Revista cultural argentina Archivos del Sur se edita desde Buenos Aires- Argentina- Año 24- Edición 292 agosto de 2025- Registro de la propiedad intelectual Nro. 55060538 . Revista Archivos del Sur -La revista Archivos del Sur es propiedad de Araceli Isabel Otamendi Directora- Editora: Araceli Isabel Otamendi-. Blog de poetas de la revista Archivos del Sur
sábado, junio 18
Mi padre, mi héroe - Gloria Dávila Espinoza
Mi padre, mi héroe
Ya los años pasan como hojas secas
en viento huracanado,
ya la sombra arrecia su camino
como niebla sobre mares
ya sus pies cansados se entremezclan
con el tiempo, como oficio de banderas en sus astas
mas su recta es la vida y su eco es la voz
y ella pincela el mar, el cielo y la tierra.
Sus ojos han pulido las antorchas,
a la espera de pasos marciales en sus junios
sus manos han labrado la tierra,
como gota de agua que horada la piedra
y todos sus pensamientos todos
son alforjas para el pan que sopesa mi hambre,
es sensata su filosofía y si alguien justipreciara
su esencia, diría que es cima de monumentos.
Mi padre, mi héroe,
que como olas corre por mis venas
cual liviano pajarillo en vuelos
y en mi verbo crece alborozado
porque sabe que su lidia es y será
el cónclave de sabidurías todas.
He pensado que su mar es mi sol
y su sol es mi tierra labrada
y en la geografía de sus pasos
ya una luz se pincela
como faro a mis pies y sus caminos.
Quisiera tributarle a su labor
mas ni el diamante perfecto podrá
Equiparar lo que en suma fue su vida para mí
Los mares todos anhelan ser su fuerza
Mas ella no habita en el fondo de sus lechos
Porque el único hecho que sustenta su vivir
es de Dios, del universo y su Demiurgo.
En sus brazos he crecido
como cíclopes en el tiempo,
en sus verbos he vivido
como roca que enfrenta la fiereza del viento,
no hay cometa en los cielos
que con su amor no alzó vuelo;
y meciéndose con ternura infinita al compás
de todos los tiempos todos
hoy dibuje mi alegría que
en sus manos artesanas no fueran buriladas.
Mi Padre, mi héroe
clemente, sereno, sosegado
durmiente en sus mayus
acariciando sus fuegos,
bendición su nombre es:
Portal de glorias
Amalgamada de lid
Dicha toda
Reverdeciendo en el tiempo para ser
Engranaje de glorias eternas.
© Gloria Dávila Espinoza
Tingo María, 18 de Junio 2011
www.espacioblog.com/gloria-davila
imagen: Eugenio Daneri
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sábado, junio 11
Fabio Morábito, Oigo los coches
Video del poema "Oigo los coches" del escritor mexicano Fabio Morábito, difundido por el Canal Encuentro.
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domingo, mayo 29
David Fernández Rivera
Etiología del dolor
Todavía resuena en el elástico
de nuestra garganta de leña,
el portazo en los bastones
oxidados
de una espalda
que ya no puede volver atrás…
Hay un avispero de botones en el suelo,
y sus uñas se grapan
al tinte que recorre
el parabrisas geométrico
de un automóvil
bajo el recorrido circular
de la puerta.
Para ella,
todos los días
aprietan del mismo modo
la irritación incrustada
en el timbre
que responde bajo el hueco inflamado
en los escombros
de quien ya no quiere recordar.
Es entonces,
cuando los azadones metálicos del lacrimal
aprietan con fuerza
los surcos
de las cartas que ya no abre
en el miedo de impregnarse
de aquello que algún día descubrió
bajo el motor
que nos edifica
sobre los piñones engrasados
del rascacielos.
Sin embargo,
prefiere alejarse,
a través del cigarro
que filtra
la deformidad escolar
con la certeza inconclusa
en la muerte del poeta.
Es así como la astenia
sepulta el raspador
de quien sólo ve su crecimiento
en el trasatlántico
que navega sobre una cremallera
que hilvana con tornillos de azufre
el marco que retrata
la savia
en el insulto
donde los marineros atajan su indiferencia
con un troquel
plastificado en un residuo de monedas.
