miércoles, enero 18

Libro: Oficio del caminante - Victorio V. Suárez





































foto: Victorio V. Suárez






(Buenos Aires)







Victorio V. Suárez (Asunción, 1952) es poeta, ensayista, periodista, catedrático, director y fundador de la revista Arte y Cultura.


Su libro de poemas Oficio de caminante ha sido prologado por Silvia Prida y por José Vicente Peiró Barco.


A continuación se publican los prólogos y algunos poemas del libro:




BREVEDAD CONCENTRADA Y EVOLUCIÓN ESTILÍSTICA


El título de una obra literaria es siempre un inductor de lectura, y “Oficio del caminante” define la actitud esencial del yo o hablante lírico de este nuevo poemario de Victorio Suárez.
El sustantivo “oficio” puede interpretarse en su doble acepción: como ocupación habitual o función que alguien desempeña o como rezo diario del sacerdote en la función religiosa, lo que le daría al conjunto de poemas y a la actividad de crearlos, condición de sagrados.
Pero se trata aquí de un oficio de caminante, y por ello a su vez, el libro se sitúa en la tradición occidental y cristiana que desde la “Divina Comedia”, pasando por las “Coplas” de Manrique y más cerca nuestro la poesía de Antonio Machado, concibe la existencia humana como un viaje, que nos lleva a distintos lugares según la cosmovisión de cada poeta.
En uno de los poemas del libro, titulado “Almas”, hay una recreación de la imagen manriqueña de los ríos, en la tercera copla por la muerte de su padre:

“Todo va llegando al mar

Para morir…”

pero la visión del mundo y la vida del más allá que se desprende de sus obras difieren en ambos autores sustancialmente:

“se tuerce la impotencia

de un espacio sin luz” .

Porque el sentimiento que predomina en el conjunto de poemas de Suárez es el desencanto por el tiempo que pasa sin dejarnos nada ni ofrecernos nada después de la muerte, mientras que en el pensamiento de Manrique existe la fe en la vida eterna y la seguridad del premio o el castigo.
La cosmovisión que se desprende de los textos en “Oficio del caminante”, se acerca más a la visión del mundo de la poesía machadiana:

“Caminante son tus huellas

El camino y nada más.

…………………………

Caminante, no hay camino

Sino estelas en la mar” .

Los famosos versos de Machado hablan de lo efímero de la existencia humana y del mínimo rastro que esa existencia deja en el mundo. Los de Suárez encierran un nihilismo extremo en el tono general del libro y en especial en versos como los del poema “Vigilia”, ya que hay seres que entrecruzan sus miradas sin verse:

“ignorando lo que queda

a un costado de la vida” ”

Se habla de la imposibilidad del encuentro con el otro, y de no poder conservar siquiera una imagen vívida de nuestra propia existencia, de todo lo que fue nuestra vida. Estos gestos vacíos suman su sentido a la imagen titular del caminante, que define al yo lírico como alguien que no descansa, que no tiene morada donde llegar, y por tanto su vida es un viaje permanente, sin descanso, cuyo único final es la muerte.
Otros versos del poema “Vigilia” pueden enlazarse una vez más con los de Machado:

“No se pueden conocer los rastros

de las manos en el agua…”

Se transmite una vez más la imposibilidad de perdurar o dejar rastros, pero como el agua es además símbolo del inconsciente, esos dos versos pueden sugerir también la imposibilidad de bucear en nuestro mundo interior, de acceder al conocimiento de nosotros mismos.
En estos textos todo muere o conduce a la muerte y en los títulos de varios poemas del libro la muerte está presente. Se percibe una sensación de cansancio, de agotamiento, de hombres que se mueven sin rumbo en un paisaje gris, con hospitales, baldíos y desechos: ni el mundo de la naturaleza, que fue refugio para los románticos, ni el placer del sexo exaltado por algunos modernistas, pueden colmar la sed o calmar la ansiedad del caminante.
Hay seres encerrados entre cubos ahumados, que no dejan pasar la luz, metáfora de las construcciones de las grandes ciudades, donde millones de hombres trabajan como autómatas en prisiones de vidrio, sólo para sobrevivir.

”Todo está herrumbrado” dice el yo lírico en el poema

“Visiones”.

Es cierto que a momentos, el encuentro erótico del que se habla en varios poemas, parece dar una tregua al dolor y a la soledad, pero las almas se muestran entonces como desconectadas de los cuerpos, no se entabla una comunicación plena.
Las imágenes más logradas son imágenes que expresan nostalgia de cosas perdidas, o que tienen una belleza amenazante:

“Un siniestro tulipán exhala su perfume

En el azul templado del aire…”

“Los días vacíos

no tienen tiempo de borrarse”

Un excelente ejemplo de lo que nos da el encuentro de la pareja humana aparece en el poema “Presagios”, en donde lo erótico no se limita simplemente al placer, pero el sentimiento es demasiado frágil:

“La afable ternura se desvanece

como una lágrima gigante…”

Y en el poema “Peregrino”:

“las piedras taponan la garganta

magullando las almas divididas…”

En “Matiz”, el hablante lírico afirma:

“Todo está listo

el último concierto

ha comenzado”

Hay en el libro y en especial en estos versos, una conciencia del acabamiento, de una vida ya vivida, que no tiene esperanzas ni expectativas.
El poema “Construir” se caracteriza por una brevedad concentrada que muestra una evolución estilística en la obra de Suárez, ya que en sus libros anteriores predominaban los poemas largos. El título funciona casi como un oxímoron con respecto al significado de los versos:

“Apretar la voz hasta el silencio

ver de qué manera se apaga

el cuerpo y la historia.

Hundir el clavo ardiente

en el centro mismo del corazón

y construir la calzada

hacia lo ignoto”.

La poética del desencanto se profundiza en este texto, la voz busca el no decir, para que el yo lírico sea un espectador silencioso de su propio dolor, y marca el punto culminante de la negación. Como en el final de la primera parte del “Martín Fierro” de Hernández, el cantor rompe su guitarra porque renuncia a la comunicación con los otros, el hablante atenúa su voz hasta el silencio.

Pero hay más; hemos transcripto completo el breve poema que condensa, creemos, el significado total del libro, y también sugiere algo nuevo: hay una intención
de autodestrucción, de regodeo en el sufrir, “de hundir el clavo ardiente…”, como manera de dar el salto hacia lo que está más allá de los límites de la vida humana, pero que no se sabe qué es y a su vez, es lo único que queda por afrontar. Es como si el yo construyera su propia muerte en un solo gesto.

Si bien el sinsentido y la angustia existenciales son temas obsesivos del libro, “Oficio del caminante” no se agota en ellos. El yo lírico trasciende su circunstancia individual y en la sección del libro titulada “Límite” su mirada se vuelca hacia el mundo exterior y los horrores
de las grandes ciudades que en la primera década del siglo XXI no han resuelto problemas como de la miseria y la marginalidad de una gran parte de sus habitantes.
Podemos decir que textos como “Letrina”, “Purgatorio” y varios que les siguen, implican una clara denuncia de la injusticia social que reina aún en el mundo.
La última sección de textos, titulada “Voz”, presenta en el poema “Caverna” el tema de la búsqueda metafísica de la verdad; hay en otros alguna alusión a temas mitológicos y autores antiguos que revelan la formación filosófica del autor, pero esos nuevos elementos de la serie final no encierran un cambio en los ejes que vertebran la totalidad de la obra, ni dejan entrever una cosmovisión más esperanzada.

El poema “Muerte” dice que: “no valen la pena el recuerdo ni el olvido” y los versos de “Sombras” presentan una de las imágenes más terribles y hermosas del libro, para mostrar
el destino implacable del hombre:

“El ojo de la muerte es una gota de agua

que cae tozudamente pronosticando la noche”.


