martes, abril 13

Aldo Luis Novelli






humos

un grito de humos atraviesa el desierto del sur.

un pájaro tinto vuela incendiado
a contrasol.

con los ojos invadidos de roja arcilla
espero una mínima luz
bebiendo inagotables dioses en cada vaso.

como una huella fugaz
el viento deshace su cuerpo
en la arena de las bardas patagónicas.

hoy
el mundo se reduce a un bar
y un camino sin fin.

(c) Aldo Luis Novelli

Provincia del Neuquén

Argentina


imagen: Liliana Maresca, Carrito de cartonero, instalación,  (de la muestra MACRO en el C.C. Recoleta, Un cruce de miradas, Sala Cronopios)

Juan Ontivero





Niño  


             
Oh Niño que has tallado,
mis lágrimas más sinceras;
te he soñado despierto,

tus manos han venido al encuentro
de los mares de risas que dejamos….
y el ojo en cada noche,
ha llorado por cada centímetro de parpado tu distancia. 
Galopando en espumas de mar celeste,
ahogado en tristezas de océano claro.
¡Cuándo no he de extrañarte!!
viniendo al  encuentro de brazos abiertos
sobre las mixolidias tardes cotidianas,
y el tiempo amontonando los días…
y los siglos corriendo sobre  nuestras venas.
 

Y cuándo iremos a encontrarnos
en el génesis
de nuestras arterias,
liberándonos,
librándonos,
tendiéndole trampas al olvido.
¿Cuándo Niño, cuándo?
 

(c) Juan Ontivero


Córdoba


Argentina


imagen: Cándido Portinari, Menhino e Canavial, do livro Menino de Eugeno ( Niño en Cañaveral, del libro Niño de Ingenio ), 1959, agua fuerte sobre papel, 36 x28 cm, Colección Proyecto Portinari , RJ (de la muestra en Fundación Proa)

viernes, abril 2

Gloria Dávila Espinoza





La violencia del pan


Me pesa haber tomádote tu pan


César Vallejo


Me pesa el pan
me pesa tanto que intento huir de él.


Ha puesto cadena en portales
y su voz es verdugo eterno.


Son sus ojos inmensas guadañas
y sus manos un látigo frío.


Es su piel una daga filosa
de la que apenas me logro zafar.


Me pesa el pan,
tanto que mi cuerpo, es polvo otra vez.


(c) Gloria Dávila Espinoza


Huánuco - Perú


imagen: Rodríguez, Mujeres luchando, (de la muestra Papeles latinoamericanos en el Malba)

jueves, abril 1

Luis Benítez





En el arduo aniversario de una boda





            “Después de la primera muerte ya no hay otra”
                                                           Dylan Thomas 
Nuestra generación fue un puñado de hombres solos,


una  pizca de mujeres destruidas,


un manojo de nadas sin zapatos,


el racimo de las viñas de la ira.


Yo que agonizo


me permito evocarte aunque mi recuerdo


te cause asco, nena, asco profundo,


como causa asco la  inmunda mermelada que transpiran


los siempre equivocados porque aman demasiado,


aunque el credo y el miserere que rezamos siempre


tú y yo solos en dos noches separadas a sabiendas por nosotros


-tuyo el creo solo en mí y mío entero el miserable de mí-


desde entonces dicen


que nunca nunca se ama demasiado:


¿o no será acaso, en lo profundo, lo que nadie puede ver,


al revés el oscuro latín de lo real?


Concentrado todo da pavor en el urgente fin de siglo,


hay que terminarlo de un modo o de otro


y éste es el fúnebre galán de la fiesta,


vestido para la fecha que ya


un cuarto de centuria arranca.


Lástima, en september love,


que no fue aquélla ni ésta mi noche de septiembre.


Una sangrienta primavera baja sobre la noche del suicida


y la náusea habita desde entonces cada esponsal.


Creo ver a tu padre muerto con su dedo


hundir la hondura a donde dio la noche,


a la loca de tu madre pegándote en la cara


el monograma indeleble de otra loca en su progenie.


Creo ver a unos muertos celebrar la boda,


mi ojo derecho -el que mira al olvido-


arranca del olvido precoz


la sonrisa que perfora la vergüenza.


Mi ojo izquierdo, el que mira a la vejez,


arruga del futuro, verruga de lo que fue terso,


se complace en las vísperas anticipando


tu rostro y el mío entre las llamas


arder como dos fotografías viejas.