A ella le debemos tantos cementerios de asfalto,
donde se esfuerza en arrugar el neón de su sonrisa
sobre la agonía de unos bosques,
que sin saberlo,
todavía echa de menos…
La cordura del suicida
Las ballestas de los camiones
deslizaban en el pasador
de sus entrañas
la bombona rojiza
de una niña vestida de comunión.
En ella pude adivinar
la rejilla neumática
sobre el gancho que sostiene la vitrina quemada
en su tabique nasal.
Allí puedo verme cuando era niño,
y dibujaba en los folios en blanco de la escuela,
una estantería con las mismas hélices de juguete
que ahora pisotea la plomada del auxilio
bajo los pistones
ensangrentados del autobús.
Esta visión,
quiso alejarme de la persiana
para incrustar en cada paso
una granada de azufre
en el continente que seguía perforando
la tristeza
con la colmena
que enmascara mi lecho
en los vendajes
que cubren la grava del revólver
sobre la herida abierta
en el silencio del micrófono.
Mientras tanto,
la astenia colectiva
desplegaba una ovación
en los tacones
que esconden los pliegues de la savia,
a través de un zumbido que sumerge
bajo los calambres del metro,
la ilusión que ahora anestesia
el útero perdido
en el sudario blanquecino
de un caballito infantil…
Se detuvo el pulsómetro
y quise volver a verla,
sin embargo,
ya sólo quedaba un encaje blanco
en la misma niebla que atraganté
por entregarle mi mano
lejos del neón que discutía
más allá de la ventana.
(c) David Fernández Rivera
España
Acerca del autor:
David Fernández Rivera, poeta, actor, director, dramaturgo y artista plástico, ha publicado “Caminando entre brumas” (2004), “Sentimiento y luz” (2005), “Canciones de mi ausencia” (2005), “Corceles” (2006), “Entre la sombra y el grito” (2008), “Manifiesto del retorno y la liberación”, junto al poeta Ángel Padilla (2009), “Alambradas” (2010) y “Sahara” (2011). Esta precocidad la mostraría también en el mundo de la escena, puesto que Rivera siempre ha buscado una redefinición de la poesía, para materializarla en su plenitud sobre soportes tan diversos como la música, danza o teatro.
Tras realizar sus primeras performances poéticas mucho antes de la veintena, debutaría como actor profesional en el 2007. Posteriormente realizaría trabajos de interpretación en diferentes montajes de envergadura con diferentes compañías, alternando esta faceta con labores de dirección, como la realizada junto a Moira Chapman (directora del exitoso musical “Cabaret”) o para su propia compañía: “Compañía de David Fernández Rivera”.
Es reseñable también su labor de divulgación poética y cultural como locutor en tres emisoras gallegas a lo largo de los últimos años, así como su producción plástica, en la que reseñaríamos su actual instalación “Trepulco” y el proyecto escultórico – interactivo “Diábolo”.
Actualmente vive volcado para su compañía tras clausurar su primera gira con “Alambradas V.L.” y preparar las representaciones de “Hipnosis”. El teatro, junto con la poesía, es lo más representativo de un autor y director que ha conseguido generar una nueva entidad escénica al combinar muy acertadamente música, audiovisuales, teatro, escenografía y cualquier elemento con posibilidades comunicativas o negando la oportunidad de transmitir el reduccionismo de un mensaje racional como tentativa para llegar más hondo de sí mismo, y por ende, del espectador. Y aquí, llegaríamos a su actual producción artística centrada en denunciar conociendo aquello que todavía no puede ver.
Todo este trabajo saldrá a la luz con su poemario inédito “Ágata” y “Ecos de la noche”, su primer disco, que actualmente ya promociona en diferentes actuaciones a nivel internacional.
http://www.davidfernandezrivera.com/
http://www.davidfernandezrivera.es/
Myspace: www.myspace.com/davidfernndezrivera
Blog: http://www.davidfernandezriverapersonal.wordpress.com/
Canal Youtube: http://www.youtube.com/user/EraNoche
imagen: Joaquín Torres García (de la muestra en el MUNTREF)
David Fernández Rivera |
Etiología del dolor
Todavía resuena en el elástico
de nuestra garganta de leña,
el portazo en los bastones
oxidados
de una espalda
que ya no puede volver atrás…
Hay un avispero de botones en el suelo,
y sus uñas se grapan
al tinte que recorre
el parabrisas geométrico
de un automóvil
bajo el recorrido circular
de la puerta.
