sábado, junio 18

Mi padre, mi héroe - Gloria Dávila Espinoza



Mi padre, mi héroe




Ya los años pasan como hojas secas

en viento huracanado,

ya la sombra arrecia su camino

como niebla sobre mares

ya sus pies cansados se entremezclan

con el tiempo, como oficio de banderas en sus astas

mas su recta es la vida y su eco es la voz

y ella pincela el mar, el cielo y la tierra.





Sus ojos han pulido las antorchas,

a la espera de pasos marciales en sus junios

sus manos han labrado la tierra,

como gota de agua que horada la piedra

y todos sus pensamientos todos

son alforjas para el pan que sopesa mi hambre,

es sensata su filosofía y si alguien justipreciara

su esencia, diría que es cima de monumentos.





Mi padre, mi héroe,

que como olas corre por mis venas

cual liviano pajarillo en vuelos

y en mi verbo crece alborozado

porque sabe que su lidia es y será

el cónclave de sabidurías todas.



He pensado que su mar es mi sol

y su sol es mi tierra labrada

y en la geografía de sus pasos

ya una luz se pincela

como faro a mis pies y sus caminos.



Quisiera tributarle a su labor

mas ni el diamante perfecto podrá

Equiparar lo que en suma fue su vida para mí

Los mares todos anhelan ser su fuerza

Mas ella no habita en el fondo de sus lechos

Porque el único hecho que sustenta su vivir

es de Dios, del universo y su Demiurgo.



En sus brazos he crecido

como cíclopes en el tiempo,

en sus verbos he vivido

como roca que enfrenta la fiereza del viento,

no hay cometa en los cielos

que con su amor no alzó vuelo;

y meciéndose con ternura infinita al compás

de todos los tiempos todos

hoy dibuje mi alegría que

en sus manos artesanas no fueran buriladas.



Mi Padre, mi héroe

clemente, sereno, sosegado

durmiente en sus mayus

acariciando sus fuegos,

bendición su nombre es:

Portal de glorias

Amalgamada de lid

Dicha toda

Reverdeciendo en el tiempo para ser

Engranaje de glorias eternas.







© Gloria Dávila Espinoza


Tingo María, 18 de Junio 2011






www.espacioblog.com/gloria-davila

imagen: Eugenio Daneri

sábado, junio 11

Fabio Morábito, Oigo los coches



Video del poema "Oigo los coches" del escritor mexicano Fabio Morábito, difundido por el Canal Encuentro.

domingo, mayo 29

David Fernández Rivera





















David Fernández Rivera





















Etiología del dolor






Todavía resuena en el elástico

de nuestra garganta de leña,

el portazo en los bastones

oxidados

de una espalda



que ya no puede volver atrás…



Hay un avispero de botones en el suelo,

y sus uñas se grapan

al tinte que recorre

el parabrisas geométrico

de un automóvil

bajo el recorrido circular

de la puerta.



Para ella,

todos los días

aprietan del mismo modo

la irritación incrustada

en el timbre

que responde bajo el hueco inflamado

en los escombros



de quien ya no quiere recordar.



Es entonces,

cuando los azadones metálicos del lacrimal

aprietan con fuerza

los surcos

de las cartas que ya no abre

en el miedo de impregnarse

de aquello que algún día descubrió

bajo el motor

que nos edifica

sobre los piñones engrasados

del rascacielos.



Sin embargo,

prefiere alejarse,

a través del cigarro

que filtra

la deformidad escolar

con la certeza inconclusa

en la muerte del poeta.









Es así como la astenia

sepulta el raspador

de quien sólo ve su crecimiento

en el trasatlántico

que navega sobre una cremallera

que hilvana con tornillos de azufre

el marco que retrata

la savia

en el insulto

donde los marineros atajan su indiferencia

con un troquel

plastificado en un residuo de monedas.



