabra” (1977), “Poesía Taller (1982), “Poesía Itinerante” (1984). En el año 1985 ofreció su poemario: “Los fuegos del alba”, Ediciones Taller. En el 2001 publicó la primera edición de “Literatura paraguaya (1900-2000). Expresiones de los máximos representantes” (Editorial Servilibro). OTRAS PUBLICACIONES: Proceso de la literatura Paraguaya. Versión ampliada y corregida de 634 páginas, Fondos Concursables (2011); “Pasiones, Lugares y nostalgias” (Fondec-Editorial Arandurâ, 2010)“Oficio del caminante” (Finalista en el Premio Nacional de Literatura de Paraguay (2011), fue publicado por Arandurâ, 2010); “El cristal y la rosa” (Poemario, 2008. Editorial Servilibro); “La niña de sepia” (relatos, 2007. Editorial Arandurâ); “Proceso de la literatura paraguaya” (Ensayo, 2006. Criterio Ediciones); “Cristal Interior (Bardo Thodol)” (Poemario 2005. Editorial Arandurâ).
Entre algunas publicaciones colectivas colaboró en “La década del 40”, obra de investigación colectiva de la Facultad de Filosofía (UNA), publicado por Criterio Ediciones. Desde marzo de 1994 a 1998, dirigió el Suplemento Cultural de Noticias El Diario, donde también escribió como columnista de temas políticos.
Como promotor cultural y periodista recorrió en cuatro oportunidades el continente europeo, destacándose plenamente por su labor profesional.
Se desempeñó como profesor universitario en la Facultad de Filosofía en la carrera de Letras. También forma parte de la “Dirección de Investigaciones” de la misma institución universitaria. Es fundador y director de la revista “Arte y Cultura”. Dirige el Taller de Literatura de la Universidad Iberoamericana (Asunción-Paraguay). Como promotor cultural recorrió en varias oportunidades el continente europeo y ofreció clases magistrales sobre literatura y cultura paraguaya e hispanoamericana en seis universidades de Taiwán.
El título de una obra literaria es siempre un inductor de lectura, y “Oficio del caminante” define la actitud esencial del yo o hablante lírico de este nuevo poemario de Victorio Suárez.
El sustantivo “oficio” puede interpretarse en su doble acepción: como ocupación habitual o función que alguien desempeña o como rezo diario del sacerdote en la función religiosa, lo que le daría al conjunto de poemas y a la actividad de crearlos, condición de sagrados.
Pero se trata aquí de un oficio de caminante, y por ello a su vez, el libro se sitúa en la tradición occidental y cristiana que desde la “Divina Comedia”, pasando por las “Coplas” de Manrique y más cerca nuestro la poesía de Antonio Machado, concibe la existencia humana como un viaje, que nos lleva a distintos lugares según la cosmovisión de cada poeta.
En uno de los poemas del libro, titulado “Almas”, hay una recreación de la imagen manriqueña de los ríos, en la tercera copla por la muerte de su padre:
“Todo va llegando al mar
Para morir…”
pero la visión del mundo y la vida del más allá que se desprende de sus obras difieren en ambos autores sustancialmente:
“se tuerce la impotencia
de un espacio sin luz” .
Porque el sentimiento que predomina en el conjunto de poemas de Suárez es el desencanto por el tiempo que pasa sin dejarnos nada ni ofrecernos nada después de la muerte, mientras que en el pensamiento de Manrique existe la fe en la vida eterna y la seguridad del premio o el castigo.
La cosmovisión que se desprende de los textos en “Oficio del caminante”, se acerca más a la visión del mundo de la poesía machadiana:
“Caminante son tus huellas
El camino y nada más.
…………………………
Caminante, no hay camino
Sino estelas en la mar” .
Los famosos versos de Machado hablan de lo efímero de la existencia humana y del mínimo rastro que esa existencia deja en el mundo. Los de Suárez encierran un nihilismo extremo en el tono general del libro y en especial en versos como los del poema “Vigilia”, ya que hay seres que entrecruzan sus miradas sin verse:
“ignorando lo que queda
a un costado de la vida” ”
Se habla de la imposibilidad del encuentro con el otro, y de no poder conservar siquiera una imagen vívida de nuestra propia existencia, de todo lo que fue nuestra vida. Estos gestos vacíos suman su sentido a la imagen titular del caminante, que define al yo lírico como alguien que no descansa, que no tiene morada donde llegar, y por tanto su vida es un viaje permanente, sin descanso, cuyo único final es la muerte.
Otros versos del poema “Vigilia” pueden enlazarse una vez más con los de Machado:
“No se pueden conocer los rastros
de las manos en el agua…”
Se transmite una vez más la imposibilidad de perdurar o dejar rastros, pero como el agua es además símbolo del inconsciente, esos dos versos pueden sugerir también la imposibilidad de bucear en nuestro mundo interior, de acceder al conocimiento de nosotros mismos.
En estos textos todo muere o conduce a la muerte y en los títulos de varios poemas del libro la muerte está presente. Se percibe una sensación de cansancio, de agotamiento, de hombres que se mueven sin rumbo en un paisaje gris, con hospitales, baldíos y desechos: ni el mundo de la naturaleza, que fue refugio para los románticos, ni el placer del sexo exaltado por algunos modernistas, pueden colmar la sed o calmar la ansiedad del caminante.
Hay seres encerrados entre cubos ahumados, que no dejan pasar la luz, metáfora de las construcciones de las grandes ciudades, donde millones de hombres trabajan como autómatas en prisiones de vidrio, sólo para sobrevivir.
”Todo está herrumbrado” dice el yo lírico en el poema
“Visiones”.
Es cierto que a momentos, el encuentro erótico del que se habla en varios poemas, parece dar una tregua al dolor y a la soledad, pero las almas se muestran entonces como desconectadas de los cuerpos, no se entabla una comunicación plena.
Las imágenes más logradas son imágenes que expresan nostalgia de cosas perdidas, o que tienen una belleza amenazante:
“Un siniestro tulipán exhala su perfume
En el azul templado del aire…”
“Los días vacíos
no tienen tiempo de borrarse”
Un excelente ejemplo de lo que nos da el encuentro de la pareja humana aparece en el poema “Presagios”, en donde lo erótico no se limita simplemente al placer, pero el sentimiento es demasiado frágil:
“La afable ternura se desvanece
como una lágrima gigante…”
Y en el poema “Peregrino”:
“las piedras taponan la garganta
magullando las almas divididas…”
En “Matiz”, el hablante lírico afirma:
“Todo está listo
el último concierto
ha comenzado”
Hay en el libro y en especial en estos versos, una conciencia del acabamiento, de una vida ya vivida, que no tiene esperanzas ni expectativas.
El poema “Construir” se caracteriza por una brevedad concentrada que muestra una evolución estilística en la obra de Suárez, ya que en sus libros anteriores predominaban los poemas largos. El título funciona casi como un oxímoron con respecto al significado de los versos:
“Apretar la voz hasta el silencio
ver de qué manera se apaga
el cuerpo y la historia.
Hundir el clavo ardiente
en el centro mismo del corazón
y construir la calzada
hacia lo ignoto”.
La poética del desencanto se profundiza en este texto, la voz busca el no decir, para que el yo lírico sea un espectador silencioso de su propio dolor, y marca el punto culminante de la negación. Como en el final de la primera parte del “Martín Fierro” de Hernández, el cantor rompe su guitarra porque renuncia a la comunicación con los otros, el hablante atenúa su voz hasta el silencio.