Para ella,
todos los días
aprietan del mismo modo
la irritación incrustada
en el timbre
que responde bajo el hueco inflamado
en los escombros
de quien ya no quiere recordar.
Es entonces,
cuando los azadones metálicos del lacrimal
aprietan con fuerza
los surcos
de las cartas que ya no abre
en el miedo de impregnarse
de aquello que algún día descubrió
bajo el motor
que nos edifica
sobre los piñones engrasados
del rascacielos.
Sin embargo,
prefiere alejarse,
a través del cigarro
que filtra
la deformidad escolar
con la certeza inconclusa
en la muerte del poeta.
Es así como la astenia
sepulta el raspador
de quien sólo ve su crecimiento
en el trasatlántico
que navega sobre una cremallera
que hilvana con tornillos de azufre
el marco que retrata
la savia
en el insulto
donde los marineros atajan su indiferencia
con un troquel
plastificado en un residuo de monedas.
A ella le debemos tantos cementerios de asfalto,
donde se esfuerza en arrugar el neón de su sonrisa
sobre la agonía de unos bosques,
que sin saberlo,
todavía echa de menos…
La cordura del suicida
Las ballestas de los camiones
deslizaban en el pasador
de sus entrañas
la bombona rojiza
de una niña vestida de comunión.
En ella pude adivinar
la rejilla neumática
sobre el gancho que sostiene la vitrina quemada
en su tabique nasal.
Allí puedo verme cuando era niño,
y dibujaba en los folios en blanco de la escuela,
una estantería con las mismas hélices de juguete
que ahora pisotea la plomada del auxilio
bajo los pistones
ensangrentados del autobús.
Esta visión,
quiso alejarme de la persiana
para incrustar en cada paso
una granada de azufre
en el continente que seguía perforando
la tristeza
con la colmena
que enmascara mi lecho
en los vendajes
que cubren la grava del revólver
sobre la herida abierta
en el silencio del micrófono.
Mientras tanto,
la astenia colectiva
desplegaba una ovación
en los tacones
que esconden los pliegues de la savia,
a través de un zumbido que sumerge
bajo los calambres del metro,
la ilusión que ahora anestesia
el útero perdido
en el sudario blanquecino
de un caballito infantil…
Se detuvo el pulsómetro
y quise volver a verla,
sin embargo,
ya sólo quedaba un encaje blanco
en la misma niebla que atraganté
por entregarle mi mano
lejos del neón que discutía
más allá de la ventana.
(c) David Fernández Rivera
España
Acerca del autor:
David Fernández Rivera, poeta, actor, director, dramaturgo y artista plástico, ha publicado “Caminando entre brumas” (2004), “Sentimiento y luz” (2005), “Canciones de mi ausencia” (2005), “Corceles” (2006), “Entre la sombra y el grito” (2008), “Manifiesto del retorno y la liberación”, junto al poeta Ángel Padilla (2009), “Alambradas” (2010) y “Sahara” (2011). Esta precocidad la mostraría también en el mundo de la escena, puesto que Rivera siempre ha buscado una redefinición de la poesía, para materializarla en su plenitud sobre soportes tan diversos como la música, danza o teatro.
Tras realizar sus primeras performances poéticas mucho antes de la veintena, debutaría como actor profesional en el 2007. Posteriormente realizaría trabajos de interpretación en diferentes montajes de envergadura con diferentes compañías, alternando esta faceta con labores de dirección, como la realizada junto a Moira Chapman (directora del exitoso musical “Cabaret”) o para su propia compañía: “Compañía de David Fernández Rivera”.
Es reseñable también su labor de divulgación poética y cultural como locutor en tres emisoras gallegas a lo largo de los últimos años, así como su producción plástica, en la que reseñaríamos su actual instalación “Trepulco” y el proyecto escultórico – interactivo “Diábolo”.