A ella le debemos tantos cementerios de asfalto,

donde se esfuerza en arrugar el neón de su sonrisa

sobre la agonía de unos bosques,

que sin saberlo,



todavía echa de menos…



































































La cordura del suicida







Las ballestas de los camiones

deslizaban en el pasador

de sus entrañas

la bombona rojiza

de una niña vestida de comunión.



En ella pude adivinar

la rejilla neumática

sobre el gancho que sostiene la vitrina quemada

en su tabique nasal.



Allí puedo verme cuando era niño,

y dibujaba en los folios en blanco de la escuela,

una estantería con las mismas hélices de juguete

que ahora pisotea la plomada del auxilio

bajo los pistones

ensangrentados del autobús.



Esta visión,

quiso alejarme de la persiana

para incrustar en cada paso

una granada de azufre

en el continente que seguía perforando

la tristeza

con la colmena

que enmascara mi lecho

en los vendajes

que cubren la grava del revólver

sobre la herida abierta

en el silencio del micrófono.



Mientras tanto,

la astenia colectiva

desplegaba una ovación

en los tacones

que esconden los pliegues de la savia,

a través de un zumbido que sumerge

bajo los calambres del metro,

la ilusión que ahora anestesia

el útero perdido

en el sudario blanquecino

de un caballito infantil…















Se detuvo el pulsómetro

y quise volver a verla,

sin embargo,

ya sólo quedaba un encaje blanco

en la misma niebla que atraganté

por entregarle mi mano

lejos del neón que discutía

más allá de la ventana.

(c) David Fernández Rivera

España
 
Acerca del autor:
 
 
David Fernández Rivera, poeta, actor, director, dramaturgo y artista plástico, ha publicado “Caminando entre brumas” (2004), “Sentimiento y luz” (2005), “Canciones de mi ausencia” (2005), “Corceles” (2006), “Entre la sombra y el grito” (2008), “Manifiesto del retorno y la liberación”, junto al poeta Ángel Padilla (2009), “Alambradas” (2010) y “Sahara” (2011). Esta precocidad la mostraría también en el mundo de la escena, puesto que Rivera siempre ha buscado una redefinición de la poesía, para materializarla en su plenitud sobre soportes tan diversos como la música, danza o teatro.




Tras realizar sus primeras performances poéticas mucho antes de la veintena, debutaría como actor profesional en el 2007. Posteriormente realizaría trabajos de interpretación en diferentes montajes de envergadura con diferentes compañías, alternando esta faceta con labores de dirección, como la realizada junto a Moira Chapman (directora del exitoso musical “Cabaret”) o para su propia compañía: “Compañía de David Fernández Rivera”.



Es reseñable también su labor de divulgación poética y cultural como locutor en tres emisoras gallegas a lo largo de los últimos años, así como su producción plástica, en la que reseñaríamos su actual instalación “Trepulco” y el proyecto escultórico – interactivo “Diábolo”.



Actualmente vive volcado para su compañía tras clausurar su primera gira con “Alambradas V.L.” y preparar las representaciones de “Hipnosis”. El teatro, junto con la poesía, es lo más representativo de un autor y director que ha conseguido generar una nueva entidad escénica al combinar muy acertadamente música, audiovisuales, teatro, escenografía y cualquier elemento con posibilidades comunicativas o negando la oportunidad de transmitir el reduccionismo de un mensaje racional como tentativa para llegar más hondo de sí mismo, y por ende, del espectador. Y aquí, llegaríamos a su actual producción artística centrada en denunciar conociendo aquello que todavía no puede ver.



Todo este trabajo saldrá a la luz con su poemario inédito “Ágata” y “Ecos de la noche”, su primer disco, que actualmente ya promociona en diferentes actuaciones a nivel internacional.

http://www.davidfernandezrivera.com/



http://www.davidfernandezrivera.es/

Myspace: www.myspace.com/davidfernndezrivera

Blog: http://www.davidfernandezriverapersonal.wordpress.com/

Canal Youtube: http://www.youtube.com/user/EraNoche
 
imagen: Joaquín Torres García (de la muestra en el MUNTREF)

domingo, mayo 8

El fuego que he prendido - poesía quechua



El fuego que he prendido

El fuego que he prendido en la montaña,
El ischu que encendí en la cumbre,
Estará llameando,
Estará ardiendo.