¿Fui el  fantasma de la noche


y de las noches luego felices,


las noches y las tardes
en que engendraste a tus hijos?


¿No fui acaso el olvido y lo reído por los esposos,


cuando la burla a los que pasaban raudos en el tren,


un rostro tiznado de furia asomándose


desde la locomotora, el primero de los que veían


desnuda a la virgen loca bailar con el idiota?


Dame al menos ese miserable papel en tu vida,


el del diario arrugado que se aleja por la ruta


que lleva a un pueblo de cobardes


la noticia titular que yo lamento.


Dime, hoy muda calavera de lo que amé


hasta la esquina misma del infortunio,


si yo, que albergo esta pecera de imágenes


donde hasta cabe Virgilio, no era entonces,


en la riente oscuridad, entre los labios


de la muerte que en la florida edad


todas las señas tienen de la vida,


sino lo ridículo y eterno donde lo llorado


llora lo que no ve de sí, ese sí  mismo.


Mátame. Pero no


de a poco, como la vida.


De una palabra mátame.


De una mirada sola. 


(c) Luis Benítez




imagen: Juan del Prete, Abastracción, (de la muestra Berni y sus contemporáneos en el Malba)

Alberto Edel Morales Fuentes



Ayer, mientras leía a Borges 



Para Aymara Aymerich 



Ayer, mientras leía a Borges,

pensé de un modo diferente la tristeza. 

El polvo al pie de las murallas

era el polvo apagado en una tarde de verano,

pero en la página viva

fue el pulso intemporal de una escritura

—suspendida desde antaño

entre el musgo y las losas de mármol—

y fue también la huella manifiesta de un origen

—perdida bajo el agua

en la memoria de cien generaciones. 

Nada de lo que llamamos real

hizo que pensara la tristeza de un modo diferente

—la vida es ahora virtual y distante

y débil es el pensamiento de la época, you know. 

Al pie de las murallas

gocé tu desoladora belleza y la belleza del mar

recomenzando,

pero no deseaba en verdad un modo diferente

—la vida es ahora una copia

y tu cuerpo repetición de otros cuerpos

pasados y por venir. 

Los magníficos dramas

hicieron a los griegos eternos

y a Shakespeare un hombre obligado y libre

—descansan, sin embargo, muy lejos de lo real:

en la tensa plenitud de su tiempo,

o en los espacios congelados de las videocintas,

el mito digital y la imagen. 

Nada en el mundo físico

anunció el sentido de aquella revelación;

pero ayer, mientras leía a Borges

—lejos del mar y las murallas y tu rostro 


y el polvo—

pensé de un modo diferente esa humana tristeza

y la serenidad y el oro de una página. 

(c) Alberto Edel Morales Fuentes

La Habana

Cuba

imagen: Alberto Heredia, Sin título/ Ricky y el pájaro (de la muestra de Alberto Heredia en el MUNTREF)

Beatriz Mónica López Osornio





Irena Sendler

Irena ha muerto sin el Nobel.


Es verdad.


Pero al nombrarla


emana su coraje,su nobleza.


La tortura infligida por los nazis.


Los niños judíos que salvó.


Y repetiremos su Verbo


a la humanidad


donde niñas y niños


no temerán


por su libertad dado


que Irena SIEMPRE ESTÁ.


(c) Beatriz Mónica López Osornio



City Bell




Provincia de Buenos Aires


Argentina


imagen: Alfredo Volpi, Barco y velas, (de la muestra de Alfredo Volpi en el Malba)

Nalanda Hridaya





Aforismos 


Sé fuerte lo suficiente para no ser esclavo; y si lo eres, sé lo suficientemente fuerte para reconocer que lo eres.
He vivido intensamente.
Pero existo apaciblemente.
¿Para qué nos sirve esto?
Corremos a alcanzar la luna
Y no tenemos paz ni amor interior.


(c) Nalanda Hridaya


Buenos Aires
Argentina


imagen: Alfredo Volpi, Vista de Santos con mar al fondo (de la muestra de Alfredo Volpi en el Malba)

María José Navarro





Despiertos 




El amor no envejece, ni muere


Sólo nos toma o nos abandona,


Nos acaricia con lengua de gata


Húmedo de lágrimas, caliente de fuego.