Pero hay más; hemos transcripto completo el breve poema que condensa, creemos, el significado total del libro, y también sugiere algo nuevo: hay una intención
de autodestrucción, de regodeo en el sufrir, “de hundir el clavo ardiente…”, como manera de dar el salto hacia lo que está más allá de los límites de la vida humana, pero que no se sabe qué es y a su vez, es lo único que queda por afrontar. Es como si el yo construyera su propia muerte en un solo gesto.
Si bien el sinsentido y la angustia existenciales son temas obsesivos del libro, “Oficio del caminante” no se agota en ellos. El yo lírico trasciende su circunstancia individual y en la sección del libro titulada “Límite” su mirada se vuelca hacia el mundo exterior y los horrores
de las grandes ciudades que en la primera década del siglo XXI no han resuelto problemas como de la miseria y la marginalidad de una gran parte de sus habitantes.
Podemos decir que textos como “Letrina”, “Purgatorio” y varios que les siguen, implican una clara denuncia de la injusticia social que reina aún en el mundo.
La última sección de textos, titulada “Voz”, presenta en el poema “Caverna” el tema de la búsqueda metafísica de la verdad; hay en otros alguna alusión a temas mitológicos y autores antiguos que revelan la formación filosófica del autor, pero esos nuevos elementos de la serie final no encierran un cambio en los ejes que vertebran la totalidad de la obra, ni dejan entrever una cosmovisión más esperanzada.
El poema “Muerte” dice que: “no valen la pena el recuerdo ni el olvido” y los versos de “Sombras” presentan una de las imágenes más terribles y hermosas del libro, para mostrar
el destino implacable del hombre:
“El ojo de la muerte es una gota de agua
que cae tozudamente pronosticando la noche”.
Silvia Prida
Montevideo, 19/ 7 / 10
SENCILLEZ FORMAL PROVISTA DE UN VOCABULARIO PRECISO
No es necesario presentar a Victorio Suárez. Su consolidada trayectoria literaria, unida a la de crítico e impulsor de la revista Arte y Cultura, no precisa de muchos comentarios laudatorios. Desde aquellos tiempos en que dirigía el magnífico suplemento literario del diario Noticias, no ha dejado de figurar en el primer plano de las letras paraguayas. Ya en su primer trabajo publicado, Los fuegos del alba (1985), no dejó de deleitarnos con un oficio literario ejemplar y un conocimiento profundo del lenguaje poético, que como alguien dijo, “es un oficio más viejo que el oficio más viejo del mundo”.
Su nuevo trabajo lírico, Oficio del caminante, es un diálogo entre los sentimientos humanos y un entorno, casi siempre de la naturaleza. Ese diálogo suele traslucirse en indagación espiritual, dibujo de efectos interiores. Bajo una aparente frialdad y una sencillez formal provista de un vocabulario preciso, Suárez nos transporta al impacto físico y moral de las situaciones. La oscuridad o el silencio tienen una explicación conceptual si se le aplica la razón sin perder la emotividad.
Si algo cabe decir sobre la poesía de Victorio Suárez es su afán por el riesgo. En ocasiones, hemos hallado en sus poemarios un fuerte rasgo de opacidad expresiva, donde ha sido necesario el esfuerzo del lector para su comprensión. La irracionalidad ha presidido su concepto creador, hasta el punto de generar un compendio de metáforas próximas al surrealismo y, en ocasiones, al absurdo, para mostrar las interioridades del universoimperceptible. Pero Oficio del caminante es un giro consciente en su trayectoria lírica. La expresión y la extensión se han simplificado. La metáfora, aun sin perder el riesgo, ha ganado en limpieza y en profundidad.
Nuestro autor ya no se conforma con esbozar su pensamiento: pretende comunicarse con el lector y establecer un diálogo fluido entre la palabra y su pensamiento.
De esta forma, nos transmite un desasosiego vital que es preocupación permanente en su poesía. Un vacío existencial movido por la banalidad de nuestra vida.
Versos como “Nadie intentó mirarse / después de colgar sus sueños / en el duro silencio de las estatuas” revelan la carencia de ilusiones provocada por la despersonalización.
Somos carne, pero ¿somos espíritu? Incluso el erotismo plantea dilemas de incertidumbre.
Las tres partes del poemario sugieren su contenido:
“Presagios”, “Límite” y “Voz”. Lo mágico, lo tangible y la expresión. Pero, como expresa en “Interrogantes”, ¿por qué se agitan las voces en el viento? Si el lector desea saberlo, debe aprender el oficio del caminante después de leer y entender este poemario donde Victorio Suárez se muestra feliz entre las palabras.
José Vicente Peiró Barco
Valencia, España. 5 de julio 2010
CONFIGURACIÓN
ENVOLTURA
Restauró su simplicidad de arena
y trató de entender los presagios
que anunciaron la vigilia.
Había inflamado los poros de la carne
pero las moléculas de existencia
resguardaron sus plataformas.
Latidos de furia voltearon el aire,
las estatuas cortaron su envoltura
hasta llenar de talco la mañana.
Las crónicas registraron el incendio
y en las calles arriadas de almas prisioneras
ninguno volvió a caminar como debía.
VIGILIA
No se pueden conocer los rastros
de las manos en el agua,
tampoco la lividez del vacío
cuando apenas queda
un soplo intencional
en la robustez perpendicular
de la tarde.
Presencias aclimatadas
cada fin de semana,
resplandor de ansiedades
y luego la vigilia.
Las miradas se entrecruzan
ignorando lo que queda
a un costado de la vida.
PORTEZUELAS
Las jornadas filtran sensaciones
que golpean las portezuelas.
Se ahogan los fogones
y el poniente no serena el alma.
Ya nadie responde.
La soledad llena los sitios
de inexorable vejez en los espejos.
AGUAS
Una apacible conjetura
arrugó su orgasmo negligente
en la clandestina humedad
de regresiones impenitentes.
Colmó el abandono
y fue espinoso rescatar
las fantasías que cayeron
de bruces en el alba.
Enladrillaron los orificios
de aquellas que desgajaron
los cauces de la memoria
y el silencio reabrió su espectro
en el vacío de las aguas.
CONFIGURACIÓN
La embriaguez del sueño
perfora el corazón
y una configuración de almas
desabrocha su rebaño de signos caídos.
El jugo vaginal
no alivianó el deseo en los recodos
entristecidos del silencio.
CUBOS
Las articulaciones dolorosas
sellaron sus réplicas de manos
y el ser se vuelve polvo
en los cubos ahumados
que jamás podrán romperse
para dar paso a la luz.
Semblanza de Victorio V. Suárez
Nació en Asunción (1952). Poeta, ensayista y periodista. Forma parte de la llamada “Generación del 80”. Egresó de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, en la rama de Historia. Sus poemas y artículos aparecieron desde 1970 en los suplementos culturales de “La Tribuna” y “ABC color”. Publicó en todas las ediciones colectivas del “Taller de Poesía Manuel Ortiz Guerrero: “Y ahora la palabra” (1977), “Poesía Taller (1982), “Poesía Itinerante” (1984). En el año 1985 ofreció su poemario: “Los fuegos del alba”, Ediciones Taller. En el 2001 publicó la primera edición de “Literatura paraguaya (1900-2000). Expresiones de los máximos representantes” (Editorial Servilibro). OTRAS PUBLICACIONES: Proceso de la literatura Paraguaya. Versión ampliada y corregida de 634 páginas, Fondos Concursables (2011); “Pasiones, Lugares y nostalgias” (Fondec-Editorial Arandurâ, 2010)“Oficio del caminante” (Finalista en el Premio Nacional de Literatura de Paraguay (2011), fue publicado por Arandurâ, 2010); “El cristal y la rosa” (Poemario, 2008. Editorial Servilibro); “La niña de sepia” (relatos, 2007. Editorial Arandurâ); “Proceso de la literatura paraguaya” (Ensayo, 2006. Criterio Ediciones); “Cristal Interior (Bardo Thodol)” (Poemario 2005. Editorial Arandurâ).