¡Oh, mira si aún llamea la montaña!
Y si hay fuego, ¡anda niña!
Con tus lágrimas puras
Apaga el fuego:
Llora sobre el incendio
Y tórnalo en ceniza, con tus lágrimas puras.

(recogido  por José María Arguedas)

Del libro Poesía quechua
La bárbara tristeza
Ediciones Leviatán, Buenos Aires


viernes, abril 29

Iván Fernández Frías



OCÉANOS: UNA FANTASÍA

LA MAR NO ESTÁ

Pobre infeliz el niño
que quiere ver la mar,
La mar no está en Madrid
niño, la mar no está

La mar ha salido un momento
bajo el sol a esperar
a que regrese el lucero
blanco como el cristal

Pobre infeliz el niño
que no puede ver la mar

En un trocito de cielo
el niño se quiere bañar
La mar no está en Madrid
niño, la mar no está

Pobre infeliz el niño
que no conoce la mar



AGUA DE VIDA SOY, VERTIDA PARA LOS HOMBRES SEDIENTOS
¡Cómo te pareces al agua, alma del hombre!
 ¡Cómo te pareces al viento, destino del hombre!
Johann Wolfgang Goethe
Sólo una vida acuática es digna de vivirse,
escurriéndose entre los viejos acantilados,
capaz de enfrentarse al golpe certero del destino,
al espumoso aliento de un titán enloquecido

Cómo un pescador que canta una vieja melodía
tantas veces cantada que se ha resquebrajado,
teje sus ilusiones el hombre en una red caótica,
lanzada hacia un porvenir que será agua o sangre

Sólo una vida acuosa, capaz de empapar las piedras
que se deslizan sinuosas como motas en el vacío,
restos humeantes en el caldero de la Ciencia;
sólo una vida líquida puede lamer las heridas del hombre

Sólo aquella vida, anestesiada a los excesos,
hiperactiva en buscar nuevos senderos,
ociosa por independiente, cálida
por la sonrisa, será agua: será tal Vida.

Una vida que ventea con la Balanza, con Los Gemelos,
una vida de Acuario, el mes destructor en Babilonia,
el mes de la vieja maldición de las lluvias, así llamado
por hombres que temen el envite de la duda

Ramman, dios de las tormentas, vivió una vida tal,
una vida condenada a una divinidad maldita,
un dios que lloró lágrimas por no ser hombre,
por una marca de nacimiento con forma de ánfora

Una vida cambiante ¡Ah! Eso es una vida digna de vivirse,
Ganimedes exigiendo al patriarca néctar infinito,
intuición eterna de Acuario frente al vuelo del águila,
símbolo del fluir constante de los ideales















CUADERNO DE BITÁCORA
“El mar. Sal en los labios/que beso, y esa gota
que va rodando, ajena,/por mejilla sin llanto”
Pedro Salinas

Yo, altivo, viento de cara, majestuoso como en una ilusión,
cabalgando sobre un océano desbocado que rugía colérico;
deformada mueca en mi semblante que palidece: Miedo,
y a la vez, atónito ante el baile que se diría ofrecido en mi honor

O quizás, erraba yo en la traducción de las notas musicales, y
sólo sonaba como canto fúnebre ante una más que posible huida
de la vida; sólo miedo, probablemente, más miedo intenso, tan
desgarrador, tan enraizado, que diríase profundamente humano

Chillan todas las astillas de la vieja goleta que perece, y nos arrastra,
como una mole escandalosa atada al cuello, al profundo añil salvaje,
allí donde siempre es calma y los tritones perlados pugnan entre ellos
por los encantos primogénitos de las sirenas de dorado cabello