Silvia Prida

Montevideo, 19/ 7 / 10



SENCILLEZ FORMAL PROVISTA DE UN VOCABULARIO PRECISO


No es necesario presentar a Victorio Suárez. Su consolidada trayectoria literaria, unida a la de crítico e impulsor de la revista Arte y Cultura, no precisa de muchos comentarios laudatorios. Desde aquellos tiempos en que dirigía el magnífico suplemento literario del diario Noticias, no ha dejado de figurar en el primer plano de las letras paraguayas. Ya en su primer trabajo publicado, Los fuegos del alba (1985), no dejó de deleitarnos con un oficio literario ejemplar y un conocimiento profundo del lenguaje poético, que como alguien dijo, “es un oficio más viejo que el oficio más viejo del mundo”.
Su nuevo trabajo lírico, Oficio del caminante, es un diálogo entre los sentimientos humanos y un entorno, casi siempre de la naturaleza. Ese diálogo suele traslucirse en indagación espiritual, dibujo de efectos interiores. Bajo una aparente frialdad y una sencillez formal provista de un vocabulario preciso, Suárez nos transporta al impacto físico y moral de las situaciones. La oscuridad o el silencio tienen una explicación conceptual si se le aplica la razón sin perder la emotividad.
Si algo cabe decir sobre la poesía de Victorio Suárez es su afán por el riesgo. En ocasiones, hemos hallado en sus poemarios un fuerte rasgo de opacidad expresiva, donde ha sido necesario el esfuerzo del lector para su comprensión. La irracionalidad ha presidido su concepto creador, hasta el punto de generar un compendio de metáforas próximas al surrealismo y, en ocasiones, al absurdo, para mostrar las interioridades del universoimperceptible. Pero Oficio del caminante es un giro consciente en su trayectoria lírica. La expresión y la extensión se han simplificado. La metáfora, aun sin perder el riesgo, ha ganado en limpieza y en profundidad.
Nuestro autor ya no se conforma con esbozar su pensamiento: pretende comunicarse con el lector y establecer un diálogo fluido entre la palabra y su pensamiento.
De esta forma, nos transmite un desasosiego vital que es preocupación permanente en su poesía. Un vacío existencial movido por la banalidad de nuestra vida.
Versos como “Nadie intentó mirarse / después de colgar sus sueños / en el duro silencio de las estatuas” revelan la carencia de ilusiones provocada por la despersonalización.
Somos carne, pero ¿somos espíritu? Incluso el erotismo plantea dilemas de incertidumbre.

Las tres partes del poemario sugieren su contenido:

“Presagios”, “Límite” y “Voz”. Lo mágico, lo tangible y la expresión. Pero, como expresa en “Interrogantes”, ¿por qué se agitan las voces en el viento? Si el lector desea saberlo, debe aprender el oficio del caminante después de leer y entender este poemario donde Victorio Suárez se muestra feliz entre las palabras.


José Vicente Peiró Barco

Valencia, España. 5 de julio 2010






CONFIGURACIÓN




ENVOLTURA


Restauró su simplicidad de arena

y trató de entender los presagios

que anunciaron la vigilia.

Había inflamado los poros de la carne

pero las moléculas de existencia

resguardaron sus plataformas.

Latidos de furia voltearon el aire,

las estatuas cortaron su envoltura

hasta llenar de talco la mañana.

Las crónicas registraron el incendio

y en las calles arriadas de almas prisioneras

ninguno volvió a caminar como debía.




VIGILIA


No se pueden conocer los rastros

de las manos en el agua,

tampoco la lividez del vacío

cuando apenas queda

un soplo intencional

en la robustez perpendicular

de la tarde.

Presencias aclimatadas

cada fin de semana,

resplandor de ansiedades

y luego la vigilia.

Las miradas se entrecruzan

ignorando lo que queda

a un costado de la vida.




PORTEZUELAS


Las jornadas filtran sensaciones

que golpean las portezuelas.

Se ahogan los fogones

y el poniente no serena el alma.

Ya nadie responde.

La soledad llena los sitios

de inexorable vejez en los espejos.





AGUAS


Una apacible conjetura

arrugó su orgasmo negligente

en la clandestina humedad

de regresiones impenitentes.

Colmó el abandono

y fue espinoso rescatar

las fantasías que cayeron

de bruces en el alba.

Enladrillaron los orificios

de aquellas que desgajaron

los cauces de la memoria

y el silencio reabrió su espectro

en el vacío de las aguas.




CONFIGURACIÓN


La embriaguez del sueño

perfora el corazón

y una configuración de almas

desabrocha su rebaño de signos caídos.

El jugo vaginal

no alivianó el deseo en los recodos

entristecidos del silencio.



CUBOS


Las articulaciones dolorosas

sellaron sus réplicas de manos

y el ser se vuelve polvo

en los cubos ahumados

que jamás podrán romperse

para dar paso a la luz.



Semblanza de Victorio V. Suárez


Nació en Asunción (1952). Poeta, ensayista y periodista. Forma parte de la llamada “Generación del 80”. Egresó de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, en la rama de Historia. Sus poemas y artículos aparecieron desde 1970 en los suplementos culturales de “La Tribuna” y “ABC color”. Publicó en todas las ediciones colectivas del “Taller de Poesía Manuel Ortiz Guerrero: “Y ahora la palabra” (1977), “Poesía Taller (1982), “Poesía Itinerante” (1984). En el año 1985 ofreció su poemario: “Los fuegos del alba”, Ediciones Taller. En el 2001 publicó la primera edición de “Literatura paraguaya (1900-2000). Expresiones de los máximos representantes” (Editorial Servilibro). OTRAS PUBLICACIONES: Proceso de la literatura Paraguaya. Versión ampliada y corregida de 634 páginas, Fondos Concursables (2011); “Pasiones, Lugares y nostalgias” (Fondec-Editorial Arandurâ, 2010)“Oficio del caminante” (Finalista en el Premio Nacional de Literatura de Paraguay (2011), fue publicado por Arandurâ, 2010); “El cristal y la rosa” (Poemario, 2008. Editorial Servilibro); “La niña de sepia” (relatos, 2007. Editorial Arandurâ); “Proceso de la literatura paraguaya” (Ensayo, 2006. Criterio Ediciones); “Cristal Interior (Bardo Thodol)” (Poemario 2005. Editorial Arandurâ).

Entre algunas publicaciones colectivas colaboró en “La década del 40”, obra de investigación colectiva de la Facultad de Filosofía (UNA), publicado por Criterio Ediciones. Desde marzo de 1994 a 1998, dirigió el Suplemento Cultural de Noticias El Diario, donde también escribió como columnista de temas políticos.
Como promotor cultural y periodista recorrió en cuatro oportunidades el continente europeo, destacándose plenamente por su labor profesional.
Se desempeñó como profesor universitario en la Facultad de Filosofía en la carrera de Letras. También forma parte de la “Dirección de Investigaciones” de la misma institución universitaria. Es fundador y director de la revista “Arte y Cultura”. Dirige el Taller de Literatura de la Universidad Iberoamericana (Asunción-Paraguay). Como promotor cultural recorrió en varias oportunidades el continente europeo y ofreció clases magistrales sobre literatura y cultura paraguaya e hispanoamericana en seis universidades de Taiwán.

miércoles, enero 11

Mónica López Bordón




Mónica López Bordón









Poemas del libro La brevedad del silencio (traducido al italiano)

¿Serás, amor, un largo adiós que no se acaba?

Se asoma a los labios la voz que te nombra

desde nadie.

¿Serás, amor,

un largo adiós que no se acaba?

Me pregunto, te pregunto

Íntima

desde el otro lado de la muerte.


Llegas palpitando con tu carne de viento.

¿Adónde ir?

¿De dónde sale esa mirada

alta marea

sin lógica aritmética

pero con todos sus aromas?


Sostiene la mano tus pasos distraídos,

iris de piel nocturna

en anónimo diálogo de nostalgia.


Te pondría distancia y olvido.


Juega mi corazón con el misterio del verbo

que se desnuda, amor, tan lejano en tu adiós.