Entre algunas publicaciones colectivas colaboró en “La década del 40”, obra de investigación colectiva de la Facultad de Filosofía (UNA), publicado por Criterio Ediciones. Desde marzo de 1994 a 1998, dirigió el Suplemento Cultural de Noticias El Diario, donde también escribió como columnista de temas políticos.
Como promotor cultural y periodista recorrió en cuatro oportunidades el continente europeo, destacándose plenamente por su labor profesional.
Se desempeñó como profesor universitario en la Facultad de Filosofía en la carrera de Letras. También forma parte de la “Dirección de Investigaciones” de la misma institución universitaria. Es fundador y director de la revista “Arte y Cultura”. Dirige el Taller de Literatura de la Universidad Iberoamericana (Asunción-Paraguay). Como promotor cultural recorrió en varias oportunidades el continente europeo y ofreció clases magistrales sobre literatura y cultura paraguaya e hispanoamericana en seis universidades de Taiwán.
Etiquetas:
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Oficio del caminante,
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Victorio V. Suárez
miércoles, enero 11
Mónica López Bordón
foto: Mónica López Bordón
Poemas del libro La brevedad del silencio (traducido al italiano)
¿Serás, amor, un largo adiós que no se acaba?
Se asoma a los labios la voz que te nombra
desde nadie.
¿Serás, amor,
un largo adiós que no se acaba?
Me pregunto, te pregunto
Íntima
desde el otro lado de la muerte.
Llegas palpitando con tu carne de viento.
¿Adónde ir?
¿De dónde sale esa mirada
alta marea
sin lógica aritmética
pero con todos sus aromas?
Sostiene la mano tus pasos distraídos,
iris de piel nocturna
en anónimo diálogo de nostalgia.
Te pondría distancia y olvido.
Juega mi corazón con el misterio del verbo
que se desnuda, amor, tan lejano en tu adiós.
Sea la luz
Se asoma a los labios la voz que te nombra
desde nadie.
¿Serás, amor,
un largo adiós que no se acaba?
Me pregunto, te pregunto
Íntima
desde el otro lado de la muerte.
Llegas palpitando con tu carne de viento.
¿Adónde ir?
¿De dónde sale esa mirada
alta marea
sin lógica aritmética
pero con todos sus aromas?
Sostiene la mano tus pasos distraídos,
iris de piel nocturna
en anónimo diálogo de nostalgia.
Te pondría distancia y olvido.
Juega mi corazón con el misterio del verbo
que se desnuda, amor, tan lejano en tu adiós.
Sea la luz
Es la palabra el amanecer con tanta ternura prendida
a la tierra húmeda, a veces impasible y siempre bella,
como cuando tiemblan los cuerpos enredados,
tendidos en la madrugada.
Hoy, en la vida de ojos abiertos
no hay lugar para contar las ausencias.
Me dejo caer
y la memoria queda en un olvido extraño,
vuelo de pájaro cantando sin horas
el eco del mundo clamando que ama existir
y con eso le basta.
Nada importa,
ni lo perdido, ni lo pasado.
Acaricio lo que amo.
(c) Mónica López Bordón
Madrid
España
Acerca de la autora:
Mónica López Bordón nace en Las Palmas de Gran Canaria en 1976. Reside en Alcalá de Henares (Madrid) y fue creciendo en el Bierzo (Toral de los Vados). Poeta, escritora, profesora de Lengua y Literatura y periodista. Emprendedora. Licenciada en Ciencias de la Información (Periodismo), Licenciada en Teoría de la Literatura y Máster en Televisión (Universidad Complutense de Madrid). Actualmente es Directora de Comunicación de Grupo Cero, Gerente de Vitalia Alcalá de Henares y Columnista del Semanario Puerta de Madrid.
Miembro de la IWA (Asociación Internacional de Artistas y Escritores).
Desde 1998 es integrante de la Escuela de Poesía Grupo Cero. Pertenece al taller coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa, candidato al Premio Nobel de Literatura 2010, y que imparte los sábados a las 18.00h en Madrid.
Ha publicado los libros de poesía: “La brevedad del silencio” (Edición bilingüe en italiano-castellano. Ed. Grupo Cero, 2012), “Árbol de sol” (Ed. Grupo Cero, 2007), “Mitos Azules” (en colaboración, Ed. Grupo Cero, 2004). Y en las antologías, “Talla G” (Ed. Lalunaesmíaeditoras, 2011),”Vilapoètica” (Ed. Parnass, 2011) “Sonrisas del Sahara” (Ed. Parnass, 2010), Tu voz poeta (Asoc. Myrtos, 2010), y “El tiempo dormido” (Ed. Puente de Letras, 2010). Colabora con revistas nacionales e internacionales: Las 2001 noches, Resonancias (Francia); Paralelo 30 (Brasil); La Urraka (Chile); Letralia; Baquiana, Luces y sombras; Constantes vitales; Poesía Galicia, Calicanto, Reflejos, Cinosargo, Revista Terral, Revista 3D3 Creación, etc.
Premio Sarmiento de Poesía 2010
Premio Érato de Poesía 2010
Premio Internacional de Poesía Simón Bolívar 2010 (Italia)
Premio Internacional de Poesía Ángel Miguel Pozanco 2009
Premio Nacional de Poesía Hernán Esquío 2006.
Sitios Web:
http://www.monicalopezbordon.com/
http://vivirparacontarlaconpoesia.blogspot.com/
http://lacomunidad.elpais.com/monicalopezbordon
Miembro de la IWA (Asociación Internacional de Artistas y Escritores).
Desde 1998 es integrante de la Escuela de Poesía Grupo Cero. Pertenece al taller coordinado por el poeta Miguel Oscar Menassa, candidato al Premio Nobel de Literatura 2010, y que imparte los sábados a las 18.00h en Madrid.
Ha publicado los libros de poesía: “La brevedad del silencio” (Edición bilingüe en italiano-castellano. Ed. Grupo Cero, 2012), “Árbol de sol” (Ed. Grupo Cero, 2007), “Mitos Azules” (en colaboración, Ed. Grupo Cero, 2004). Y en las antologías, “Talla G” (Ed. Lalunaesmíaeditoras, 2011),”Vilapoètica” (Ed. Parnass, 2011) “Sonrisas del Sahara” (Ed. Parnass, 2010), Tu voz poeta (Asoc. Myrtos, 2010), y “El tiempo dormido” (Ed. Puente de Letras, 2010). Colabora con revistas nacionales e internacionales: Las 2001 noches, Resonancias (Francia); Paralelo 30 (Brasil); La Urraka (Chile); Letralia; Baquiana, Luces y sombras; Constantes vitales; Poesía Galicia, Calicanto, Reflejos, Cinosargo, Revista Terral, Revista 3D3 Creación, etc.
Premio Sarmiento de Poesía 2010
Premio Érato de Poesía 2010
Premio Internacional de Poesía Simón Bolívar 2010 (Italia)
Premio Internacional de Poesía Ángel Miguel Pozanco 2009
Premio Nacional de Poesía Hernán Esquío 2006.
Sitios Web:
http://www.monicalopezbordon.com/
http://vivirparacontarlaconpoesia.blogspot.com/
http://lacomunidad.elpais.com/monicalopezbordon
lunes, enero 9
Alicia Silva Rey
foto: Alicia Silva Rey
La solitudine
El daño que se causa
es enorme
-me dice -y
su comienzo,
de larga data
puede
rastrearse
y nace
la biblioteca,
como una rosa,
apenas corregida,
de la poesía
material.