Actualmente vive volcado para su compañía tras clausurar su primera gira con “Alambradas V.L.” y preparar las representaciones de “Hipnosis”. El teatro, junto con la poesía, es lo más representativo de un autor y director que ha conseguido generar una nueva entidad escénica al combinar muy acertadamente música, audiovisuales, teatro, escenografía y cualquier elemento con posibilidades comunicativas o negando la oportunidad de transmitir el reduccionismo de un mensaje racional como tentativa para llegar más hondo de sí mismo, y por ende, del espectador. Y aquí, llegaríamos a su actual producción artística centrada en denunciar conociendo aquello que todavía no puede ver.
Todo este trabajo saldrá a la luz con su poemario inédito “Ágata” y “Ecos de la noche”, su primer disco, que actualmente ya promociona en diferentes actuaciones a nivel internacional.
http://www.davidfernandezrivera.com/
http://www.davidfernandezrivera.es/
Myspace: www.myspace.com/davidfernndezrivera
Blog: http://www.davidfernandezriverapersonal.wordpress.com/
Canal Youtube: http://www.youtube.com/user/EraNoche
imagen: Joaquín Torres García (de la muestra en el MUNTREF)
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David Fernández Rivera,
Suplemento de poesía 2011
domingo, mayo 8
El fuego que he prendido - poesía quechua
El fuego que he prendido
El fuego que he prendido en la montaña,
El ischu que encendí en la cumbre,
Estará llameando,
Estará ardiendo.
¡Oh, mira si aún llamea la montaña!
Y si hay fuego, ¡anda niña!
Con tus lágrimas puras
Apaga el fuego:
Llora sobre el incendio
Y tórnalo en ceniza, con tus lágrimas puras.
(recogido por José María Arguedas)
Del libro Poesía quechua
La bárbara tristeza
Ediciones Leviatán, Buenos Aires
viernes, abril 29
Iván Fernández Frías
OCÉANOS: UNA FANTASÍA
LA MAR NO ESTÁ
Pobre infeliz el niño
que quiere ver la mar,
La mar no está en Madrid
niño, la mar no está
La mar ha salido un momento
bajo el sol a esperar
a que regrese el lucero
blanco como el cristal
Pobre infeliz el niño
que no puede ver la mar
En un trocito de cielo
el niño se quiere bañar
La mar no está en Madrid
niño, la mar no está
Pobre infeliz el niño
que no conoce la mar
AGUA DE VIDA SOY, VERTIDA PARA LOS HOMBRES SEDIENTOS
¡Cómo te pareces al agua, alma del hombre!
¡Cómo te pareces al viento, destino del hombre!
Johann Wolfgang Goethe
Sólo una vida acuática es digna de vivirse,
escurriéndose entre los viejos acantilados,
capaz de enfrentarse al golpe certero del destino,
al espumoso aliento de un titán enloquecido
Cómo un pescador que canta una vieja melodía
tantas veces cantada que se ha resquebrajado,
teje sus ilusiones el hombre en una red caótica,
lanzada hacia un porvenir que será agua o sangre
Sólo una vida acuosa, capaz de empapar las piedras
que se deslizan sinuosas como motas en el vacío,
restos humeantes en el caldero de la Ciencia;
sólo una vida líquida puede lamer las heridas del hombre
Sólo aquella vida, anestesiada a los excesos,
hiperactiva en buscar nuevos senderos,
ociosa por independiente, cálida
por la sonrisa, será agua: será tal Vida.