Sea la luz


















Es la palabra el amanecer con tanta ternura prendida

a la tierra húmeda, a veces impasible y siempre bella,

como cuando tiemblan los cuerpos enredados,

tendidos en la madrugada.


Hoy, en la vida de ojos abiertos

no hay lugar para contar las ausencias.


Me dejo caer

y la memoria queda en un olvido extraño,

vuelo de pájaro cantando sin horas

el eco del mundo clamando que ama existir

y con eso le basta.

Nada importa,

ni lo perdido, ni lo pasado.

Acaricio lo que amo.


(c) Mónica López Bordón


























Madrid


























España
















Acerca de la autora:

Mónica López Bordón
Nace en Las Palmas de Gran Canaria en 1976. Fue creciendo en Toral de los Vados (El Bierzo). Vive en Alcalá de Henares (Madrid),  España.
Escritora y Periodista. Licenciada en Ciencias de la Información y Licenciada en Teoría de la Literatura. Es CEO de Vitalia Alcalá de Henares (Centro de Día Expertos en Mayores) y columnista del semanario alcalaíno Puerta de Madrid.
Premio Internacional de Poesía “Simón Bolívar” (Italia) 2010;  Premio Sarmiento de Poesía 2010; Premio Érato de Poesía  2010; Premio de Poesía Ángel Miguel Pozanco 2009; Premio de Poesía Hernán Esquío 2006.
Se dedica a la poesía desde 1998.










lunes, enero 9

Alicia Silva Rey






















































































foto: Alicia Silva Rey






La solitudine


El daño que se causa

es enorme

-me dice -y

su comienzo,

de larga data

puede

rastrearse

y nace

la biblioteca,

como una rosa,

apenas corregida,

de la poesía

material.



Una hilandera alza la rueca, lejos

en un tiempo desencadenado

la ve, la iza, deja caer

los hilos desde una altura

que su talla apremia,

se quita una a una -su vestido-

las vendas,

se cubre la figura del cuerpo

con la figura de los hilos cruzados

más allá del principio de superficie.


Se sabe, la urdimbre es una olla

donde los campos de la trama cuecen

-“el amarillo hecho de balda;

el azul con la raíz de azuzki

o palo azul, bajita

y da azul;

el color tierra, de la pata;

del “lloro”del algarrobo, el café;

lo clarito de astillas del quebracho,

blanco;

la mejor tinta viene

del granado”-.


Más allá del principio de superficie,

el volumen del cuerpo de la hilandera,

envuelto y descubierto,

es el imago de una

industria y re-vuelta

textil.


Neuralgias una

bruma estridente,

cóncava,

me estremezco,

más allá del principio de superficie

percepciones al límite,

tejido

ominoso en el que yazgo sola -pero-

días enteros sin raíces sin sangre

una, errante del ser,

nómade que no

puede abandonar su silla.


Se recomienda Tegretol –conmoción

en el paladar, encías

a punto

de licuefacción, trepa

hacia mi cráneo izquierdo

por la nuca –vuela la tapa

de los sesos-

se hunde en la cuenca

obligatoriamente, este dolor

cuya elipsis

sobreviene

a la caída de la tarde,

en un tiempo desencadenado

crepuscularmente

se retira.

El Tegretol, en su modalidad de píldora,

es duro

duro de verdad como un roble

o como un tirante de quebracho.

Si cae bajo las patas de la mesa de la cocina,

una lo halla intacto


varios días después:

barrerlo, suministrárselo

una a sí misma cada seis horas,

el resto de la vida

neuralgia.



Si el colectivero la tuviera,

seguro no podría

ni el que va tras el camión de la basura

y transtorna los residuos urbanos

ni quien vive en la calle

ni el pizzero errante en la calor.

No podría tampoco el vendedor

ni el viajante ni el barrendero.

No la empleada doméstica

o quien trabaja a la par

del ruido de una máquina

ni la que corta tela y cose bajo un ventilador

(nadie que debiera esforzarse en ambientes

muy cálidos podría)

(o ruidosos), quienes cantan los números

en los bingos durante horas,

los delincuentes oportunistas

que algún grado de concentración necesitan,

tampoco.


Más allá del principio de superficie,

la hilandera

tramada

y desasida a la vez,

canta su malla,

dice: imago de ella de mí

distancia aérea (espacial)

donde mi trama tejo,

doy volumen, a ella como una madre

me debo

(el amarillo, balda;

el azul, raíz de azuski),

industrias confluentes de la

revolución futura,

un paso atrás

-dicen las hilanderas-

artes territoriales,

conos de irradiación natural

entre manos

más acá del principio del trabajo,

por fuera del exilio,

del miedo,

como escribir ser fuerte

y que serlo y decirlo

la misma cosa

sean

y lentamente,

- no se mida como ganancia

o pérdida-

ser insertados

en el tiempo de unas imágenes

en las que no desconcierte

persistir.


Crear la encendida calidad del lapacho

que pierde sus fulgores,

los pierde.

Crear aún lo que está contenido en las cosas:

poder, saber, lenguajes, caducidad

del tiempo de las cosas

que dicen: nos encontramos en la llanura

y hay guerra,

yacemos con el rostro en el barro,

hemos caído con los objetos

infectados de luz.

Es el lugar de la fuga, de La Fuga.

Hemos perdido

el control

de lo real,

hemos

caducado,

somos

definitivos

sobre este puente de madera

que cuelga entre el vacío

de las palabras

y el de la

oscuridad.


Para leerme

fuera, contra de mí,

tejo

la economía de

los hilos perdidos.


(c)Alicia Silva Rey











Quilmes












Provincia de Buenos Aires




















De: La solitudine. Buenos Aires, Editorial CILC (Casi incendio la casa), 2009.

Acerca de la autora:

Alicia Silva Rey nació en Quilmes, provincia de Buenos Aires, en 1950.

Es docente de enseñanza primaria (maestra y bibliotecaria escolar).

Escribió: La mujercita del espejo (1985); Fragmento de correspondencias (1996-2003); Partes del campo (1998); (circa) (2004-2007); Orillos (2006).

Publicó La solitudine (Bs. As., CILC, 2009). Colaboró con Gustavo Fontán en el guión de su película La madre (2010). Escribe en del Sur, agenda cultural de Quilmes, que dirige Sonia Otamendi.





imagen: Dowec, (de la muestra Figuración vigente - Agua - Museo de Arte Tigre)

sábado, diciembre 31

Liliana Lukin- De La Ética demostrada según el orden poético



















De La Ética demostrada según el orden poético


(Ediciones La Cebra, 2011)









































foto: Liliana Lukin (archivo)





Demostración

(habla Baruch de Spinoza)



Sueño con una puerta:

armo mi cerrojo

como una llave.

Como en todos los

bellos sueños humanos,

la puerta da a un jardín.

Pero mi llave abre hacia

adentro, donde solo

hay sombra, perfume y rumor

de hojas y de viento.

Yo que he sido

echado, expuesto, amo el resto

de luz que hace posible

ver el jardín donde no

hay un jardín: amo

mi arrojo, mi cerrojo,

el peligro del texto

concebido.


Escolio:


Sueño con pertenecer. Yo,

que nada tengo, a quien nada

pertenece, he sido arrojado.

Amo mi arrojo,

ese acto contra mí

ha hecho de mí lo que soy:

un artífice

que documenta la visión:

un revelador y un

rebelado.



Sueño con ser

recibido,

que mi madre

tome mi rostro entre

sus manos y no pueda

dejar de llorar.

Sueño con perder

el miedo como se pierde

el amor: practicando

su falta.



Sueño con volver

al regazo aún atroz

del mundo,

con los libros que he

escrito, carne de mi carne,

dentro

del saco, como

almohada:


Yo, que he sido

puesto fuera, temido y

desoído y siempre a punto

de caer, cuelgo

del hilo de mi razón

como de la cuerda

el ahorcado:

soy mi razón y mi cuerda.