Una hilandera alza la rueca, lejos
en un tiempo desencadenado
la ve, la iza, deja caer
los hilos desde una altura
que su talla apremia,
se quita una a una -su vestido-
las vendas,
se cubre la figura del cuerpo
con la figura de los hilos cruzados
más allá del principio de superficie.
Se sabe, la urdimbre es una olla
donde los campos de la trama cuecen
-“el amarillo hecho de balda;
el azul con la raíz de azuzki
o palo azul, bajita
y da azul;
el color tierra, de la pata;
del “lloro”del algarrobo, el café;
lo clarito de astillas del quebracho,
blanco;
la mejor tinta viene
del granado”-.
Más allá del principio de superficie,
el volumen del cuerpo de la hilandera,
envuelto y descubierto,
es el imago de una
industria y re-vuelta
textil.
Neuralgias una
bruma estridente,
cóncava,
me estremezco,
más allá del principio de superficie
percepciones al límite,
tejido
ominoso en el que yazgo sola -pero-
días enteros sin raíces sin sangre
una, errante del ser,
nómade que no
puede abandonar su silla.
Se recomienda Tegretol –conmoción
en el paladar, encías
a punto
de licuefacción, trepa
hacia mi cráneo izquierdo
por la nuca –vuela la tapa
de los sesos-
se hunde en la cuenca
obligatoriamente, este dolor
cuya elipsis
sobreviene
a la caída de la tarde,
en un tiempo desencadenado
crepuscularmente
se retira.
El Tegretol, en su modalidad de píldora,
es duro
duro de verdad como un roble
o como un tirante de quebracho.
Si cae bajo las patas de la mesa de la cocina,
una lo halla intacto
varios días después:
barrerlo, suministrárselo
una a sí misma cada seis horas,
el resto de la vida
neuralgia.
Si el colectivero la tuviera,
seguro no podría
ni el que va tras el camión de la basura
y transtorna los residuos urbanos
ni quien vive en la calle
ni el pizzero errante en la calor.
No podría tampoco el vendedor
ni el viajante ni el barrendero.
No la empleada doméstica
o quien trabaja a la par
del ruido de una máquina
ni la que corta tela y cose bajo un ventilador
(nadie que debiera esforzarse en ambientes
muy cálidos podría)
(o ruidosos), quienes cantan los números
en los bingos durante horas,
los delincuentes oportunistas
que algún grado de concentración necesitan,
tampoco.
Más allá del principio de superficie,
la hilandera
tramada
y desasida a la vez,
canta su malla,
dice: imago de ella de mí
distancia aérea (espacial)
donde mi trama tejo,
doy volumen, a ella como una madre
me debo
(el amarillo, balda;
el azul, raíz de azuski),
industrias confluentes de la
revolución futura,
un paso atrás
-dicen las hilanderas-
artes territoriales,
conos de irradiación natural
entre manos
más acá del principio del trabajo,
por fuera del exilio,
del miedo,
como escribir ser fuerte
y que serlo y decirlo
la misma cosa
sean
y lentamente,
- no se mida como ganancia
o pérdida-
ser insertados
en el tiempo de unas imágenes
en las que no desconcierte
persistir.
Crear la encendida calidad del lapacho
que pierde sus fulgores,
los pierde.
Crear aún lo que está contenido en las cosas:
poder, saber, lenguajes, caducidad
del tiempo de las cosas
que dicen: nos encontramos en la llanura
y hay guerra,
yacemos con el rostro en el barro,
hemos caído con los objetos
infectados de luz.
Es el lugar de la fuga, de La Fuga.
Hemos perdido
el control
de lo real,
hemos
caducado,
somos
definitivos
sobre este puente de madera
que cuelga entre el vacío
de las palabras
y el de la
oscuridad.
Para leerme
fuera, contra de mí,
tejo
la economía de
los hilos perdidos.
(c)Alicia Silva Rey
La solitudine
El daño que se causa
es enorme
-me dice -y
su comienzo,
de larga data
puede
rastrearse
y nace
la biblioteca,
como una rosa,
apenas corregida,
de la poesía
material.
Una hilandera alza la rueca, lejos
en un tiempo desencadenado
la ve, la iza, deja caer
los hilos desde una altura
que su talla apremia,
se quita una a una -su vestido-
las vendas,
se cubre la figura del cuerpo
con la figura de los hilos cruzados
más allá del principio de superficie.
Se sabe, la urdimbre es una olla
donde los campos de la trama cuecen
-“el amarillo hecho de balda;
el azul con la raíz de azuzki
o palo azul, bajita
y da azul;
el color tierra, de la pata;
del “lloro”del algarrobo, el café;
lo clarito de astillas del quebracho,
blanco;
la mejor tinta viene
del granado”-.
Más allá del principio de superficie,
el volumen del cuerpo de la hilandera,
envuelto y descubierto,
es el imago de una
industria y re-vuelta
textil.
Neuralgias una
bruma estridente,
cóncava,
me estremezco,
más allá del principio de superficie
percepciones al límite,
tejido
ominoso en el que yazgo sola -pero-
días enteros sin raíces sin sangre
una, errante del ser,
nómade que no
puede abandonar su silla.
Se recomienda Tegretol –conmoción
en el paladar, encías
a punto
de licuefacción, trepa
hacia mi cráneo izquierdo
por la nuca –vuela la tapa
de los sesos-
se hunde en la cuenca
obligatoriamente, este dolor
cuya elipsis
sobreviene
a la caída de la tarde,
en un tiempo desencadenado
crepuscularmente
se retira.
El Tegretol, en su modalidad de píldora,
es duro
duro de verdad como un roble
o como un tirante de quebracho.
Si cae bajo las patas de la mesa de la cocina,
una lo halla intacto
varios días después:
barrerlo, suministrárselo
una a sí misma cada seis horas,
el resto de la vida
neuralgia.
Si el colectivero la tuviera,
seguro no podría
ni el que va tras el camión de la basura
y transtorna los residuos urbanos
ni quien vive en la calle
ni el pizzero errante en la calor.
No podría tampoco el vendedor
ni el viajante ni el barrendero.
No la empleada doméstica
o quien trabaja a la par
del ruido de una máquina
ni la que corta tela y cose bajo un ventilador
(nadie que debiera esforzarse en ambientes
muy cálidos podría)
(o ruidosos), quienes cantan los números
en los bingos durante horas,
los delincuentes oportunistas
que algún grado de concentración necesitan,
tampoco.
Más allá del principio de superficie,
la hilandera
tramada
y desasida a la vez,
canta su malla,
dice: imago de ella de mí
distancia aérea (espacial)
donde mi trama tejo,
doy volumen, a ella como una madre
me debo
(el amarillo, balda;
el azul, raíz de azuski),
industrias confluentes de la
revolución futura,
un paso atrás
-dicen las hilanderas-
artes territoriales,
conos de irradiación natural
entre manos
más acá del principio del trabajo,
por fuera del exilio,
del miedo,
como escribir ser fuerte
y que serlo y decirlo
la misma cosa
sean
y lentamente,
- no se mida como ganancia
o pérdida-
ser insertados
en el tiempo de unas imágenes
en las que no desconcierte
persistir.
Crear la encendida calidad del lapacho
que pierde sus fulgores,
los pierde.
Crear aún lo que está contenido en las cosas:
poder, saber, lenguajes, caducidad
del tiempo de las cosas
que dicen: nos encontramos en la llanura
y hay guerra,
yacemos con el rostro en el barro,
hemos caído con los objetos
infectados de luz.
Es el lugar de la fuga, de La Fuga.
Hemos perdido
el control
de lo real,
hemos
caducado,
somos
definitivos
sobre este puente de madera
que cuelga entre el vacío
de las palabras
y el de la
oscuridad.
Para leerme
fuera, contra de mí,
tejo
la economía de
los hilos perdidos.