Una vida que ventea con la Balanza, con Los Gemelos,
una vida de Acuario, el mes destructor en Babilonia,
el mes de la vieja maldición de las lluvias, así llamado
por hombres que temen el envite de la duda
Ramman, dios de las tormentas, vivió una vida tal,
una vida condenada a una divinidad maldita,
un dios que lloró lágrimas por no ser hombre,
por una marca de nacimiento con forma de ánfora
Una vida cambiante ¡Ah! Eso es una vida digna de vivirse,
Ganimedes exigiendo al patriarca néctar infinito,
intuición eterna de Acuario frente al vuelo del águila,
símbolo del fluir constante de los ideales
CUADERNO DE BITÁCORA
“El mar. Sal en los labios/que beso, y esa gota
que va rodando, ajena,/por mejilla sin llanto”
Pedro Salinas
Yo, altivo, viento de cara, majestuoso como en una ilusión,
cabalgando sobre un océano desbocado que rugía colérico;
deformada mueca en mi semblante que palidece: Miedo,
y a la vez, atónito ante el baile que se diría ofrecido en mi honor
O quizás, erraba yo en la traducción de las notas musicales, y
sólo sonaba como canto fúnebre ante una más que posible huida
de la vida; sólo miedo, probablemente, más miedo intenso, tan
desgarrador, tan enraizado, que diríase profundamente humano
Chillan todas las astillas de la vieja goleta que perece, y nos arrastra,
como una mole escandalosa atada al cuello, al profundo añil salvaje,
allí donde siempre es calma y los tritones perlados pugnan entre ellos
por los encantos primogénitos de las sirenas de dorado cabello
Sombras en mí rededor se arremolinan; cantan en siniestra
letanía : “Olvido”; pero aprieto los dientes, ya desesperado y
viendo inútil toda huida, el mar, el coloso indómito de tez cristal
me arroja azarosamente a las inmediateces altivas de la esperanza
Subo, ¡Yo! miedo en los huesos y calma completa en rojo fundida
pues el sol ya desperezaba sobre un horizonte que era niebla
donde el fulgente astro explicaba en magistral clase a los marinos
quien ostenta orgulloso el poder absoluto en alta mar
Iván Fernández Frías nació en Santander (España) en 1985 y fue a Madrid para estudiar. Licenciado en Filosofía en la Universidad Complutense, recientemente defendió el trabajo de investigación en el Master de Estudios Avanzados de Filosofía en la misma U.C.M con la especialidad en Metafísica; el título de la misma es “F.D.E Scheleiermacher: la formación de la subjetividad a través del comprender (o de cómo el hombre y el mundo se influyen y cómo se diferencian)”.
Actualmente está escribiendo su tesis doctoral sobre la filosofía de Spinoza y el Idealismo Alemán, bajo la tutela del profesor José Luis Villacañas Berlanga, en la misma U.C.M. Escribe desde siempre, y su interés literario está influenciado por la literatura clásica de Alemania y el Sturm und Drang: Goethe, Schiller, Klopstock, Novalis …
Publicaciones:
Nietzsche a través del espejo. Teoría nietzscheana del conocimiento; en Actas: VI Jornadas de investigación en psicología, Santander (2006).
ISBN: 13-978-84-691-7321-6
La fiesta de la sombra; en Revista Literaria El Cuervo nº9, Concepción de Uruguay, Argentina (2010)
Poesías; en La sombra nº13 Año VII pp.56-58, Getafe (Madrid)
ISSN: 1697-8714
Me pierdo; en Revista Mephisto, Gaceta Literaria Humanista Universitaria Año IV-Número 7, p.19, Madrid (2010).
ISSN: 1887-522X
Las edades del hombre; en álter Ego Literatura nº6, pp.12-13, Alcobendas, Madrid (2010)
Depósito Legal: M-30234-2010
imagen:
SOROLLA y BASTIDA, Joaquín En la costa de Valencia, 1898 |
Técnica/Material/s: Oleo Soporte: Tela 57 x 88,5 cm. Pintura Española. Fines del S. XIX y principios del S.XX. colección permanente Museo Nacional de Bellas Artes, República Argentina |
jueves, abril 28
Luis Alberto Ambroggio
TURNO CON EL CRÍTICO
Doctor, le traigo un yo poético recluso
para que lo examine bajo su lupa.
Que le confiese su narcisismo con los verbos,
la oscuridad acumulada bajo sus frágiles muros,
sus enojos incontrolables con las estatuas de cera;
por qué rehusa ser construido por los sueños
y desconstruido por tizas de largas uñas;
cómo sus sollozos crujen en estrofas cinceladas
y un silencio bien portado enmudece sus gritos.
Que le cuente sus juegos insensatos con la luna,
redondez fiel que cada tarde lo visita,
y las tempestuosas pesadillas con iniciales sueltas.