Sueño con dejar

palabras en el oído

de un niño: quién

podrá decir que no

dije lo que pensaba y

amé y entregué y cuidé

mi pensamiento

como un padre ?


Sueño con una puerta:

armo mi cerrojo

como una llave.

Como en todos los

bellos sueños humanos,

la puerta da a un jardín.

Pero mi llave abre hacia

adentro, donde solo hay

sombra, perfume y rumor

de hojas y de viento.


Yo que he sido

echado, expuesto, amo el resto

de luz que hace posible

ver el jardín donde no

hay un jardín: amo mi arrojo,

mi cerrojo, el texto

en el peligro

concebido.




IV


Con una marca de tinta

señalo las puertas

de los sueños no cumplidos:

años de tinta, tiza, carbón,

años de sueños señalados.


Cuando duerma

otra vez, las ideas bailarán

alrededor de una mesa

la danza de los apenas

satisfechos.


Al despertar abriré,

apenas tocando, lo marcado

y gritará: una rajadura

basta para entrar

al paisaje de lo incompleto.


Y estaré cansado,

no como quien trabaja

en un sueño,

no como quien insiste

dibujando detalles de un tapiz

para no corromperse

en lo quieto de haber visto,

sino agobiado,

como quien pone los platos

que faltaban

en una mesa interminable

y no tiene platos

ni pan,

sólo puertas.
















V


Si lograra dormir,

profusas imágenes en movimiento

darían plenitud

a la cosa soñada.


Como una mesa sucia

donde han comido los amigos

la escena se expandiría

hacia los bordes: todo mesa,

todo sucio de haber saciado,

todo mantel el mundo.


Pero estoy despierto

y los niños me miran

porque canto, lloro,

bailo en círculos cada vez

más grandes

e inmerso en la pena

entro en la oscuridad.






VI


Sueño con voluntad:

mis sueños como una maqueta

de vidas por armar,

diseñados con materias probables,

equilibrios frágiles y torpes,

razones intercambiables.


Planos de planta,

dibujitos habitables

por los excesos y

la precariedad: telas,

vidrio, papel,

generosidades, honestidad,

obstinación.


En mis sueños,

toda vida así construída

encuentra su arquitecto

y su felicidad.


(c) Liliana Lukin


Buenos Aires



Acerca de Liliana Lukin:






Liliana Lukin nació en Bs. As., en 1951. Publicó los libros de poesía: Abracadabra , Ed. Plus Ultra, Bs.As.,1978; Malasartes , Ed.Galerna, Bs.As., 1981, Descomposición , Ediciones de la Flor, Bs.As.,1986; Cortar por lo Sano, Ediciones Culturales Argentinas, Bs.As., 1987; Carne de Tesoro, Editorial Sudamericana, Bs.As, 1990; Cartas , Ediciones de la Flor, Bs.As., 1992; Las preguntas, Ediciones de la Flor , Bs.As., 1998; retórica erótica , Ediciones Asunto Impreso, Bs.As., 2002; Construcción comparativa, Alción Editora, Córdoba, 2003; Teatro de Operaciones. Anatomía y Literatura, Ediciones en Danza, Bs.As., 2007; Obra reunida.1978-2008, Ed. del Dock, Bs.As., 2009; Libro de buen amor, CILC Ediciones, Bs.As. 2010 y La Etica de Spinoza, Ediciones La Cebra, Bs.As., 2011.
Recibió entre otros el Primer Premio ECA, Sría. de Cultura de la Nación, 1985, Mención Especial en los Premios Nacionales de Literatura 87/88, Sría. de Cultura de la Nación, Premio Fundación Antorchas, 1989 y la Beca del Fondo Nacional de las Artes, 1997.
Su obra está incluida, entre otras, en: La nueva poesía argentina, por Leopoldo Castilla, Ed. Hiperión, España, 1987; Coloquios del Oficio Mayor, por M.A. Zapata, revista INTI, Brown University, 1987/88, EEUU; Poesía Hispanoamericana: territorio actual, por Julio Ortega, Ed. Pequeña Venecia, Caracas, 1993; Se miran, se presienten, se desean: el erotismo en la poesía argentina, por Rodolfo Alonso, Ed. Ameghino, Bs.As., 1997; Poesía argentina 2000, Cuadernos del Matadero, dirigidos por David Viñas, U.B.A., Bs.As., 1999; Argentina Fin de Siglo, por Rodolfo Privitera, revista INTI, Brown University, EEUU, 2001; Erótica argentina, por Daniel Muxica, Ed. Manantial, Bs.As. 2001; Poetas argentinas (1940-1960), por Irene Gruss, Ed. del Dock, Bs.As. 2006 y 200 años de poesía argentina, Ed. Alfaguara, por Jorge Monteleone, Bs.As. 2010.
Sus textos han sido traducidos al francés, alemán, portugués y catalán, y publicados en medios del país y del exterior desde 1975. Ha participado en lecturas y festivales de poesía, invitada por instituciones del país y del exterior.
Durante 1988/89 fue Asesora Literaria del Centro Cultural Gral. San Martín, organizó el Foro de Literatura Contemporánea y el Primer Foro de Cine Argentino. Desde 1988 hasta 2001 organizó para Clarín XIII Encuentros de Escritores, y editó los correspondientes “Cuadernos de Narrativa Argentina”, con los que realizó más de 100 talleres de crítica literaria y promoción de la lectura y viajó en 1991 a 9 Universidades de EEUU invitada con ese material. Coordinó desde 1978 a 1989 talleres de escritura, realizó performances integrando la literatura a otras artes desde 1984, y entre 2003 y 2005 fundó Centroimargen, un centro cultural donde fue curadora.
En 2009 y 2010 fue invitada a dar Seminarios sobre “Representación del cuerpo en la tortura y represión en la narrativa argentina 1960-2000” en la Universidad Hebrea de Jerusalén y en la Universidad Autónoma de Barcelona, respectivamente y en 2011 viajó con un grupo de poetas a Francia invitada por la Universidad de Poitiers y la Embajada Argentina en París.
Egresada de Letras de la U.B.A., es docente en Crítica de Artes del IUNA (Instituto Universitario Nacional de Arte), donde organiza desde 2007 las “Jornadas Cuerpos Argentinos”, y desde 2005 coordina la Clínica de escritura poética de la Biblioteca Nacional de Argentina.
Su trabajo sobre estos temas pueden consultarse, al igual que sus ensayos, compilaciones y curadurías literarias, en su sitio web: www.lilianalukin.com.ar

viernes, diciembre 30

Patricia Schaefer Röder
















































mariposa nocturna


soy una mariposa nocturna

que vuela directo

sin escalas

a la fuente de luz

brillante

intensa

que hay en tu alma.

avanzo veloz

sin frenar

sin pensar

no quiero hacerlo.

perdí el control

en realidad me deshice de él

al fin.

no lo necesito

ni lo deseo.

me acerco

cada vez más

mis alas baten el aire

que alimenta ese fuego

inacabable.

me lanzo

segura

embriagada de ti

para quemarme entera

inevitablemente

masoquistamente

divinamente.

entonces

somos un solo ser

pura energía

luz y calor

…amor.



©Patricia Schaefer Röder

Puerto Rico


http://patriciaschaeferroder.blogspot.com

jueves, diciembre 29

Proyecto de la SADE: Tristeza e indignación

Estimadas amigas y amigos:

los invito a leer un artículo sobre un proyecto de la SADE del cual tuve conocimiento en el día de hoy y mi respuesta.

http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com/2011/12/proyecto-de-la-sade-tristeza-e.html

cordialmente.