(c)Alicia Silva Rey
Quilmes
Provincia de Buenos Aires
De: La solitudine. Buenos Aires, Editorial CILC (Casi incendio la casa), 2009.
Acerca de la autora:
Alicia Silva Rey nació en Quilmes, provincia de Buenos Aires, en 1950.
Es docente de enseñanza primaria (maestra y bibliotecaria escolar).
Escribió: La mujercita del espejo (1985); Fragmento de correspondencias (1996-2003); Partes del campo (1998); (circa) (2004-2007); Orillos (2006).
Publicó La solitudine (Bs. As., CILC, 2009). Colaboró con Gustavo Fontán en el guión de su película La madre (2010). Escribe en del Sur, agenda cultural de Quilmes, que dirige Sonia Otamendi.
imagen: Dowec, (de la muestra Figuración vigente - Agua - Museo de Arte Tigre)
sábado, diciembre 31
Liliana Lukin- De La Ética demostrada según el orden poético
De La Ética demostrada según el orden poético
(Ediciones La Cebra, 2011)
(Ediciones La Cebra, 2011)
foto: Liliana Lukin (archivo)
Demostración
(habla Baruch de Spinoza)
Sueño con una puerta:
armo mi cerrojo
como una llave.
Como en todos los
bellos sueños humanos,
la puerta da a un jardín.
Pero mi llave abre hacia
adentro, donde solo
hay sombra, perfume y rumor
de hojas y de viento.
Yo que he sido
echado, expuesto, amo el resto
de luz que hace posible
ver el jardín donde no
hay un jardín: amo
mi arrojo, mi cerrojo,
el peligro del texto
concebido.
Escolio:
Sueño con pertenecer. Yo,
que nada tengo, a quien nada
pertenece, he sido arrojado.
Amo mi arrojo,
ese acto contra mí
ha hecho de mí lo que soy:
un artífice
que documenta la visión:
un revelador y un
rebelado.
Sueño con ser
recibido,
que mi madre
tome mi rostro entre
sus manos y no pueda
dejar de llorar.
Sueño con perder
el miedo como se pierde
el amor: practicando
su falta.
Sueño con volver
al regazo aún atroz
del mundo,
con los libros que he
escrito, carne de mi carne,
dentro
del saco, como
almohada:
Yo, que he sido
puesto fuera, temido y
desoído y siempre a punto
de caer, cuelgo
del hilo de mi razón
como de la cuerda
el ahorcado:
soy mi razón y mi cuerda.
Sueño con dejar
palabras en el oído
de un niño: quién
podrá decir que no
dije lo que pensaba y
amé y entregué y cuidé
mi pensamiento
como un padre ?
Sueño con una puerta:
armo mi cerrojo
como una llave.
Como en todos los
bellos sueños humanos,
la puerta da a un jardín.
Pero mi llave abre hacia
adentro, donde solo hay
sombra, perfume y rumor
de hojas y de viento.
Yo que he sido
echado, expuesto, amo el resto
de luz que hace posible
ver el jardín donde no
hay un jardín: amo mi arrojo,
mi cerrojo, el texto
en el peligro
concebido.
IV
Con una marca de tinta
señalo las puertas
de los sueños no cumplidos:
años de tinta, tiza, carbón,
años de sueños señalados.
Cuando duerma
otra vez, las ideas bailarán
alrededor de una mesa
la danza de los apenas
satisfechos.
Al despertar abriré,
apenas tocando, lo marcado
y gritará: una rajadura
basta para entrar
al paisaje de lo incompleto.
Y estaré cansado,
no como quien trabaja
en un sueño,
no como quien insiste
dibujando detalles de un tapiz
para no corromperse
en lo quieto de haber visto,
sino agobiado,
como quien pone los platos
que faltaban
en una mesa interminable
y no tiene platos
ni pan,
sólo puertas.
V
Si lograra dormir,
profusas imágenes en movimiento
darían plenitud
a la cosa soñada.
Como una mesa sucia
donde han comido los amigos
la escena se expandiría
hacia los bordes: todo mesa,
todo sucio de haber saciado,
todo mantel el mundo.
Pero estoy despierto
y los niños me miran
porque canto, lloro,
bailo en círculos cada vez
más grandes
e inmerso en la pena
entro en la oscuridad.
VI
Sueño con voluntad:
mis sueños como una maqueta
de vidas por armar,
diseñados con materias probables,
equilibrios frágiles y torpes,
razones intercambiables.
Planos de planta,
dibujitos habitables
por los excesos y
la precariedad: telas,
vidrio, papel,
generosidades, honestidad,
obstinación.
En mis sueños,
toda vida así construída
encuentra su arquitecto
y su felicidad.
(c) Liliana Lukin
(habla Baruch de Spinoza)
Sueño con una puerta:
armo mi cerrojo
como una llave.
Como en todos los
bellos sueños humanos,
la puerta da a un jardín.
Pero mi llave abre hacia
adentro, donde solo
hay sombra, perfume y rumor
de hojas y de viento.
Yo que he sido
echado, expuesto, amo el resto
de luz que hace posible
ver el jardín donde no
hay un jardín: amo
mi arrojo, mi cerrojo,
el peligro del texto
concebido.
Escolio:
Sueño con pertenecer. Yo,
que nada tengo, a quien nada
pertenece, he sido arrojado.
Amo mi arrojo,
ese acto contra mí
ha hecho de mí lo que soy:
un artífice
que documenta la visión:
un revelador y un
rebelado.
Sueño con ser
recibido,
que mi madre
tome mi rostro entre
sus manos y no pueda
dejar de llorar.
Sueño con perder
el miedo como se pierde
el amor: practicando
su falta.
Sueño con volver
al regazo aún atroz
del mundo,
con los libros que he
escrito, carne de mi carne,
dentro
del saco, como
almohada:
Yo, que he sido
puesto fuera, temido y
desoído y siempre a punto
de caer, cuelgo
del hilo de mi razón
como de la cuerda
el ahorcado:
soy mi razón y mi cuerda.
Sueño con dejar
palabras en el oído
de un niño: quién
podrá decir que no
dije lo que pensaba y
amé y entregué y cuidé
mi pensamiento
como un padre ?
Sueño con una puerta:
armo mi cerrojo
como una llave.
Como en todos los
bellos sueños humanos,
la puerta da a un jardín.
Pero mi llave abre hacia
adentro, donde solo hay
sombra, perfume y rumor
de hojas y de viento.
Yo que he sido
echado, expuesto, amo el resto
de luz que hace posible
ver el jardín donde no
hay un jardín: amo mi arrojo,
mi cerrojo, el texto
en el peligro
concebido.
IV
Con una marca de tinta
señalo las puertas
de los sueños no cumplidos:
años de tinta, tiza, carbón,
años de sueños señalados.
Cuando duerma
otra vez, las ideas bailarán
alrededor de una mesa
la danza de los apenas
satisfechos.
Al despertar abriré,
apenas tocando, lo marcado
y gritará: una rajadura
basta para entrar
al paisaje de lo incompleto.
Y estaré cansado,
no como quien trabaja
en un sueño,
no como quien insiste
dibujando detalles de un tapiz
para no corromperse
en lo quieto de haber visto,
sino agobiado,
como quien pone los platos
que faltaban
en una mesa interminable
y no tiene platos
ni pan,
sólo puertas.
V
Si lograra dormir,
profusas imágenes en movimiento
darían plenitud
a la cosa soñada.
Como una mesa sucia
donde han comido los amigos
la escena se expandiría
hacia los bordes: todo mesa,
todo sucio de haber saciado,
todo mantel el mundo.
