lunes, septiembre 13

Noventa poemas últimos de Fernando Pessoa: una decisión en septiembre

Lisboa - foto: Manuel Sonseca



Noventa poemas últimos de Fernando Pessoa

Una decisión en septiembre

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Fernando Pessoa, poeta portugués considerado uno de los más grandes escritores del siglo XX junto con Joyce y Kafka, tomó el 29 de septiembre de 1929 una decisión, cuando faltaban pocos meses para romper por segunda vez y tras un largo intervalo las relaciones amorosas que mantenía  con Ofelia Queirós.
Ese día de septiembre, Fernando Pessoa le escribió una carta a Ofelia Queirós en la que le decía:

He llegado a la edad en que se posee pleno dominio de las propias cualidades, y la inteligencia ha adquiridola fuerza y la destreza que puede tener. Es, pues, la ocasión de realizar mi obra literaria, completando unas cosas, agrupando otras, escribiendo otras que están por escribir. Para realizar esta obra necesito sosiego y cierto aislamiento”.

Pessoa tenía entonces cuarenta y un años y le quedaban poco más de seis de vida. Y, en efecto, trabajó incansablemente durante ellos, a pesar del progresivo empeoramiento de su salud, provocado principalmente por su dipsomanía, y aunque no llegase a cumplir enteramente su ambicioso proyecto, que habría requerido más tiempo y más sosiego y aislamiento de los que le fueron dados, escribió tanto y sobre tantas y tan variadas materias, que no puede dejar de producir asombro.

En los noventa poemas últimos de Fernando Pessoa, poesía ortónima, síntesis de la tradición lírica portuguesa y del simbolismo contemporáneo y punto de  partida de los heterónimos del drama en gente.

¿Tenía Fernando Pessoa su “cuarto propio”? el poeta vivía en pensiones. Tal vez no tuviera las comodidades ni el aislamiento que necesitaba para producir su obra.
Los Noventa poemas últimos (1930-1935) componen en realidad un diario en verso, paralelo al representado por el Libro del desasosiego, lleno de espontaneidad y del que fueron corregidos muy pocos poemas, lo cual no obsta a su extraordinaria calidad estética.
La selección realizada por Ángel Crespo los ha organizado como un diario, sin incluir varios poemas muy conocidos como “Autopsicografía” y “Eros y Psique”.

Noventa poemas últimos es un libro bilingüe, en portugués y en castellano  y los temas ya tradicionales de Pessoa como el desasosiego, el tedio de vivir, la génesis y la justificación de la heteronimia y los demás tratados en sus obras de los años anteriores venían a unirse para estimular su producción, el del rompimiento con Ofelia, el de unos nuevos amores cuyas huellas se encuentran en varios de los poemas de este libro y también el ya mencionado presentimiento de la muerte y otros muchos relacionados con ellos.

Según el poeta y estudioso David Mourao Ferrerira con quien está de acuerdo el compilador de estos poemas, Ángel Crespo, estos poemas Últimos constituyen un manantial imprescindible para la perfecta exégesis de Fernando Pessoa.


Algunos poemas de Noventa poemas últimos:




DUERMO. Si sueño, al despertar no sé
En qué cosas soñé.
Duermo. Si duermo si soñar, despierto
Hacia un espacio abierto
Que no conozco, porque desperté
Hacia lo que aún no sé.
Mejor es ni soñar ni no soñar
Y nunca despertar

(19-9-1933)

I

El niño que antes fui llora en la estrada
Porque allí quien fui luego le dejó:
Pero hoy, al ver que lo que soy no es nada,
Quiero buscarlo donde se quedó.

Ah, ¿cómo he de encontrarlo? Quien erró
La venida la vuelta tiene errada.
De dónde vine a dónde ignoro yo.
De no saberlo, está mi alma parada.

Si al menos deparase este lugar
Un alto monte desde el que pudiera
Lo que olvidé, mirando, recordar

En la ausencia, de mí al menos supiera
Y, al ver de lejos al que fui, encontrar
Un poco de mí de cuando así yo era.


II

Para quienes mañana no veremos
Cada día cambiamos. Sin cesar
A un alguien nuestro y sucesivo vemos
Por una escalinata amplia bajar.

Son muchos que se ignoran los que vienen.
Míos y fuera los veo yo ahora.
¡Ah, qué horrorosa semejanza tienen!
Son un múltiplo mismo que se ignora.

Miro. No soy ninguno, en todos siendo.
La multitud aumenta, ajena a verme,
Y no advierto de dónde viene creciendo.

Los siento a todos dentro de mí moverme
Y voy, inmensurable, descendiendo
Hasta pasar por todos y perderme.

III

¡Oh Dios! ¿Quién soy que me es desconocido
Lo que siento que soy? Quien quiero serme
Mora donde mi ser, lejos, olvido;
Parte, remoto, para no tenerme.

 (22-9-1933)

Bibliografía: Fernando Pessoa, Traducción y prólogo de Ángel Crespo, Noventa poemas últimos (1930-1935), Ediciones hiperión (Madrid, 1995)
Araceli Otamendi, El libro del desasosiego de Fernando Pessoa, Revista Cultura Segunda época (julio de 2000)

Nota relacionada: El libro del desasosiego de Fernando Pessoa


© Araceli Otamendi – Archivos del Sur





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