Araceli Otamendi
directora-editora

martes, diciembre 27

La poesía en el sentimiento de Javier Claure - Marlene Durán Zuleta


















foto:Javier Claure


















































(Oruro) Marlene Durán Zuleta

Quien escribe poesía ha de tener no solo la palabra, la estrella, la memoria, también el corazón encendido que latirá con emoción y retratará en cada escrito, su alegría y nostalgia.
Javier Claure Covarrubias, afincado en Suecia desde hacen más de tres lustros, realizó estudios de Matemáticas e Informática, en la Universidad de Estocolmo y de Uppsala. También obtuvo una Maestría (Pedagogía) en la Universidad de Estocolmo. La distancia lo envolvió en sueños, el amor, viajes cortos y largos para conocer y valorar esa parte del país nórdico, África, Europa y Latinoamérica.
Es poeta, su itinerario no solo son los números, la máquina, los trenes o aviones. Prolonga su tiempo y rompe la monotonía de los inviernos para acumular en la geografía del mundo una paz limitada por los ruidos y un recuento de vigilias, amplía su horizonte e identifica la mística de la lectura como signo de esperanza.
Es miembro de la Sociedad de Escritores Suecos, ejerce el periodismo cultural. Fue uno de los organizadores del Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Estocolmo 1991, donde la invitación fue para Alberto Guerra, Homero Carvalho y otros vates, el viaje se extendió hasta Italia siendo la anfitriona Elda Cárdenas.
Fue parte del cuerpo de redacción de las revistas "Contraluz" y "Noche Literaria". Algunos de sus poemas, han sido seleccionados en antologías de Suecia.
Luis Andrade poeta boliviano, en el prólogo del libro "Extraño Oficio", de Javier Claure Covarrubias hace una síntesis de la obra, valora la sensibilidad, resalta que en ese extraño oficio de escribir, tan intimista, hay escritos de poesía amatoria.
El poema titulado "12 del día", es la rememoración cuando su madre fallece, víctima de un accidente, (las aceras están eternamente llenas, no de personas, sino de cajas, es cuando el transeúnte se vuelve huérfano de protección e inevitablemente debe caminar sin la vereda), entonces Javier Claure se hunde en su pena y musita:

…era mi madre la que puso
su verdadera historia de amor
era ella la que tejió
con pulso de primaveras, de lluvias y vientos
que adornaban mi infancia y juventud.

Mi madre murió
bajo la quietud de un gris otoño
entre murmullos y melancolías
que cruzaban un día anochecidos;
¿saben ustedes señores

por qué el tráfico parpadea
con siniestras pestañas?

Permanece en la memoria, su ser amado, indeleble en el tiempo, cuando sus latidos fueron súbitamente silenciados y reza:

Mi madre cerró los párpados
en un abrir y cerrar de ojos
para reconciliarse en el eterno sueño,
desde entonces
la casa está vacía…
y un inmenso árbol
creció en el camposanto.

Para Javier Claure, este "extraño oficio" pero necesario motivo de transmitir a través de los escritos y sus sentires, remarca sobre la poesía:

La poesía no es una flor desencajada en el espacio
La poesía es un tablero que pone en jaque a los corazones.

La distancia no ha sido impedimento para que el vate orureño, siga escribiendo poesía, que continúe cultivando ensayo con el periodismo cultural. Es destacable que en algún instante su nostalgia se convierta en alegría y esperanza.



(c) Marlene Durán Zuleta

Oruro

Bolivia
Marlene Durán Zuleta es poeta, escritora y compositora


nota publicada en el periódico La Patria, de Oruro, Bolivia. Enviada a esta redacción por el escritor Javier Claure, se publica con autorización de Javier Claure. Foto: Javier Claure publicada con autorización de Javier Claure.

jueves, diciembre 15

Albin Lainez
















































Aprehender el viento


aprehender el viento de

las estaciones una tras otra

con tu risa aleteando

así de cerca

Escuchar la caricia

que flota adónde

y envuelve tan justa este

nimbo con que yerro

Sentirse

en carácter manifiesto

partícipe de cuanto

el camino proponga

para el fervor

Amar

que significa principio

donde partir hacia algo mejor

Quiero decir

hacerse cargo de todo aquello

a disposición durante el tránsito

sin perder el buen humor

ni la libertad indispensable

tanto aquí como del otro lado.

(c)Albin Lainez

Luis Guillón
Provincia de Buenos Aires


Albin Lainez, "cuento y descuento cincuenta y seis desde que ví luz y entré. Soy poeta, pero me le atrevo a la prosa de vez en cuando. Concurro a un taller literario en Monte Grande, desde que no me salía barba. Resido en Luis Guillón, Buenos Aires. Tengo blog arlane-simbionte.blogspot.com "






imagen: Poemas y cuentos a volar(c) Revista Archivos del Sur - archivo: Revista Archivos del Sur

domingo, diciembre 4

Jorge del Río - Hambre tardío
































Hambre tardío






Danza y Niebla


Luna nevada de las madrugadas


Por ahí el tiempo estuvo habitante


El tiempo y los trapos que se

enajenaron conmigo


Mi cuerpo botado en la ciudad


Mi discurso encadenado en los cerros


Mi canto el sepulcro de los distantes


La humedad bebiéndose mis sueños

con todos los segundos sedentarios


Danza y Niebla


Huella descalza en el infinito


Esquina de marea horizontal


De marea y holocausto desapercibido


Mi alma vieja


Mi alma extraña


De los hombres exenta por un hilo de

luz desahuciada


Mi razón perdida


Perdida entre la razón de los razonables


Perdida en el centro de la oceanía


Como un vértigo insalvable

vomitan mis entrañas



Es la materia de los materiales

Mi razón extraviada apareciéndome


Danza y Niebla


Tormenta de bella locura


Polvo y Ceniza y Seducción


Espejo de ánimas y pergaminos


Relámpago en los ojos míos

enfermos de brillo


Transparencia iracunda


Vertiente de mi paraíso indomable

Tengo afortunadamente mi razón perdida


Y afortunadamente sueño en el

arroyo de los planetas


Se me va la vida por los cauces de

mis aguas saladas


Siento el puñal bailando en la

bruma tuya


Todo se hace inmemorial en esta

desmayada agonía


En el efímero rincón donde mis

ojos encuentran las rodillas


Donde ahí sucumben los surcos

cotidianos en una sola llaga incolora


Y me hago quema de varillas impotentes


Y cicatriz de cal en mi suelo debilitado


Adoro la soberanía del cansancio


Su huella en mi llanto


La lujuria de su brutalidad distraída


Adoro la carga durable de su

insistencia cayendo de a ratos


A ratos de miedo y a ratos de

fuego sobre mis párpados


En los collares finalizados por el

resquicio del mestizaje


Allí el cansancio se torna moreno

entre el desenfreno y la sensatez


En el equívoco de un limbo tedioso


Adoro el espíritu y las manos

libres de sombra


Adoro el vacío de los sumideros de piedra


Adoro tu abismo de miel


La distancia de un grito mudo

y su presencia en el aborto

interminable de los estrépitos

He sido el invasor de los misterios

inefables


El de la médula vestida de perfume sordo


El invasor de la intimidad

vejada por mis estrellas desquiciantes


El de tu sigilosa embriaguez y

de la historia


El de los temblores permanentes que

no mueren con la muerte


Adoro penetrar en el nacimiento de

los otros y en mi nacimiento


En la súplica inicial de sus instintos


En la carne desposeída de conceptos


En el faro de la tiniebla

escondido tras el rostro de un lucero


Adoro penetrar en las cenizas póstumas

de la ética


Y me hago impertinente desde el sumiso albedrío

escondido entre mis ojos y mis rodillas


Se me desborda todo margen de intensidad


Me disuelvo integro


Me derramo sobre los charcos

volubles con mi antorcha en el

pecho y los ensamblados delirios

de mis labios semejantes


Cómo quiero ser la lluvia negra

que anda por adentro de los ciegos




Y agonizo


Agonizo como los atardeceres


Y así mi cuerpo cae inerte


Por fin habrá muerto con los

violines de la aurora


Y la vida


La vida colgábase de una estrella

esperando la noche


Dependía de un solo zumbido


Del último hálito


De mi decisión obsesiva: El

individuo y su silencio


No sé si gané o estuve derrotado


No sé si mi pálpito debió ser el

de un hombre o quizá el pálpito

de las algas a la deriva en la resaca


No sé cuán fuerte fue mi voz

en la tiniebla de tus entrañas


Ya no puedo saberlo


Tus manos habitantes cerraron la noche


Y mi luz perdió la vida definitivamente

He muerto tan desnudo como naci

Tan desabrigado como el otoño


En las avenidas y en los senderos.