Pero estoy despierto
y los niños me miran
porque canto, lloro,
bailo en círculos cada vez
más grandes
e inmerso en la pena
entro en la oscuridad.
VI
Sueño con voluntad:
mis sueños como una maqueta
de vidas por armar,
diseñados con materias probables,
equilibrios frágiles y torpes,
razones intercambiables.
Planos de planta,
dibujitos habitables
por los excesos y
la precariedad: telas,
vidrio, papel,
generosidades, honestidad,
obstinación.
En mis sueños,
toda vida así construída
encuentra su arquitecto
y su felicidad.
(c) Liliana Lukin
Buenos Aires
Acerca de Liliana Lukin:
Liliana Lukin nació en Bs. As., en 1951. Publicó los libros de poesía: Abracadabra , Ed. Plus Ultra, Bs.As.,1978; Malasartes , Ed.Galerna, Bs.As., 1981, Descomposición , Ediciones de la Flor, Bs.As.,1986; Cortar por lo Sano, Ediciones Culturales Argentinas, Bs.As., 1987; Carne de Tesoro, Editorial Sudamericana, Bs.As, 1990; Cartas , Ediciones de la Flor, Bs.As., 1992; Las preguntas, Ediciones de la Flor , Bs.As., 1998; retórica erótica , Ediciones Asunto Impreso, Bs.As., 2002; Construcción comparativa, Alción Editora, Córdoba, 2003; Teatro de Operaciones. Anatomía y Literatura, Ediciones en Danza, Bs.As., 2007; Obra reunida.1978-2008, Ed. del Dock, Bs.As., 2009; Libro de buen amor, CILC Ediciones, Bs.As. 2010 y La Etica de Spinoza, Ediciones La Cebra, Bs.As., 2011.
Recibió entre otros el Primer Premio ECA, Sría. de Cultura de la Nación, 1985, Mención Especial en los Premios Nacionales de Literatura 87/88, Sría. de Cultura de la Nación, Premio Fundación Antorchas, 1989 y la Beca del Fondo Nacional de las Artes, 1997.
Su obra está incluida, entre otras, en: La nueva poesía argentina, por Leopoldo Castilla, Ed. Hiperión, España, 1987; Coloquios del Oficio Mayor, por M.A. Zapata, revista INTI, Brown University, 1987/88, EEUU; Poesía Hispanoamericana: territorio actual, por Julio Ortega, Ed. Pequeña Venecia, Caracas, 1993; Se miran, se presienten, se desean: el erotismo en la poesía argentina, por Rodolfo Alonso, Ed. Ameghino, Bs.As., 1997; Poesía argentina 2000, Cuadernos del Matadero, dirigidos por David Viñas, U.B.A., Bs.As., 1999; Argentina Fin de Siglo, por Rodolfo Privitera, revista INTI, Brown University, EEUU, 2001; Erótica argentina, por Daniel Muxica, Ed. Manantial, Bs.As. 2001; Poetas argentinas (1940-1960), por Irene Gruss, Ed. del Dock, Bs.As. 2006 y 200 años de poesía argentina, Ed. Alfaguara, por Jorge Monteleone, Bs.As. 2010.
Sus textos han sido traducidos al francés, alemán, portugués y catalán, y publicados en medios del país y del exterior desde 1975. Ha participado en lecturas y festivales de poesía, invitada por instituciones del país y del exterior.
Durante 1988/89 fue Asesora Literaria del Centro Cultural Gral. San Martín, organizó el Foro de Literatura Contemporánea y el Primer Foro de Cine Argentino. Desde 1988 hasta 2001 organizó para Clarín XIII Encuentros de Escritores, y editó los correspondientes “Cuadernos de Narrativa Argentina”, con los que realizó más de 100 talleres de crítica literaria y promoción de la lectura y viajó en 1991 a 9 Universidades de EEUU invitada con ese material. Coordinó desde 1978 a 1989 talleres de escritura, realizó performances integrando la literatura a otras artes desde 1984, y entre 2003 y 2005 fundó Centroimargen, un centro cultural donde fue curadora.
En 2009 y 2010 fue invitada a dar Seminarios sobre “Representación del cuerpo en la tortura y represión en la narrativa argentina 1960-2000” en la Universidad Hebrea de Jerusalén y en la Universidad Autónoma de Barcelona, respectivamente y en 2011 viajó con un grupo de poetas a Francia invitada por la Universidad de Poitiers y la Embajada Argentina en París.
Egresada de Letras de la U.B.A., es docente en Crítica de Artes del IUNA (Instituto Universitario Nacional de Arte), donde organiza desde 2007 las “Jornadas Cuerpos Argentinos”, y desde 2005 coordina la Clínica de escritura poética de la Biblioteca Nacional de Argentina.
Su trabajo sobre estos temas pueden consultarse, al igual que sus ensayos, compilaciones y curadurías literarias, en su sitio web: www.lilianalukin.com.ar
viernes, diciembre 30
Patricia Schaefer Röder

mariposa nocturna
soy una mariposa nocturna
que vuela directo
sin escalas
a la fuente de luz
brillante
intensa
que hay en tu alma.
avanzo veloz
sin frenar
sin pensar
no quiero hacerlo.
perdí el control
en realidad me deshice de él
al fin.
no lo necesito
ni lo deseo.
me acerco
cada vez más
mis alas baten el aire
que alimenta ese fuego
inacabable.
me lanzo
segura
embriagada de ti
para quemarme entera
inevitablemente
masoquistamente
divinamente.
entonces
somos un solo ser
pura energía
luz y calor
…amor.
©Patricia Schaefer Röder
Puerto Rico
soy una mariposa nocturna
que vuela directo
sin escalas
a la fuente de luz
brillante
intensa
que hay en tu alma.
avanzo veloz
sin frenar
sin pensar
no quiero hacerlo.
perdí el control
en realidad me deshice de él
al fin.
no lo necesito
ni lo deseo.
me acerco
cada vez más
mis alas baten el aire
que alimenta ese fuego
inacabable.
me lanzo
segura
embriagada de ti
para quemarme entera
inevitablemente
masoquistamente
divinamente.
entonces
somos un solo ser
pura energía
luz y calor
…amor.
©Patricia Schaefer Röder
Puerto Rico
http://patriciaschaeferroder.blogspot.com
jueves, diciembre 29
Proyecto de la SADE: Tristeza e indignación
Estimadas amigas y amigos:
los invito a leer un artículo sobre un proyecto de la SADE del cual tuve conocimiento en el día de hoy y mi respuesta.
http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2011/12/proyecto-de-la-sade-tristeza-e.html
cordialmente.
Araceli Otamendi
directora-editora
los invito a leer un artículo sobre un proyecto de la SADE del cual tuve conocimiento en el día de hoy y mi respuesta.
http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2011/12/proyecto-de-la-sade-tristeza-e.html
cordialmente.
Araceli Otamendi
directora-editora
Etiquetas:
cartas,
Proyecto de la SADE: tristeza e indignación,
SADE
martes, diciembre 27
La poesía en el sentimiento de Javier Claure - Marlene Durán Zuleta

foto:Javier Claure

(Oruro) Marlene Durán Zuleta
Quien escribe poesía ha de tener no solo la palabra, la estrella, la memoria, también el corazón encendido que latirá con emoción y retratará en cada escrito, su alegría y nostalgia.
Javier Claure Covarrubias, afincado en Suecia desde hacen más de tres lustros, realizó estudios de Matemáticas e Informática, en la Universidad de Estocolmo y de Uppsala. También obtuvo una Maestría (Pedagogía) en la Universidad de Estocolmo. La distancia lo envolvió en sueños, el amor, viajes cortos y largos para conocer y valorar esa parte del país nórdico, África, Europa y Latinoamérica.