Sombras en mí rededor se arremolinan; cantan en siniestra
letanía : “Olvido”; pero aprieto los dientes, ya desesperado y
viendo inútil toda huida, el mar, el coloso indómito de tez cristal
me arroja azarosamente a las inmediateces altivas de la esperanza

Subo, ¡Yo! miedo en los huesos y calma completa en rojo fundida
pues el sol ya desperezaba sobre un horizonte que era niebla
donde el fulgente astro explicaba en magistral clase a los marinos
quien ostenta orgulloso el poder absoluto en alta mar

(c) Iván Fernández Frías
España

Iván Fernández Frías nació en Santander (España) en 1985 y fue  a Madrid para estudiar. Licenciado en Filosofía en la Universidad Complutense, recientemente defendió el trabajo de investigación en el Master de Estudios Avanzados de Filosofía  en la misma U.C.M con la especialidad en Metafísica; el título de la misma es “F.D.E Scheleiermacher: la formación de la subjetividad a través del comprender (o de cómo el hombre y el mundo se influyen y cómo se diferencian)”.
Actualmente está escribiendo su tesis doctoral sobre la filosofía de Spinoza y el Idealismo Alemán, bajo la tutela del profesor José Luis Villacañas Berlanga, en la misma U.C.M. Escribe desde siempre, y su interés literario está influenciado por la literatura clásica de Alemania y el Sturm und Drang: Goethe, Schiller, Klopstock, Novalis …

Publicaciones:
Nietzsche a través del espejo. Teoría nietzscheana del conocimiento; en  Actas: VI Jornadas de investigación en psicología, Santander (2006).
ISBN: 13-978-84-691-7321-6

La fiesta de la sombra; en  Revista Literaria El Cuervo nº9, Concepción de Uruguay, Argentina (2010)

Poesías; en La sombra nº13 Año VII pp.56-58, Getafe (Madrid)
ISSN: 1697-8714

Me pierdo; en Revista Mephisto, Gaceta Literaria Humanista Universitaria Año IV-Número 7, p.19, Madrid (2010).
ISSN: 1887-522X


Las edades del hombre; en álter Ego Literatura nº6, pp.12-13, Alcobendas, Madrid (2010)
Depósito Legal: M-30234-2010


imagen:


SOROLLA y BASTIDA, Joaquín
En la costa de Valencia, 1898
Técnica/Material/s: Oleo
Soporte: Tela
57 x 88,5 cm.

Pintura Española. Fines del S. XIX y principios del S.XX.

colección permanente Museo Nacional de Bellas Artes, República Argentina

jueves, abril 28

Luis Alberto Ambroggio





TURNO CON EL CRÍTICO

Doctor, le traigo un yo poético recluso
para que lo examine bajo su lupa.
Que le confiese su narcisismo con los verbos,
la oscuridad acumulada bajo sus frágiles muros,
sus enojos incontrolables con las estatuas de cera;
por qué rehusa ser construido por los sueños
y desconstruido por tizas de largas uñas;
cómo sus sollozos crujen en estrofas cinceladas
y un silencio bien portado enmudece sus gritos.
Que le cuente sus juegos insensatos con la luna,
redondez fiel que cada tarde lo visita,
y las tempestuosas pesadillas con iniciales sueltas.
Indague si está hecho de otra esencia, doble que ama
sus amantes y destapa sus gestos olvidados,
sus frutos, huesos que florecen sonrientes en la noche;
si sus padres se han muerto; si es un pájaro perdido
yendo de templo en templo, torres mortecinas,
chocando a veces con lumbres, ventanales y fuegos.
Que le detalle el rosario de sus orgasmos, su sable prolífico,
las cadenas de mil dolores que a diario por otros reza
y porqué se viste de estilo y se desnuda en público
desafiando con su capricho hartos cánones y consejos.
Que le abra sus baúles con harapos de espejos, humos,
ecos con la suavidad turbia de tres códigos promiscuos
y también el corazón que rema violentamente melodías
de amor y de pérdida, tonos clásicos y a la vez profanos.
Ese yo, temible y frágil como un ángel,
tuvo la audacia, la culpa y la suerte de escribir poemas.
Cuando usted, doctor, lo explique,
acaso todos nos entendamos.