Posterga la caducidad de nuestro cuerpo


Porque es el sueño de lo eterno


Y cuando el Alma sueña,


Estamos despiertos. 


(c) María José Navarro


España


imagen: Alfredo Volpi, Vista de Itamhaém con mar al fondo (de la muestra Alfredo Volpi en el Malba)

Rubén Amaya





Ocres pinceladas de mi barrio


Me gustan las calles silenciosas
con sus árboles de otoño.
Donde los pibes se bañan de amarillo
y abonan con su risa el empedrado.
Me gustan los bares cenicientos,
con un viejo almanaque de testigo
y una nostalgiosa cicatriz de grapa
tatuada en las ventanas empañadas.
Amo el verde remanso de las plazas taciturnas,
donde la calle se saca la corbata
y una ronda jubilada
se traga el último pedazo de ternura.
Amo mi barrio de grises laburantes,
cuan do una antropófaga sirena
lanza un aullido represor,
porque el inmutable horario de salida
le escarba las entrañas.
A la hora en que mi barrio
se viste de gorriones canallas,
me pongo una bufanda de grillos,
me abrigo los bolsillos
con papeles en blanco,
y salgo multitud
a repartir el tiempo que soñamos.



(c) Rubén Amaya 


Tucumán - Argentina


imagen: Covarrubias, Paisaje exhuberante, (de la muestra Papeles latinoamericanos en el Malba)

José Respaldiza Rojas



En tu día Elvira


Quende multicolor   Cimbrar de las cañas  Elvira está en el 
tú que vuelas     que se mueven  respeto a la vida, 
de flor en flor    sin atender en reclamo Elvira estuvo,
dime     de un alacrán herido  está y estará 
¿viste a Elvira?   que se niega a   en el lado bueno
                              servir de portavoz  de la vida,
Ella se fue tras el sol de abril. agorero que anuncia  en el respirar fresco,
                              el llegar de otro año.    en el perfume agradable,
Hoja del recuerdo       en el amor sin mancilla,
que el viento entrevera  Tambor y clarín  en la sonrisa fresca
junto al tiempo   shilico dime   Elvira está
que nadie ve,    ¿viste a Elvira?  donde está Elvira.
pero deja su huella       
en las arrugas    Elvira se mueve  . 
del año que viene.   con el latir del cardio.
                                                      El Callao 24 de enero
Oloroso eucalipto   Ojo gigante   del 2010
que te yergues    que ves el
esplendoroso dime   futuro que se fue
¿viste a Elvira?   siguiendo el cantar
                              del canto encantado
Elvira corrió    que acorralado
buscando el sosiego de una sombra. sigue su curso 
                              si importarle
Sonoro rumor    el aviso temerario
que atraviesas    de los abejorros.
fronteras
con el hilván    ¿Quién me puede decir
que retumba    dónde está Elvira?
sobre escarpadas olas
que vienen y van   Mal creyente,
sin distinguir    Elvira está
el hoy del mañana.   en la diaria dulzura,
                              en el despertar tranquilo,
Suave caricia,    en el sonido de un canto,
tú que sientes    en el movido huaynito,
la lozanía de los   en la solidaridad con el 
poros infantes    desvalido,
dime     en el rutinario hablar.
¿viste a Elvira?   Sabes, Elvira está
                              contigo
Elvira avanzó  con el   en las buenas y las malas,
trino de una ave.   Elvira está con el niño
                              que aprende a deletrear.

(c) José Respaldiza Rojas

Lima - Perú

imagen: Di Cavalcanti, Cena da rua, (de la muestra Papeles latinoamericanos en el Malba)

Suplemento de poesía 2010

(Buenos Aires)

Estimados amigos:

la Revista Archivos del Sur cumple al ofrecerles la lectura de varios poetas, disfrútenlo y envíen sus comentarios si quieren.

saludos cordiales.

Araceli Otamendi

Directora - Editora

lunes, enero 25

Suplemento de poesía 2010

Estimados lectores y amigos:

el próximo suplemento de poesía de la revista Archivos del Sur se publicará en abril de 2010.
Quienes quieran publicar sus poemas pueden enviarlos junto a un breve CV al correo electrónico:
revista.archivosdelsur@googlemail.com
No se aceptarán poemarios y es preferible que envíen sólo uno o dos poemas.

Araceli Otamendi
Directora- Editora