estuvieron durmiéndose mis vestidos



Con cada minuto su infamia

cayendo junto a las lágrimas


He muerto mísero y despedazado


Con la debilidad sustentada en mi

pecho muerto y desvestido





Tus vísceras habitante de mi hombro sujetas


Tus ojos volcados en otros destinos diferentes


Mi beso hambriento ya olvidado en tu savia


Has muerto conmigo en un solo trozo


Apartándote de mis pasos


Entrando en la rueda de los asfaltos


En el vino de las fiestas


En la ironía vil de los bufones


Has muerto engalanado de bellos ropajes


Con la caricias de los saxofones

en tu ebriedad


Con el tono agudo evadiendo verdades

Con el sello superficial de las

cortezas en tu mente profundizada


Hemos muerto habitante


Hemos muerto a merced de los lobos solitarios


De mí comerán el despojo y las

cenizas residuales


De ti las lavandas y trufas brillantes


Despreciarán mi grito los demonios

Y los ángeles cantarán en el tuyo


Sin embargo


Mi sangre por los ríos del tiempo

fluirá nuevamente


La tuya quedará atrapada en los

cementerios de fino mármol


Y me voy


Me voy con los pelícanos que huyen

de la tarde


Con las costillas afirmando mi pena

y sus pasos de grillo


Busco a los oídos muertos por la oquedad


Busco la niebla en la voz distante

de los lomajes

Y la mano ausente que dejó de ayudarme


No encuentro la pulpa que me

extrajeron los aprendices

Me soy al lugar ignorado por mis sudores


Al deshielo de los infames


Hacia adentro por las heridas


Me voy con los pelícanos que huyen de la tarde

llevándome sus alas nocturnas

a donde ya no puedan

verme con mi desnudez


Y dejo aquí mis pálidas vestiduras


Y dejo también mi intelecto


En mi sombra dormirán mis hijas


Atadas por el instinto impermeable de mi verso


Y con ellas brotará la madrugada

Tal vez en un murmullo apasionado del sol


Dejo aquí a mi padre y a mi madre

Al padre y a la madre que soy o que puedo ser


Dejo a la amante de mis orillas

entre las sábanas y el olor a tempestad


Dejo el aire encinto

para que abierto nazca todo lo que

queda de mí


Hambre tardío


Mi último soplo


Dejo la vida afuera como las

gaviotas su aleteo taciturno


Después del amanecer he muerto


Antes de la última hora


Con una orquesta de clavos riendo en

mis costillas


Crucificado entre los extremos del

alba y su boca


He muerto


Ya no me quedan palabras


He muerto tan desnudo como nací

Tan desabrigado como el otoño




Mi alma ha salido


Me ha dejado en la cárcel de mi cuerpo


Soy ahora un millón de semillas

deambulando en otras arterias


Oh Hambre tardío


Mi respiro está multiplicado


El cuerpo me sobra como un lienzo


La piel se ha descolgado de mi entereza


Ya no vivo como las sierpes


Ya no vivo para los otros minerales


Estoy tan adentro de la vida


Tan afuera del precepto


Tan a era de la corriente que nos

roba el musgo y la danza


Tan adentro del instante y de la eternidad


Estoy tan exhausto


Tan rebelado


Tan dividido entre el aire el mar

y la tierra de la constancia


Tan enajenado como mi reciente

respiro terminal


Dónde estás semejante


Dónde tu miedo y tu orgullo


Dónde con mi abandono


Dónde las enormes primaveras que prometiste


Dónde los tambores de la prosperidad


Dónde están los labios que besaron

mi humildad


Dónde has sepultado la decadencia mía

que te ama


Y mi verso


Y mi pasión


Y mis ojos afilados


Y mi pobreza


Dónde botaste el fruto de las amapolas


Dónde mi palabra escupida


Dónde los momentos que sobrevivieron

a mi locura


Dónde mutilaste mi silencio y el

tuyo junto al mío


Dónde las gruesas horas de la lluvia


Cómo me duele la fábula


Cómo te pediré perdón por no haber

fallecido entonces cuando hube de nacer


Cómo quiero volar en un sueño

desde los campanarios ensordecedores


Y patibulario


Y flor de magnolio


Y sonata de mariposas


Purga de inocencia


Amor exacerbado en mis pómulos


La nada de pie sobre la

espátula de los segundos


Oh alarido de la tranquilidad


La niñez cual flecha desquiciada


El llanto encinto al despertar


Y sobre los árboles sólo huele

a viento de mediodía


La flama descansa detrás del humo ocurrido


Un paso y otro paso al desvelo


La distancia herida


Los caracoles


Su útero y mi moho estancado

en su cofre



Las sábanas arrugadas del desierto

donde viví y amé


Las ágatas caídas desde sus alas


El halcón celoso de su reino


El canto final


Oh Canto tardío como el hambre


Canto de las araucarias y de los

arrayanes de mi balcón


Olor de los espinos quemándose de soledad


Madera turbulenta adentro de mis

brazos aturdidos


Oh ceguera y plumaje


Y pena constructora de vertientes


Y suave navío de los horizontes


Cómo me duele la muerte que

me sonríe


Si sólo no te hubieses ido

La tierra seria azul y cada habitante una estrella


Sin el duende todo se parece a las cenizas


Cómo quiero que vuelva mi espíritu libertario


Si sólo no te hubieses ido


Si sólo la magia se hubiese

mojado de fraternidad


Si sólo hubieses permanecido en mis

huesos por otro siglo


Si sólo me hubieses rescatado de

la ávida modernidad


Sentada tu silueta en el escaño del parque infinito

ella me verá pasar sobre las

hojas del próximo otoño


Y llevarán bufanda las esculturas

rayadas de fierro


Y yo un carruaje desangrado en

mis pestañas


Debo a lo que vendrá del futuro

toda mi antigüedad decapitada


Y a la industria

todas la bellas piedras y los

listones secos de la melancolía





(Año 1993





9 página 111)





(c) Jorge del Río



Santiago de Chile








Acerca del autor:

Jorge del Río; poeta nacido en Santiago, 1955. Miembro de la Sociedad de Escritores de Chile,actualmente es Director de la Fundación Gonzalo Rojas. Ha participado en numerosos encuentros, presentaciones y lecturas poéticas de diversa índole y con distintos poetas nacionales y extranjeros. Sus obras publicadas son: Tiempos de Ensueño, 1986; De los Oleajes, 1988; Adiós a los Años duros, 1991; Hambre tardío, 1993; Los Poemas del Insomnio, 1996; Vuelvo al Origen, 1999; Y Soy de la Muerte, 2001; y "los Poemas del callejón de Adentro", 2004.

sábado, diciembre 3

Ana María Manceda - Vivir en la Patagonia









Añadir imagen














Vivir en la Patagonia


















Ayer he comido cerezas y soleadas frutillas con Vientos del bosque


Hoy he bebido nieve granizada con Cenizas del Puyehue.


Mañana las lágrimas no empañaran mi mirada y sé


que podré observar el turquesa del Lago


cuando éste se acople en una entrega sensual e infinita


más allá de la Cordillera, con el rojizo horizonte.


(c) Ana María Manceda


San Martín de los Andes


Provincia del Neuquén

jueves, diciembre 1

Verónica Klare - La siguiente estación




























La siguiente estación


Dicen que huyo

Que aún no llego o que ya he partido

Porque no me encuentran

En un ahora y aquí.


Dicen ¡Ahora!