Washington D.C., 28 de junio de 2002.

©Luis Alberto Ambroggio (El testigo se desnuda, Madrid: 2002).



imagen: Gego, s/t, (1961) (de la muestra en el Malba)

domingo, abril 24

Emily Dickinson



Saber llevar nuestra porción de noche

Saber llevar nuestra porción de noche
O de mañana pura;
Llenar nuestro vacío con desprecio,
Llenarlo de ventura.

Aquí una estrella, y otra estrella lejos:
Alguna se extravía.
Aquí una niebla, más allá otra niebla,
Pero después el Día.




(c) Emily Dickinson

(hacia 1859)

Selección y version de M. Manent

Visor, Madrid, 1979

imagen: Fotografía (c) Horacio Coppola

jueves, abril 21

Miguel Rual



El Moderno Prometeo 



Sí, el fuego es una boca 
con el apéndice inflamado.
Mi pelo en llamas,
lleno de bocas,
apendicitis.
Y el agujero
a través de la pared,
por el que me observa
el pájaro
negro
de mi vida,
con ojos de reptil.
Las sábanas son cera
fundida
y yo el molde
de una vela,
de un cirio encendido
con el fuego de Prometeo.
Soy oxígeno en combustión,
soy bocas en combustión,
soy hombre encadenado,
y mi hígado,
se regenera.


(c) Miguel Rual

Asturias

España


imagen:

Nicolás Robbio,(Muestra en el Malba, Contemporáneo 15, Subversiones diarias)

sábado, abril 16

Gloria Dávila Espinoza



Anathema al Dios Pacal - Ofrenda




No vengas a pedirme tus pasos en Ñhañhú,
no, no me pidas tus piedras en cinceles escritos en Náhuatl
porque no es hora aún del tiempo extraviado en la roca
porque no es hora del polvo en oro y escarchas en su jade
apenas soy la risa del nogal deseoso de correr tras sus huellas en tambores
apenas exhalo mi aliento para verme erigida en danzas toltecas
apenas,
apenas,
apenas,
apenas me asomo a espejos y ecos entre sombras
para ser trigal perfumado, convertido en elote para tus vísceras frías
el que hoy, se erige cual reloj de los tiempos sin tiempos.
En Náhuatl, a pedirme no vengan tus pasos
porque hoy, no hay tardes oscuras en garras que sostienen abismos
ni jadeantes barrotes perdidos en la sombra de un eco
la cuerva ha parido una honda recta para siempre,
por eso no vengas a soñar en mi lecho despierto
porque el páramo es níveo en su andar
y el andar es fuego en su sable.

Por eso, por eso te pido
no arranques rituales que escarban incurso al Ens Nature,
porque el  Ens Seminis  en su Mezquital
 y en sus danzas de Quetzalcóatl
-serpiente emplumada  habitada desde siempre-
son hoy flor de loto para el Dios Pacal
voy a erigir mi agotada consciencia a implorar
que en collares en triángulo se sumen su luz
y el sulfuro y dialécticas del demiurgo
 en sus piedras y pasos
retomen su aliento por eterno.
Es por eso que acudo a la espera del cincel supurando el ocaso
por eso es que porto los dientes y garras de cascabeles felinos
por eso que porto jaguares marinos con plumas de ave real en mis ojos
es por eso que acudo apretando caminos a soñar en el Mu de las esporas
para ser el magma de entrañas fierales.