Indague si está hecho de otra esencia, doble que ama
sus amantes y destapa sus gestos olvidados,
sus frutos, huesos que florecen sonrientes en la noche;
si sus padres se han muerto; si es un pájaro perdido
yendo de templo en templo, torres mortecinas,
chocando a veces con lumbres, ventanales y fuegos.
Que le detalle el rosario de sus orgasmos, su sable prolífico,
las cadenas de mil dolores que a diario por otros reza
y porqué se viste de estilo y se desnuda en público
desafiando con su capricho hartos cánones y consejos.
Que le abra sus baúles con harapos de espejos, humos,
ecos con la suavidad turbia de tres códigos promiscuos
y también el corazón que rema violentamente melodías
de amor y de pérdida, tonos clásicos y a la vez profanos.
Ese yo, temible y frágil como un ángel,
tuvo la audacia, la culpa y la suerte de escribir poemas.
Cuando usted, doctor, lo explique,
acaso todos nos entendamos.
Washington D.C., 28 de junio de 2002.
©Luis Alberto Ambroggio (El testigo se desnuda,Madrid : 2002).
imagen: Gego, s/t, (1961) (de la muestra en el Malba)
de amor y de pérdida, tonos clásicos y a la vez profanos.
Ese yo, temible y frágil como un ángel,
tuvo la audacia, la culpa y la suerte de escribir poemas.
Cuando usted, doctor, lo explique,
acaso todos nos entendamos.
Washington D.C., 28 de junio de 2002.
©Luis Alberto Ambroggio (El testigo se desnuda,
imagen: Gego, s/t, (1961) (de la muestra en el Malba)
domingo, abril 24
Emily Dickinson
Saber llevar nuestra porción de noche
Saber llevar nuestra porción de noche
O de mañana pura;
Llenar nuestro vacío con desprecio,
Llenarlo de ventura .
Aquí una estrella, y otra estrella lejos:
Alguna se extravía.
Aquí una niebla, más allá otra niebla,
Pero después el Día.
(c) Emily Dickinson
(hacia 1859)
Selección y version de M. Manent
Visor, Madrid , 1979
imagen: Fotografía (c) Horacio Coppola
jueves, abril 21
Miguel Rual
El Moderno Prometeo
Sí, el fuego es una boca
con el apéndice inflamado.
Mi pelo en llamas,
lleno de bocas,
apendicitis.
Y el agujero
a través de la pared,
por el que me observa
el pájaro
negro
de mi vida,
con ojos de reptil.
Las sábanas son cera
fundida
y yo el molde
de una vela,
de un cirio encendido
con el fuego de Prometeo.
Soy oxígeno en combustión,
soy bocas en combustión,
soy hombre encadenado,
y mi hígado,
se regenera.
Sí, el fuego es una boca
con el apéndice inflamado.
Mi pelo en llamas,
lleno de bocas,
apendicitis.
Y el agujero
a través de la pared,
por el que me observa
el pájaro
negro
de mi vida,
con ojos de reptil.
Las sábanas son cera
fundida
y yo el molde
de una vela,
de un cirio encendido
con el fuego de Prometeo.
Soy oxígeno en combustión,
soy bocas en combustión,
soy hombre encadenado,
y mi hígado,
se regenera.
(c) Miguel Rual
Asturias
España
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Suplemento de poesía 2011
sábado, abril 16
Gloria Dávila Espinoza
Anathema al Dios Pacal - Ofrenda
No vengas a pedirme tus pasos en Ñhañhú,
no, no me pidas tus piedras en cinceles escritos en Náhuatl
porque no es hora aún
porque no es hora
apenas soy la risa
apenas exhalo mi aliento para verme erigida en danzas toltecas
apenas,
apenas,
apenas,
apenas me asomo a espejos y ecos entre sombras
para ser trigal perfumado, convertido en elote para tus vísceras frías
el que hoy, se erige cual reloj de los tiempos sin tiempos.