Yo digo pasado o futuro

Del eterno presente

Tan sólo otro andén.


Dicen ¡Aquí!

Yo digo el aquí ahora es allá

En la rueda del tiempo

La siguiente estación.


¡Le alcanzaremos! –escucho decir

Y yo tantas veces los he visto pasar

El desencanto me inunda

Dejo mi sombrero en un ahora y aquí.


Dirán ¡Entonces ha muerto!

Yo digo ¡Mil veces y nunca!

Con un nuevo sombrero

Asomará mi alma otra vez.




(c)Verónica Klare

Santiago de Chile


Verónica Klare es chilena. Ingeniera Comercial. Ha publicado en revistas literarias de Chile y México.

lunes, noviembre 28

Margarita Borsella - Poemas






































































































































































































































































































































































































































































































A ti te hablo...


Un dulzor anidó en mis labios

-rubí encendido

que en su brillo atrapó al valle-,

aquella tarde de oro, aquella tarde de amor...


Entre tierra y hojarasca,

he dejado tu simiente.

Y ahí quedaste, aferrada...

como lo hace en sueños

quien siempre busca al sol.


Durante muchas lunas,

esperaba ansiosa

que bajo la hierba te abrieras,

extendieras tus raíces...

esperaba, esperaba...


Te vi. nacer... te vi crecer...


Con esperanza de nuevas primaveras,

tu cuerpo ausenta la nostalgia.

Y cubre de serenidad intoxicante

la dulce nieve de tus azahares.



Azules noches de noviembre

ven tus manos bajando estrellas.

Bailas al son del viento

en los cristales de mi ventana,

que cantando brinda;

dibujándose en lo alto una luna llena.


Tus flores, delicadeza y juventud,

-lo efímero de la vida-

mariposas que caen en plenitud

como blancas lluvias,

alimentan tus raíces, las abriga...


Diciembre de corazones rojos y abanicos verdes

adornan tus ramas;

donde el viento juguetea, se enreda, se embriaga...

Corazones rojos que hablaron;

palabras que mis labios no animaron a soltarlas...


De pie y desnudo sobre un tapiz dorado,

dejas que el viento cante en tu corazón hueco

mientras remueve tus hojas secas

y tus raíces aún más se aferran

a la tierra esperando primaveras,

como este amor que murió en silencio.

¡Somos iguales mi cerezo!

Yo también espero...



---------------














Entre las bardas

























































Cuando el sol de primavera


besa las cumbres del oeste


se desprenden de los picos


gemas de cristal,


y sobre la cresta de olas blancas


saltan entre el vapor de la montaña,


para luego


bañar los remansos maitenenses.





Y allí cerca nace.


Se hace delgado, claro,


con la intensidad de un amor secreto.





Desde su naciente


en ondulante trazo,


danza por la precordillera,


mesetas y valles.


Fue en otros tiempos


testigo mudo de cantos de muerte,


de la lucha de pieles claras y oscuras,


teñido de sangre y viento.







Pero en ojos del galés descubrió su sueño,


llevándolo hasta donde los sauces


dejan sus lágrimas en la orilla.


....Y así en el valle nacieron


Gaiman, Dolavon, Rawson,


y como punta de rieles, Trelew.



Entre vendaval, greda y coirones


ve sacudir al desierto


en traslúcidas ondas


dejando flotar el eco.


Bajo rayos amarillos,


por bardas, altares y embalse,


tremola hacia el valle


llevando sus nubes insulares.


Y vestido de estrellas,


se entrega a las olas


en un beso enamorado.


















(c) Margarita Borsella






Provincia del Chubut




Argentina















nota de la autora:






En el poema "Entre las bardas", hablo del recorrido que hace el Río Chubut, desde sus nacientes en la cordillera, cerca de la localidad El Maitén hasta que se encuentra con las aguas del Atlántico en el Puerto Rawson. Las fotos del río, las he sacado en su paso por el valle cerca de la ciudad de Trelew.

El poema "A ti te hablo" lo escribo al cerezo que tengo en mi casa, y las fotos son sacadas a él.


Acerca de la autora

Margarita Borsella nació en Esquel, Provincia del Chubut. De profesión química y trabaja como Profesora de Matemática en el Colegio de Educación Técnica N° 748, ex –ENET de la ciudad de Trelew, Coordinadora del Anexo Rawson del Instituto Superior de Formación Docente N° 801 “Juana Manso” en la ciudad de Rawson y vocal de la Comisión Organizadora de la Biblioteca Ricardo Berwyn de Gaiman y de las Ferias Provincial y Patagónica del Libro en la ciudad de Gaiman, Chubut.
En el año 2010 comienza a incursionar en las letras. Participó en el III Certamen Internacional de Autobiografías Ricardo Berwyn y en junio del corriente año obtiene el Tercer Premio.
A principios del 2011 concurre al Taller Literario coordinado por María Eugenia Correas de la Asociación El Árbol y actualmente asiste al Taller del Escritor coordinado por la escritora Cecilia Glanzmann en la ciudad de Trelew en donde trabaja sobre sus poemas.

domingo, noviembre 27

Roberto Galles - Detenerse

























































Detenerse


Habría que andar un paso



y detenerse.

Habría que mirar un momento el cielo



y detenerse.


Habría que mirar un tanto la tierra



y detenerse.

Habría que escarbar un poco el suelo



contemplar los gusanos

mirar el camino, la hierba

y detenerse.


Habría que poner el oído



en el pecho del hermano



y detenerse.


Habría que gritar, esperar el eco,



habría que lanzar una piedra al río,



esperar las ondas en el agua,



aguardar su calma,

buscar nuestro rostro

en el fondo del torrente que huye

y detenerse.


Habría que orar palabra a palabra



y después de cada una

detenerse.


Golpear con el puño,



abrazar, acariciar, destruir,



construir, recibir, dar,



jurar, prometer, recordar

y detenerse.


Habría que encontrar fuentes en el yermo



buscar estrellas fugaces dentro del mar



opacar, con rayos, fuegos fatuos

escuchar al pequeño y al grande

al vil y al noble

y después detenerse.


En fin, habría que rodar un instante



hacia el final abismo

caer un tanto en su obscuridad



regresar a uno mismo

y detenerse.




(c)Roberto Galles



Santiago de Chile

Roberto Galles
es chileno. Autor de los libros “Epiménides”, relatos (2005) y “El Sarolímido”, poemas y cuentos (1975). Su obra ha sido incluida en textos de estudio y en diversas antologías nacionales y extranjeras. Traducido y publicado en revistas literarias de distintos países.

Gloria Dávila Espinoza - Letanía de una sombra














Letanía de una sombra

Sé de la penumbra en vuelos y hielos pétreos

que escarban en gritos, a mis carnes, a sus huesos

y en su sed de zarpar, los vientos,

atizan su magma; en odios,

y cuando epitafios se escriben en mi nombre

danzo, conmigo y todos mis demonios,

y después de tanto más no poder,

canto en silencios sepulcrales,

en donde nudos de sierpes

son falanges llamando

a mis almas todas

y en razonamientos y teorías

de Empédocles, escrutan mi muerte.

Soy polvo del desierto,

frágil espécimen,

desteñida sonrisa,

mientras en tu exilio disparo al sol

el borde de mis abismos en vorágines y fauces

al verme exhalando mis esencias

cual desnudas mariposas

sin alas ni pigmentos.

Y, después de berrear al hartazgo;

soy el fuego que perfila en el nombre

de las sombras del mar

que como ecos en sus rocas perdidas,

vuelven sus miradas extasiadas para ser

el agua, el fuego, el aire de Anaxímedes.

y la tierra por donde escudan mis lenguas.

Escribo en mis ojos, los mares

que jamás anudan calzados

porque aquellas no la cubren, en tanto

mis clavos y maderos en pies y sus olas

son talladas rosas de verano

y a pesar que ella no sabe nada de nada, y

desiertos irrumpen tragedias,

mi patria es el río.