Vida, si hoy arribas a pedirme tus pasos en Runas
esgrimiendo pensamientos en laberintos
volaré en pedazos
y sentimientos
y miradas de escaleras
en templos del Sol serán
mis pieles fragmentadas
y angustias no serán más mis alforjas de ser tu heredera,
al roce de escamas en llantos de sangre
que sacuden memorias,
cual amapolas repletas de garfios
que yerguen espinas en sus pétalos.

Vida, no vengas a pedirme la ira del sol y la luna
incursa del rayo iré a hincarme y evocaré
Iiiiiiiiiiiiiiiaaaaaaaaaaaaaoooooooo
Aaaaaauuuuuuuuuuuuuumm
y el cadalso y espadas tras miradas perdidas de una roca hoy herida
fluirán en su tallo para ser eslabón de explosiones en Tonantzin.

No habrá miradas lejanas en hijuelos del río
sino arañazos de una mano del árbol fresco
por el viento quebrado en miradas en el iris de tus ojos de Turmanya
para ser gotas de rocío en mi ramas perdidas iré tras tus pasos
y que desde los fondos de tus mares extraviados
arañas aladas emerjan para darme por siempre tu cáliz.
Tú no dirás más todavía
que sois una garza real alada,
no mas tus lenguas aborrecerán su destino
no mas sumisión de telares en su ocaso,
al deber caigo como un rayo sin control
y escarcho el sol en pretéritos llantos en cenizas
y exhalo al viento mi tierra, su fuego, tu Pajsy y sus wayrapuqllanas.

Es hora nona
al camino en Náhuatl
ana   the   ma
jirkas,
mayus,
arañas,
huesos,
graznidos;
argamasas,
lianas al filo de la kantuta en navajas filosas
navajas  filosas al filo de la kantuta en lianas
plumas de indios oaxacas
ñhañhús,
toltecas,
en tu valle y cumbres repletos de nogal
en tus ríos y piedras preciosas
desde siempre y para siempre
cáliz y fuego de antorchas para tu Ens Nature
Ahhhhhaaaaaaa yaaaaaaaaaaaaaaahhhhh
Tsukarimuyyyyyyy
Tsacarimuyyyyy
hampirimuyyyyyyyyyy
Mama Tonantzin
Taita Quetzalcoatl
Taita Nahualpitzintli Quetzalcoatl
Ahhhhhhh yaaaaaaaaaaa
Kesh ante ti.
  
© Gloria Dávila Espinoza


Perú

6º Equinoccio Enlace Huapalcalli 2011,
1er Encuentro Indígena Latinoamericano
3er Encuentro Latinoamericano de Escritores
Pachuca, Tulancingo y el Valle del Mezquital


México 18-25 marzo 2011
 
Anathema (lo he concebido por su etimología que quiere decir Ofrenda a los Dioses)
Nahualpitzintli .- significa «Príncipe de los nahuas»
Quetzalcoatl.- Quetzal Coatl» viene a significar, también «Cara de jade»
 
Ver: http://poesias-y-nirvanas.lacoctelera.net/post/2011/04/05/anathema 

Gloria Dávila Espinoza
 
www.espacioblog.com/gloria-davila
 

jueves, abril 14

Jorge Castañeda



Patagonia

Reino de plantas enanas
Y de piedras tutelares
Tiempo perdido en el tiempo
Sus últimos avatares.

Misterios en la espesura
Donde alocan los imanes
El paso de las centurias
Sus edades primordiales.

Fundación en los ancestros
Sus luces crepusculares
Rosa vana de los vientos
Luna por los escoriales.

Imperio de las tacuaras
Oblicuas y desiguales
El Toquí ceremonial
Y de piedra los corrales.

Estepa en el horizonte
Sus dioses arteriales
Panteón viejo Olimpo caído
Su estatura de gigantes.

Recuerdos de la memoria
Sus llamadas ancestrales
Tiempo que llama de lejos
Para descifrar sus claves.

Me voy. El Sur es mi Norte
Sus estrellas son mi sangre.
La Patagonia es un sueño
Aguardando entre celajes.