En Náhuatl, a pedirme no vengan tus pasos
porque hoy, no hay tardes oscuras en garras que sostienen abismos
ni jadeantes barrotes perdidos en la sombra de un eco
la cuerva ha parido una honda recta para siempre,
por eso no vengas a soñar en mi lecho despierto
porque el páramo es níveo en su andar
y el andar es fuego en su sable.
Por eso, por eso te pido
no arranques rituales que escarban incurso al Ens Nature,
porque el Ens Seminis en su Mezquital
y en sus danzas de Quetzalcóatl
-serpiente emplumada habitada desde siempre-
son hoy flor de loto para el Dios Pacal
voy a erigir mi agotada consciencia a implorar
que en collares en triángulo se sumen su luz
y el sulfuro y dialécticas
en sus piedras y pasos
retomen su aliento por eterno.
Es por eso que acudo a la espera
por eso es que porto los dientes y garras de cascabeles felinos
por eso que porto jaguares marinos con plumas de ave real en mis ojos
es por eso que acudo apretando caminos a soñar en el Mu de las esporas
para ser el magma de entrañas fierales.
Vida, si hoy arribas a pedirme tus pasos en Runas
esgrimiendo pensamientos en laberintos
volaré en pedazos
y sentimientos
y miradas de escaleras
en templos del Sol serán
mis pieles fragmentadas
y angustias no serán más mis alforjas de ser tu heredera,
al roce de escamas en llantos de sangre
que sacuden memorias,
cual amapolas repletas de garfios
que yerguen espinas en sus pétalos.
Vida, no vengas a pedirme la ira
incursa
Iiiiiiiiiiiiiiiaaaaaaaaaaaaaoo
Aaaaaauuuuuuuuuuuuuumm
y el cadalso y espadas tras miradas perdidas de una roca hoy herida
fluirán en su tallo para ser eslabón de explosiones en Tonantzin.
No habrá miradas lejanas en hijuelos
sino arañazos de una mano
por el viento quebrado en miradas en el iris de tus ojos de Turmanya
para ser gotas de rocío en mi ramas perdidas iré tras tus pasos
y que desde los fondos de tus mares extraviados
arañas aladas emerjan para darme por siempre tu cáliz.
Tú no dirás más todavía
que sois una garza real alada,
no mas tus lenguas aborrecerán su destino
no mas sumisión de telares en su ocaso,
al deber caigo
y escarcho el sol en pretéritos llantos en cenizas
y exhalo al viento mi tierra, su fuego, tu Pajsy y sus wayrapuqllanas.
Es hora nona
al camino en Náhuatl
ana the ma
jirkas,
mayus,
arañas,
huesos,
graznidos;
argamasas,
lianas al filo de la kantuta en navajas filosas
navajas filosas al filo de la kantuta en lianas
plumas de indios
ñhañhús,
toltecas,
en tu valle y cumbres repletos de nogaltoltecas,
en tus ríos y piedras preciosas
desde siempre y para siempre
cáliz y fuego de antorchas para tu Ens Nature
Ahhhhhaaaaaaa yaaaaaaaaaaaaaaahhhhh
Tsukarimuyyyyyyy
Tsacarimuyyyyy
hampirimuyyyyyyyyyy
Mama Tonantzin
Taita Quetzalcoatl
Taita Nahualpitzintli Quetzalcoatl
Ahhhhhhh yaaaaaaaaaaa
Kesh ante ti.
© Gloria Dávila Espinoza
Perú
6º Equinoccio Enlace Huapalcalli 2011,
1er Encuentro Indígena Latinoamericano
3er Encuentro Latinoamericano de Escritores
México 18-25 marzo 2011
Anathema (lo he concebido por su etimología que quiere decir Ofrenda a los Dioses)
Nahualpitzintli .- significa «Príncipe de los nahuas»
Quetzalcoatl.- Quetzal Coatl» viene a significar, también «Cara de jade»
Ver: http://poesias-y-nirvanas.
Gloria Dávila Espinoza
www.espacioblog.com/gloria- davila
www.espacioblog.com/gloria-
jueves, abril 14
Jorge Castañeda
Patagonia
Reino de plantas enanas
Y de piedras tutelares
Tiempo perdido en el tiempo
Sus últimos avatares.
Misterios en la espesura
Donde alocan los imanes
El paso de las centurias
Sus edades primordiales.