Es poeta, su itinerario no solo son los números, la máquina, los trenes o aviones. Prolonga su tiempo y rompe la monotonía de los inviernos para acumular en la geografía del mundo una paz limitada por los ruidos y un recuento de vigilias, amplía su horizonte e identifica la mística de la lectura como signo de esperanza.
Es miembro de la Sociedad de Escritores Suecos, ejerce el periodismo cultural. Fue uno de los organizadores del Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Estocolmo 1991, donde la invitación fue para Alberto Guerra, Homero Carvalho y otros vates, el viaje se extendió hasta Italia siendo la anfitriona Elda Cárdenas.
Fue parte del cuerpo de redacción de las revistas "Contraluz" y "Noche Literaria". Algunos de sus poemas, han sido seleccionados en antologías de Suecia.
Luis Andrade poeta boliviano, en el prólogo del libro "Extraño Oficio", de Javier Claure Covarrubias hace una síntesis de la obra, valora la sensibilidad, resalta que en ese extraño oficio de escribir, tan intimista, hay escritos de poesía amatoria.
El poema titulado "12 del día", es la rememoración cuando su madre fallece, víctima de un accidente, (las aceras están eternamente llenas, no de personas, sino de cajas, es cuando el transeúnte se vuelve huérfano de protección e inevitablemente debe caminar sin la vereda), entonces Javier Claure se hunde en su pena y musita:
…era mi madre la que puso
su verdadera historia de amor
era ella la que tejió
con pulso de primaveras, de lluvias y vientos
que adornaban mi infancia y juventud.
Mi madre murió
bajo la quietud de un gris otoño
entre murmullos y melancolías
que cruzaban un día anochecidos;
¿saben ustedes señores
por qué el tráfico parpadea
con siniestras pestañas?
Permanece en la memoria, su ser amado, indeleble en el tiempo, cuando sus latidos fueron súbitamente silenciados y reza:
Mi madre cerró los párpados
en un abrir y cerrar de ojos
para reconciliarse en el eterno sueño,
desde entonces
la casa está vacía…
y un inmenso árbol
creció en el camposanto.
Para Javier Claure, este "extraño oficio" pero necesario motivo de transmitir a través de los escritos y sus sentires, remarca sobre la poesía:
La poesía no es una flor desencajada en el espacio
La poesía es un tablero que pone en jaque a los corazones.
La distancia no ha sido impedimento para que el vate orureño, siga escribiendo poesía, que continúe cultivando ensayo con el periodismo cultural. Es destacable que en algún instante su nostalgia se convierta en alegría y esperanza.
(c) Marlene Durán Zuleta
Oruro
Bolivia
Marlene Durán Zuleta es poeta, escritora y compositora
nota publicada en el periódico La Patria, de Oruro, Bolivia. Enviada a esta redacción por el escritor Javier Claure, se publica con autorización de Javier Claure. Foto: Javier Claure publicada con autorización de Javier Claure.
jueves, diciembre 15
Albin Lainez

Aprehender el viento
aprehender el viento de
las estaciones una tras otra
con tu risa aleteando
así de cerca
Escuchar la caricia
que flota adónde
y envuelve tan justa este
nimbo con que yerro
Sentirse
en carácter manifiesto
partícipe de cuanto
el camino proponga
para el fervor
Amar
que significa principio
donde partir hacia algo mejor
Quiero decir
hacerse cargo de todo aquello
a disposición durante el tránsito
sin perder el buen humor
ni la libertad indispensable
tanto aquí como del otro lado.
(c)Albin Lainez
Luis Guillón
Provincia de Buenos Aires
Albin Lainez, "cuento y descuento cincuenta y seis desde que ví luz y entré. Soy poeta, pero me le atrevo a la prosa de vez en cuando. Concurro a un taller literario en Monte Grande, desde que no me salía barba. Resido en Luis Guillón, Buenos Aires. Tengo blog arlane-simbionte.blogspot.com "
aprehender el viento de
las estaciones una tras otra
con tu risa aleteando
así de cerca
Escuchar la caricia
que flota adónde
y envuelve tan justa este
nimbo con que yerro
Sentirse
en carácter manifiesto
partícipe de cuanto
el camino proponga
para el fervor
Amar
que significa principio
donde partir hacia algo mejor
Quiero decir
hacerse cargo de todo aquello
a disposición durante el tránsito
sin perder el buen humor
ni la libertad indispensable
tanto aquí como del otro lado.
(c)Albin Lainez
Luis Guillón
Provincia de Buenos Aires
Albin Lainez, "cuento y descuento cincuenta y seis desde que ví luz y entré. Soy poeta, pero me le atrevo a la prosa de vez en cuando. Concurro a un taller literario en Monte Grande, desde que no me salía barba. Resido en Luis Guillón, Buenos Aires. Tengo blog arlane-simbionte.blogspot.com "
imagen: Poemas y cuentos a volar(c) Revista Archivos del Sur - archivo: Revista Archivos del Sur
domingo, diciembre 4
Jorge del Río - Hambre tardío

Hambre tardío
Danza y Niebla
Luna nevada de las madrugadas
Por ahí el tiempo estuvo habitante
El tiempo y los trapos que se
enajenaron conmigo
Mi cuerpo botado en la ciudad
Mi discurso encadenado en los cerros
Mi canto el sepulcro de los distantes
La humedad bebiéndose mis sueños
con todos los segundos sedentarios
Danza y Niebla
Huella descalza en el infinito
Esquina de marea horizontal
De marea y holocausto desapercibido
Mi alma vieja
Mi alma extraña
De los hombres exenta por un hilo de
luz desahuciada
Mi razón perdida
Perdida entre la razón de los razonables
Perdida en el centro de la oceanía
Como un vértigo insalvable
vomitan mis entrañas
Es la materia de los materiales
Mi razón extraviada apareciéndome
Danza y Niebla
Tormenta de bella locura
Polvo y Ceniza y Seducción
Espejo de ánimas y pergaminos
Relámpago en los ojos míos
enfermos de brillo
Transparencia iracunda
Vertiente de mi paraíso indomable
Tengo afortunadamente mi razón perdida
Y afortunadamente sueño en el
arroyo de los planetas
Se me va la vida por los cauces de
mis aguas saladas
Siento el puñal bailando en la
bruma tuya
Todo se hace inmemorial en esta
desmayada agonía
En el efímero rincón donde mis
ojos encuentran las rodillas
Donde ahí sucumben los surcos
cotidianos en una sola llaga incolora
Y me hago quema de varillas impotentes
Y cicatriz de cal en mi suelo debilitado
Adoro la soberanía del cansancio
Su huella en mi llanto
La lujuria de su brutalidad distraída
Adoro la carga durable de su
insistencia cayendo de a ratos
A ratos de miedo y a ratos de
fuego sobre mis párpados
En los collares finalizados por el
resquicio del mestizaje
Allí el cansancio se torna moreno
entre el desenfreno y la sensatez
En el equívoco de un limbo tedioso
Adoro el espíritu y las manos
libres de sombra
Adoro el vacío de los sumideros de piedra
Adoro tu abismo de miel
La distancia de un grito mudo
y su presencia en el aborto
interminable de los estrépitos
He sido el invasor de los misterios
inefables
El de la médula vestida de perfume sordo
El invasor de la intimidad
vejada por mis estrellas desquiciantes
El de tu sigilosa embriaguez y
de la historia
El de los temblores permanentes que
no mueren con la muerte
Adoro penetrar en el nacimiento de
los otros y en mi nacimiento
En la súplica inicial de sus instintos
En la carne desposeída de conceptos
En el faro de la tiniebla
escondido tras el rostro de un lucero
Adoro penetrar en las cenizas póstumas
de la ética
Y me hago impertinente desde el sumiso albedrío
escondido entre mis ojos y mis rodillas
Se me desborda todo margen de intensidad
Me disuelvo integro
Me derramo sobre los charcos
volubles con mi antorcha en el
pecho y los ensamblados delirios
de mis labios semejantes
Cómo quiero ser la lluvia negra
que anda por adentro de los ciegos
Y agonizo
Agonizo como los atardeceres
Y así mi cuerpo cae inerte
Por fin habrá muerto con los
violines de la aurora
Y la vida
La vida colgábase de una estrella
esperando la noche
Dependía de un solo zumbido
Del último hálito
De mi decisión obsesiva: El
individuo y su silencio
No sé si gané o estuve derrotado
No sé si mi pálpito debió ser el
de un hombre o quizá el pálpito
de las algas a la deriva en la resaca
No sé cuán fuerte fue mi voz
en la tiniebla de tus entrañas
Ya no puedo saberlo
Tus manos habitantes cerraron la noche
Y mi luz perdió la vida definitivamente
He muerto tan desnudo como naci
Tan desabrigado como el otoño
En las avenidas y en los senderos.