(c) Jorge Castañeda

Jorge Castañeda es un  escritor y periodista argentino nacido de padres rionegrinos en la ciudad de Bahía Blanca y radicado en Valcheta, provincia de Río Negro, Argentina.

imagen: Puerto Madryn, vista desde el Ecocentro (c) Araceli Otamendi - archivo: Archivos del Sur

viernes, abril 8

Alicia Poderti


Alicia Poderti


LOS INMIGRANTES

                       
I.

Los barcos crecían
hasta tocar la tierra.
Buscaban sus intrépidas geografías.
Encontraban
ciudades transparentes,
hurañas soledades,
       distinta lluvia mojando el regazo de otros árboles,
       los arados esperando en cavidades secretas.

Como aquellos,
los primeros viajeros soñadores,
en la orilla construyeron
la Gran Cabaña
que descifrara sus enigmas.
Trocaron sus mapas redondos
por planos manuscritos
             surcados de tesoros y leyendas selváticas,

Cambiaron sus medallas y empuñaduras
por diccionarios
repletos de huestes
     y palabras.


II.

Durmieron a la intemperie,
escuchando los verdes pasos subterráneos,
disfrazando las nuevas constelaciones,
fundiendo sus rostros 
en el espejo de estos ríos.
Desbordados.

Despertaron
palpitando el eco de Guamán Poma y Viracocha.
Y vieron pasar las alas enlutadas,
                          los cantos devorados,
                          las lágrimas aguerridas de los hombres.
Antiguos.
Se sobresaltaron con el rumor de las flores cortadas,
con un pacto de armaduras milenarias,
con el rito arterial sepultado en la espesura.

Destituidas civilizaciones los observaban
a través de los signos
tallados en runas y magmas volcánicos.

      

III.

Decidieron que América era el centro del mundo.

El Lugar. 
Donde volverían a sonar los acordeones,
las guitarras,
los tambores de sus antepasados.

Se poblaban de casas las distancias,
las calles se llenaban de panaderías y de pájaros.

Pero una vez al año
se miraban entre sí.

Recordando

            los bastones de sus abuelos,
las escalinatas de brumas,
los amores ancestrales
que engendraran sus culturas.

Sus lenguas
                        dispersas en caminos lejanos.



IV.

Gritaron
a viva voz su catarata de recuerdos:
los bastiones sumergidos,
las estepas y archipiélagos malheridos.

En los buques
quedaron sus abanicos,
          sus alcázares, sus castillos,
sus abedules nevados
y sus jazmines.

Multiplicando

sus identidades,
en la oración crepuscular,
en las navidades,
en las copas sin latitud,
en el fuego
atropellándose en el embarcadero imaginado.

En el baile bajo los faroles incandescentes,
en los mercados repletos de plumas y pescados,
de mentas y naranjas, de lechugas y ajíes presurosos,
                            de quesos  y vinos.
Relampagueantes.

V.

Ellos nos vieron,
en la proyección magnetizada del tiempo,
más allá de la muerte,
de los enigmas generacionales.
 Cuando decidieron dilatar sus noches
y enterraron sus monedas, sus cartas
sus guerras,
los aromas y atavíos de sus parajes.

Dieron vida a los hijos, a los nietos.
Sangres distantes que fluyen,
fruto de la aventura
                                 (del destierro).

Sangres mediterráneas o costeras,
de sastres, de labriegos, de guerreros, de marinos
que llegaron sin hierro,
sin hilo, sin costas y sin tierras. 
                               Con pasión y con sueños.

Con la esperanza.

Esta es nuestra tierra,
          la destellante muralla andina,
donde los reyes muertos viven todavía
donde los hombres de los barcos
desafiaron su destino.”                                   

 (c) Alicia Poderti 

 del Libro PRIMERA HERIDA, 2002, Prólogo: Miguel Espejo.  

 Alicia Poderti es escritora, historiadora e investigadora del CONICET