Fundación en los ancestros
Sus luces crepusculares
Rosa vana de los vientos
Luna por los escoriales.
Imperio de las tacuaras
Oblicuas y desiguales
El Toquí ceremonial
Y de piedra los corrales.
Estepa en el horizonte
Sus dioses arteriales
Panteón viejo Olimpo caído
Su estatura de gigantes.
Recuerdos de la memoria
Sus llamadas ancestrales
Tiempo que llama de lejos
Para descifrar sus claves.
Me voy. El Sur es mi Norte
Sus estrellas son mi sangre.
Aguardando entre celajes.
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Jorge Castañeda,
Patagonia,
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Suplemento de poesía 2011
viernes, abril 8
Alicia Poderti
Alicia Poderti |
LOS INMIGRANTES
I.
Los barcos crecían
hasta tocar la tierra.
Buscaban sus intrépidas geografías.
Encontraban
ciudades transparentes,
hurañas soledades,
distinta lluvia mojando el regazo de otros árboles,
los arados esperando en cavidades secretas.
Como aquellos,
los primeros viajeros soñadores,
en la orilla construyeron
la Gran Cabaña
que descifrara sus enigmas.
Trocaron sus mapas redondos
por planos manuscritos
surcados de tesoros y leyendas selváticas,
Cambiaron sus medallas y empuñaduras
por diccionarios
repletos de huestes
y palabras.
II.
Durmieron a la intemperie,
escuchando los verdes pasos subterráneos,
disfrazando las nuevas constelaciones,
fundiendo sus rostros
en el espejo de estos ríos.
Desbordados.
Despertaron
palpitando el eco de Guamán Poma y Viracocha.
Y vieron pasar las alas enlutadas,
los cantos devorados,
las lágrimas aguerridas de los hombres.
Antiguos.
Se sobresaltaron con el rumor de las flores cortadas,
con un pacto de armaduras milenarias,
con el rito arterial sepultado en la espesura.
Destituidas civilizaciones los observaban
a través de los signos
tallados en runas y magmas volcánicos.
III.
Decidieron que América era el centro del mundo.
El Lugar.
Donde volverían a sonar los acordeones,
las guitarras,
los tambores de sus antepasados.
Se poblaban de casas las distancias,
las calles se llenaban de panaderías y de pájaros.
Pero una vez al año
se miraban entre sí.
Recordando
los bastones de sus abuelos,
las escalinatas de brumas,
los amores ancestrales
que engendraran sus culturas.
Sus lenguas
dispersas en caminos lejanos.
IV.
Gritaron
a viva voz su catarata de recuerdos:
los bastiones sumergidos,
las estepas y archipiélagos malheridos.
En los buques
quedaron sus abanicos,
sus alcázares, sus castillos,
sus abedules nevados
y sus jazmines.
Multiplicando
sus identidades,
en la oración crepuscular,
en las navidades,
en las copas sin latitud,
en el fuego
atropellándose en el embarcadero imaginado.
En el baile bajo los faroles incandescentes,
en los mercados repletos de plumas y pescados,
de mentas y naranjas, de lechugas y ajíes presurosos,
de quesos y vinos.
Relampagueantes.
V.
Ellos nos vieron,
en la proyección magnetizada del tiempo,
más allá de la muerte,
de los enigmas generacionales.
Cuando decidieron dilatar sus noches
y enterraron sus monedas, sus cartas
sus guerras,
los aromas y atavíos de sus parajes.
Dieron vida a los hijos, a los nietos.
Sangres distantes que fluyen,
fruto de la aventura
Sangres mediterráneas o costeras,
de sastres, de labriegos, de guerreros, de marinos
que llegaron sin hierro,
sin hilo, sin costas y sin tierras.
Con pasión y con sueños.
Con la esperanza.
“Esta es nuestra tierra,
la destellante muralla andina,
donde los reyes muertos viven todavía
donde los hombres de los barcos
desafiaron su destino.”
(c) Alicia Poderti
del Libro PRIMERA HERIDA, 2002, Prólogo: Miguel Espejo.
Etiquetas:
Alicia Poderti,
Suplemento de poesía 2011
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