estuvieron durmiéndose mis vestidos
Con cada minuto su infamia
cayendo junto a las lágrimas
He muerto mísero y despedazado
Con la debilidad sustentada en mi
pecho muerto y desvestido
Tus vísceras habitante de mi hombro sujetas
Tus ojos volcados en otros destinos diferentes
Mi beso hambriento ya olvidado en tu savia
Has muerto conmigo en un solo trozo
Apartándote de mis pasos
Entrando en la rueda de los asfaltos
En el vino de las fiestas
En la ironía vil de los bufones
Has muerto engalanado de bellos ropajes
Con la caricias de los saxofones
en tu ebriedad
Con el tono agudo evadiendo verdades
Con el sello superficial de las
cortezas en tu mente profundizada
Hemos muerto habitante
Hemos muerto a merced de los lobos solitarios
De mí comerán el despojo y las
cenizas residuales
De ti las lavandas y trufas brillantes
Despreciarán mi grito los demonios
Y los ángeles cantarán en el tuyo
Sin embargo
Mi sangre por los ríos del tiempo
fluirá nuevamente
La tuya quedará atrapada en los
cementerios de fino mármol
Y me voy
Me voy con los pelícanos que huyen
de la tarde
Con las costillas afirmando mi pena
y sus pasos de grillo
Busco a los oídos muertos por la oquedad
Busco la niebla en la voz distante
de los lomajes
Y la mano ausente que dejó de ayudarme
No encuentro la pulpa que me
extrajeron los aprendices
Me soy al lugar ignorado por mis sudores
Al deshielo de los infames
Hacia adentro por las heridas
Me voy con los pelícanos que huyen de la tarde
llevándome sus alas nocturnas
a donde ya no puedan
verme con mi desnudez
Y dejo aquí mis pálidas vestiduras
Y dejo también mi intelecto
En mi sombra dormirán mis hijas
Atadas por el instinto impermeable de mi verso
Y con ellas brotará la madrugada
Tal vez en un murmullo apasionado del sol
Dejo aquí a mi padre y a mi madre
Al padre y a la madre que soy o que puedo ser
Dejo a la amante de mis orillas
entre las sábanas y el olor a tempestad
Dejo el aire encinto
para que abierto nazca todo lo que
queda de mí
Hambre tardío
Mi último soplo
Dejo la vida afuera como las
gaviotas su aleteo taciturno
Después del amanecer he muerto
Antes de la última hora
Con una orquesta de clavos riendo en
mis costillas
Crucificado entre los extremos del
alba y su boca
He muerto
Ya no me quedan palabras
He muerto tan desnudo como nací
Tan desabrigado como el otoño
Mi alma ha salido
Me ha dejado en la cárcel de mi cuerpo
Soy ahora un millón de semillas
deambulando en otras arterias
Oh Hambre tardío
Mi respiro está multiplicado
El cuerpo me sobra como un lienzo
La piel se ha descolgado de mi entereza
Ya no vivo como las sierpes
Ya no vivo para los otros minerales
Estoy tan adentro de la vida
Tan afuera del precepto
Tan a era de la corriente que nos
roba el musgo y la danza
Tan adentro del instante y de la eternidad
Estoy tan exhausto
Tan rebelado
Tan dividido entre el aire el mar
y la tierra de la constancia
Tan enajenado como mi reciente
respiro terminal
Dónde estás semejante
Dónde tu miedo y tu orgullo
Dónde con mi abandono
Dónde las enormes primaveras que prometiste
Dónde los tambores de la prosperidad
Dónde están los labios que besaron
mi humildad
Dónde has sepultado la decadencia mía
que te ama
Y mi verso
Y mi pasión
Y mis ojos afilados
Y mi pobreza
Dónde botaste el fruto de las amapolas
Dónde mi palabra escupida
Dónde los momentos que sobrevivieron
a mi locura
Dónde mutilaste mi silencio y el
tuyo junto al mío
Dónde las gruesas horas de la lluvia
Cómo me duele la fábula
Cómo te pediré perdón por no haber
fallecido entonces cuando hube de nacer
Cómo quiero volar en un sueño
desde los campanarios ensordecedores
Y patibulario
Y flor de magnolio
Y sonata de mariposas
Purga de inocencia
Amor exacerbado en mis pómulos
La nada de pie sobre la
espátula de los segundos
Oh alarido de la tranquilidad
La niñez cual flecha desquiciada
El llanto encinto al despertar
Y sobre los árboles sólo huele
a viento de mediodía
La flama descansa detrás del humo ocurrido
Un paso y otro paso al desvelo
La distancia herida
Los caracoles
Su útero y mi moho estancado
en su cofre
Las sábanas arrugadas del desierto
donde viví y amé
Las ágatas caídas desde sus alas
El halcón celoso de su reino
El canto final
Oh Canto tardío como el hambre
Canto de las araucarias y de los
arrayanes de mi balcón
Olor de los espinos quemándose de soledad
Madera turbulenta adentro de mis
brazos aturdidos
Oh ceguera y plumaje
Y pena constructora de vertientes
Y suave navío de los horizontes
Cómo me duele la muerte que
me sonríe
Si sólo no te hubieses ido
La tierra seria azul y cada habitante una estrella
Sin el duende todo se parece a las cenizas
Cómo quiero que vuelva mi espíritu libertario
Si sólo no te hubieses ido
Si sólo la magia se hubiese
mojado de fraternidad
Si sólo hubieses permanecido en mis
huesos por otro siglo
Si sólo me hubieses rescatado de
la ávida modernidad
Sentada tu silueta en el escaño del parque infinito
ella me verá pasar sobre las
hojas del próximo otoño
Y llevarán bufanda las esculturas
rayadas de fierro
Y yo un carruaje desangrado en
mis pestañas
Debo a lo que vendrá del futuro
toda mi antigüedad decapitada
Y a la industria
todas la bellas piedras y los
listones secos de la melancolía
(Año 1993
9 página 111)
(c) Jorge del Río
Santiago de Chile
Acerca del autor:
Jorge del Río; poeta nacido en Santiago, 1955. Miembro de la Sociedad de Escritores de Chile,actualmente es Director de la Fundación Gonzalo Rojas. Ha participado en numerosos encuentros, presentaciones y lecturas poéticas de diversa índole y con distintos poetas nacionales y extranjeros. Sus obras publicadas son: Tiempos de Ensueño, 1986; De los Oleajes, 1988; Adiós a los Años duros, 1991; Hambre tardío, 1993; Los Poemas del Insomnio, 1996; Vuelvo al Origen, 1999; Y Soy de la Muerte, 2001; y "los Poemas del callejón de Adentro", 2004.
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