Apenas habito lo inhabitable,

me lanzo hiriendo silencios,

en donde soy acordeones en piel,

en las que descubro que no hay edad sin embriaguez

y sin más muertes que las mías,

mientras visto de cenizas

fagocitando esquinas

mis plumas acuáticas, se erigen.

Por manías de saberme abismos

pervivo en su tiempo

como popa de un barco

zarpando en un tren de sierpes

como escudo,

en donde mi espuma

es logia negra

y sus mantos,

fauces gritando a sus piedras…

¡Piedad…!

Ten piedad por mí...

Y aún al borde del miedo, que escupe la roca,

el amor devasta su antorcha

ésa que me erige en su grito; en ese mismo grito

en el que la noche inunda sus pasos

para hundir su daga en mi alma

al filo de mi coraza.

Dormito en mi garganta

y la rosa erosiona mi nombre hasta el morir;

la noche astilla mi rostro, para darme espejos de Ichic Ollgos.


Mi música es:

canto de cuervos y alacranes al rojo vivo,

trashumantes anquilosando sus iris;

fluyendo como germen del caos

en los odios que se escriben en mi piel

como epígrafes en su elixir.


No hay gruta cerrada

ni llaves en caminos,

el mundo escribe su epitafio

con mi nombre por vez nona.

Te debo todo lo que soy:

hiel,

musgo,

ciénaga

estío en fuegos fríos

piedra laja

acantilados;

y al final de mi voz

en donde el péndulo es sicario

aún mi sangrar no sea mar

sino roca menuda en su aorta

me oirás caer, y gritaré con el tiempo

como espuma en orillas de monzones.

Sé de la penumbra en vuelos,

de espuelas y hielos pétreos

vientres pañuelos

en donde el tallo es su voz en eclipses

mis ojos sus piedras,

mis manos sus ríos

y en tanto su eje no sea el mundo

no habré parido mil veces en sábados, la sed de mis caminos…


Tú dirás... mejor así…,

porque la rosa será en su cáliz

piedra feroz cargada a su pez,

rostro iluminado en pellejos viejos,

corazón de pumas en águilas rapaces;

y por fin , el perdón de penumbras

en pensamientos infinitesimales,

en donde el Céfiro en memorias de una fábula antigua,

sea hervidero apocalíptico

de espada blindada en siete cabezas girando.


Tingo maría, 26 de julio de 2011 (Perú)

© Gloria Dávila Espinoza



Huánuco




Perú

Del Libro: Miriabilias (poemario inédito)


Gloria Dávila Espinoza, nace en Huánuco 1961 (Perú)
Es ponente internacional, maestra, poetisa, narradora, promotora cultural,
y activista indígena. Políglota: Alemán, portugués, inglés, quechua y castellano.
Con estudios de Doctorado en Ciencias de la Educación.
Traducida al alemán, inglés, portugués, catalán, rumano y francés.
Tiene publicados 6 libros: Redobles de Kesh, Kantos de Ishpingo,
La firma, Danza de la Noche, El hijo de Gregor Samsa, y La casa del demonio.
Ha viajado por Europa, América y Centroamérica y recientemente ha sido invitada
a Korea del Sur. Ha sido premiada, dentro y fuera de su país, y forma parte
de innumerables antologías en medio oriente, Europa, América y Centroamérica

viernes, noviembre 25

Valeria Cervero - Poema














Poema












puentes que caen

sobre marea en ascenso.

caída que inaugura el olvido de todos los sentidos.

nadie sospecha de algún sobreviviente.

se gu ri dad:

por los borrados

de toda memoria y toda piel.


en el insomnio de esta noche,

los que no bendecimos la cruel estadía

desdoblamos los pliegues ajenos:

como presagio

de nuevas raíces

dibujamos autorretratos en el polvo

en busca de ese otoño que renueve

pisadas

sobre las nervaduras de los tiempos escondidos.






(c) Valeria Cervero






Buenos Aires






Valeria Cervero nació en Buenos Aires en 1972. Es licenciada en Letras por la UBA. Integró el grupo de poesía Abriendo la boca y el staff de la primera época de la revista Boca de sapo. Coordinó talleres de escritura para chicos en centros culturales de la ciudad. Desde 2010, participa del Festival de Poesía en la Escuela. Algunos de sus poemas aparecieron en revistas, plaquetas y publicaciones virtuales. Próximamente se editarán su poemario cadencias y el libro-álbum escondidas, del que es coautora junto a la artista plástica Vivi Chaves. Su blog es mordiscos: http://www.vc-mordiscos.blogspot.com/

jueves, noviembre 24

Marco Aurelio Rodríguez - Poemas




















Surtidor


En la línea de mis manos

se arrastran las palomas.


Las veo a obscuras

iluminar la carne.


Las aplasto

con

otra mano

que no es mi mano.


Las quiero volar

a mis brazos.

Pero no puedo.


Mis manos se arrastran

a beber palomas.

Pero no puedo.






Como lo hemos dispuesto siempre


Déjenlo morir.

Se diría

que hasta le sonríe

a esa luna ensangrentada.


Déjenlo llorar.


Que regrese hasta su infancia

y recoja solitario

sus juguetes.


Déjenlo morir ―por favor―.

Él lo quiso

y todo debe seguir

como lo hemos dispuesto siempre.


Déjalo un momento; déjenlo en paz.

Ya comprenderemos.


Déjenlo que ría.

Déjenlo que ame y se desnude

para el amor

que entre todos los muertos se reparte.


Déjenme.





(c) Marco Aurelio Rodríguez



Santiago de Chile




Marco Aurelio Rodríguez(Santiago de Chile, 1963), Master de Literatura de la Universidad Católica,ha publicado varios, entre ellos “Nubes para rellenar paisajes que en verdad resulten”, poemario, Ediciones El gráfico, 1996”, y “Los poetas malditos”, Ediciones El gráfico, 1997”. También el libro El árbol parlante, del que se han publicado dos textos en la revista Archivos del Sur.

http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=secciones.VisualizaArticuloSeccionIU.visualiza&proyecto_id=2&articuloSeccion_id=8893

Ada Inés Lerner - Poemas












Acorralada

Entre mareas y cielos, redes y nubes

se ocultó una soga oscura

y la libertad posible

entre mareas y cielos, redes y nubes

mi cuerpo, pájaro pesado y triste

(pobre bestia acorralada)

entre mareas y cielos, redes y nubes

una herida absurda

no importa dónde

sinrazón estéril

entre mareas y cielos, redes y nubes.

en mis escamas oscuras

oculté la angustia

entre mareas y cielos, redes y nubes

ya libre detuve mi vuelo

Oh! pintor de naves

sobre un mar de nubes

siembras en el viento

caprichos de pasión

Oh! pintor de naves

sobre un mar de nubes

dibujas flores carnales,

estambres de color

¡Oh! pintor de naves

sobre un mar de nubes

germen de la vida

esperando estoy.










Incertidumbre


Extraviada

en los días seguidos amontonando meses

insistencia de tiempo sin tiempo cierto

caos

como un mar que galopa

sobre mis playas


busco en las tinieblas
a un dios ya sin respuestas


Entonces

vuelvo mis preguntas

hacia otro cristo

hacia ese cristo

abandonado en las grutas

relegado


hacia ese cristo

vuelvo mis preguntas

¿me necesita acaso el Elegido?
me encadeno a la esperanza,
extraviada,

elevo los ojos y te miro

te pregunto Dios de mi cansancio
¿caerá sobre mi la bendición sagrada?

(c) Ada Inés Lerner

Castelar
Provincia de Buenos Aires

Ada Inés Lerner
es escritora. Ha obtenido diversos premios como la Faja de Honor de la Sociedad de Escritores bonaerenses (La Plata); su cuento La calle del jardinero resultó finalista en el primer concurso Leyendas de mi lugar, mi pueblo, mi gente organizado por la revista Archivos del Sur. Colabora en diversas publicaciones y participa también en antologías.